Para el 2020 la innovación, la tecnología, el valor compartido, el capitalismo consciente, la economía circular, el blockchain y las industrias 4.0 se posicionarán como las tendencias que aportarán a la transformación de Colombia desde los negocios.

 1. Valor compartido

Michael Porter, profesor de la Escuela de Negocios de Harvard y líder de estrategias empresariales, junto con Mark Kramer, autor de publicaciones influyentes sobre valor compartido, filantropía catalítica (unión entre gobiernos y empresas para contribuir con una causa), impacto colectivo, evaluación estratégica e inversión de impacto, idearon una estrategia que guiará a las organizaciones a reconcebir sus modelos de negocio en pro de fomentar el progreso económico y social reduciendo el impacto de sus procesos productivos.

De allí que el valor compartido nace como todas las políticas y las prácticas operacionales que mejoran la competitividad de una empresa a la vez que ayudan a mejorar las condiciones económicas y sociales en las comunidades donde opera.

Los expertos plantearon tres principios claves desde las cuales las organizaciones pueden construir oportunidades para crear valor compartido:

  1. Al reconcebir los productos y mercados.
  2. Al redefinir la productividad en la cadena de valor.
  3. Al permitir el desarrollo de un cluster local.

La implementación de estas iniciativas se enfoca en expandir el valor económico y social generando una relación de gana- gana entre las partes involucradas, potencializando las técnicas para el crecimiento de los negocios y las comunidades, fortaleciendo los clusters locales, las instituciones y garantizando la sustentabilidad de los modelos de negocio.

Al fortalecer las prácticas que involucran el valor compartido las organizaciones generan más ingresos, impulsan la productividad, aporta al desarrollo de las comunidades, el cierre de brechas sociales, el crecimiento profesional de los trabajadores y la calidad de vida de las familias a las que impacta.

Aquellas organizaciones que inicialmente diseñaban productos o servicios con el único fin de satisfacer las necesidades de la sociedad sin medir sus impactos y fortaleciendo una conducta de consumo transforma su visión de negocio, apostándole al desarrollo de productos y servicios que además de cubrir una necesidad aporta al bienestar de quien lo consume.

Caso de éxito:

La compañía canadiense Thomson Reuters llevó a la comunidad de ganaderos de la India un servicio de información en el que suministra trimestralmente datos sobre el clima, precios de cultivos y asesoría agrícola por un precio mínimo que les ha ayudado a incrementar sus ingresos hasta en un 60%.

Esta organización partió de identificar las necesidades de dicho país que estuvieran asociados con el servicio que brindaban que les permitiera impactar positivamente en esa comunidad. Es así como los negocios se van transformando de acuerdo con las necesidades que hay en la sociedad, rediseñando sus productos e identificando nuevos mercados en los que antes no veían una oportunidad de crecimiento.

Llevar la innovación y la tecnología a sectores vulnerables ha reflejado que es posible fomentar oportunidades de desarrollo económico y progreso social con prácticas que además de hacer crecer a una compañía, garantiza que otros sectores de la sociedad puedan mejorar sus condiciones de vida.

De esta forma también se ha dimensionado el uso de los recursos, la energía, la cadena de proveedores, la distribución y la productividad de los empleados para fomentar el valor compartido ayudando a que las economías crezcan reduciendo el consumo y aportando al aprovechamiento consciente de los recursos que están a disposición de las compañías.

Casos de éxito:

La compañía de almacenes estadounidense Wal-Mart, disminuyó sus emisiones de dióxido de carbono reduciendo el uso de empaques y recortando las rutas de entrega de sus camiones, logrando incrementar la venta de productos y ahorrar 200 millones de dólares en costos.

El crecimiento de las organizaciones está directamente relacionado con las alianzas, proveedores, empresas relacionadas, instituciones académicas y asociaciones de comercio con las que se vinculan. Estos clusters fomentan la innovación, productividad y competitividad potencializando las economías y creando oportunidades de negocio donde todos los involucrados se unen para generar desarrollo económico, social y ambiental.

2. Capitalismo consciente

Raj Sisodia, profesor y líder en el desarrollo de transformación cultural a nivel organizacional junto con John Mackey, CEO de la cadena de supermercados Whole Foods Market, crearon el concepto sobre capitalismo consciente como “la filosofía que sugiere que los negocios tienen un propósito más alto, que va más allá de las utilidades”.

De allí nacen cuatro principios claves para el desarrollo del capitalismo consciente en los modelos de negocio:

1.Propósito superior: cada compañía cuenta con unos objetivos direccionados hacia el crecimiento de la organización, pero cuando estos buscan el bien común y son transmitidos a los colaboradores y clusters, estos propósitos se convierten en una meta superior que inspira a otros a cumplirla y a trabajar por el mismo logro.

2.Orientación integral: los miembros de las empresas son los voceros del propósito que desea cumplir cada compañía y desde las relaciones internas y externas estas deben focalizarse en crear valor y transmitir el propósito de la empresa.

3.Liderazgo consciente: los líderes de las compañías son quienes encaminan las acciones que aportarán a la transformación tanto de su empresa como de las comunidades que impactan.

4.Cultura consciente: partiendo de acciones que fomentan el valor compartido en las organizaciones y la sociedad, se construye una cultura consciente alrededor de crear modelos de negocio que aporten al bienestar y calidad de vida.

3. Economía circular

De acuerdo con el Foro de Economía Circular, define este modelo económico como aquellas prácticas que apuntan al “ecodiseño, la simbiosis industrial, la economía de la funcionalidad, reuso, reparación, remanufactura y valorización”, migrando a un sistema que impulsa la innovación fomentando el desarrollo de nuevos modelos de negocio.

Esta tendencia empresarial le apunta a la reducción del uso de recursos naturales y energías fósiles con el objetivo de mitigar los impactos ambientales, de allí que se plantearon tres principios que buscan concientizar a los sectores públicos y privados, prácticas responsables con el medio ambiente y la sociedad:

– Preservar y mejorar el capital natural, regenerando, desmaterializando y compartiendo.

– Optimizar el rendimiento de los recursos, promoviendo la circulación de los productos, componentes y materiales hasta su máxima utilidad, minimizando pérdidas.

– Fomentar la eficiencia del sistema productivo reduciendo los riesgos de generar externalidades negativas o fallas en el mercado.

A nivel global la economía circular se ha convertido en una de las tendencias empresariales y gubernamentales para fortalecer el desarrollo social, ambiental y económico de las naciones.

4. Blockchain

El Blockchain es una herramienta digital que ha sido implementada por los modelos de negocio para construir cadenas de información seguras, desde la cual se pueden tranzar negocios. De acuerdo con el Centro de Innovación del Ministerio de Tecnologías de la Información y Comunicaciones (MinTIC), este innovador sistema consiste en una cadena de bloques que “plantea otra forma de proveer seguridad de manera colaborativa y a bajo costo”.

En Colombia esta tecnología es utilizada por tan solo el 1% de las organizaciones y el 3% está en proceso de implementación, según el Observatorio de Economía Digital del MinTIC.

A medida que avanza el desarrollo tecnológico, es posible mejorar lo métodos de pago y la oportunidad de consolidar negocios en plataforma digitales. El Blockchain aporta beneficios como:

-Reducir sistemas e infraestructuras operacionales, acelerando los procesos de transacción.

-Garantiza transacciones confiables y reduce el riesgo de fraude.

-Garantiza información completa, oportuna, precisa y disponible para quienes integran las operaciones dentro de los bloques de información que se van creando.

-Elimina los intermediarios, reduce gastos para las organizaciones y facilita el intercambio de activos entre compañías.

-Facilita la verificación y control en tiempo real de la información y las transacciones realizadas. Los bloques de información no se pueden modificar garantizando la transparencia de estos.

5. Industrias 4.0

Klaus Schwab, economista alemán, fundador del Foro Mundial Económico y precursor de la Cuarta Revolución Industrial, explica a través de su libro La Cuarta Revolución Industrial (2016) el impacto del desarrollo de las tecnologías, la innovación, la realidad virtual, la inteligencia artificial, la nanotecnología, el Internet de las cosas al desarrollo de nuevos modelos de negocio.

Desde la economía, esta tendencia promueve la creación de nuevos empleos, incrementa el consumo sostenible, la productividad y el crecimiento económico.

Desde los negocios, se consolidan procesos ágiles en las cadenas de producción, nuevos hábitos de consumo, nuevas oportunidades de negocio, desarrollo de productos y servicios avanzados gracias al análisis de datos, innovación colaborativa y migración de modelos operativos a digitales.

Por su parte, la implementación de las Industrias 4.0 en las organizaciones ha demostrado que Xposible aportar al crecimiento económico, social y ambiental de las comunidades más vulnerables de la sociedad.

Este es el caso de la compañía estadounidense Jhon Deere, dedicada a la fabricación de maquinaria agrícola, la cual migró a los servicios digitales ofreciendo asesoramiento sobre cultivos, alertas meteorológicas e información que favorezca a los productores del sector del agro quienes no contaban con acceso a estas herramientas digitales.

Lego es otra de las empresas que le apostó a la implementación de las Industrias 4.0, reinventando su modelo de negocio para posicionarse como una compañía de diseño que ayuda a minoristas, universidades y empresas creando experiencias de aprendizaje dinámicas de forma presencial y virtual.

Estas tendencias empresariales aportarán a la transformación desde diferentes modelos de negocio y sectores económicos. Si usted ya implementa alguna de estas tendencias, es momento de consolidar alianzas que permitan llegar a más comunidades y generar mayores impactos en Colombia y el mundo.

Desde Xposible nos unimos a estas prácticas empresariales reconociendo la labor de aquellas organizaciones que le apuestan al cambio y al bienestar de la población.

El modelo del capitalismo tradicional está cambiando a pasos agigantados gracias a la mentalidad que han apropiado líderes de compañías alrededor del mundo, quienes han identificado la importancia de aportar a la calidad de vida de  sus grupos de interés y preservar los recursos naturales para la sostenibilidad de la organización.

Frente a esta nueva manera de pensar, Rebecca Henderson, docente de la Universidad de Harvard y miembro de la Oficina Nacional de Investigación Económica de EE.UU, explicó a través de una entrevista a la BBC Mundo, los beneficios y riesgos a los que se expone el planeta al seguir aplicando el capitalismo tradicional como modelo de negocio.

Según Henderson, las compañías del siglo XX causaron graves daños al medio ambiente y abusaron de los derechos laborales de sus trabajadores. Estas mismas corporaciones tienen la labor de comprender los efectos que han generado, cambiar de mentalidad e implementar nuevas prácticas en pro de la protección de los recursos y de la humanidad, para finalmente aliarse con otras compañías que trabajen por el mismo bien común.

Para la experta, el capitalismo de libre comercio ha sido uno de los mejores caminos que ha tomado la humanidad para generar prosperidad y crear oportunidades para el crecimiento alrededor del mundo, sin embargo, tal como se viene practicando, no es equitativo ni justo, por esto las empresas deberían:

  1. Destinar recursos para generar valor compartido, impulsar la productividad, y lograr una mejora en las condiciones de vida de la población. De esta forma, los líderes empresariales podrán guiar sus compañías hacia un propósito que aporte ganancias económicas, bienestar social y ambiental.
  2. Construir alianzas dentro de la misma industria que permita generar valor compartido, donde todas las empresas trabajen por el mismo fin y ganen de forma equitativa.
  3. Es necesario medir el impacto de los procesos de producción de las compañías. Así es posible conocer si las acciones que se implementan generan cambios positivos en el ambiente y en la sociedad.
  4. En este proceso de transformación se requiere reestructurar las políticas públicas para apoyar el libre mercado de forma justa y sostenible, donde las cadenas de producción no impactan negativamente a ningún sector y agregan valor compartido a las comunidades.

El valor compartido y el capitalismo consciente son tendencias que direccionan el pensamiento de las compañías hacia el desarrollo de prácticas equilibradas entre el uso adecuado de los recursos, el bienestar de la sociedad y los rendimientos financieros de las empresas.

Las compañías y emprendimientos de hoy deben ir más allá de la urgencia de generar utilidades, direccionando sus prácticas en acciones que aporten valor agregado a sus productos y servicios, mientras educan a sus audiencias alrededor de una cultura consciente con lo que consumen (Capitalismo Consciente, 2017).

Si su compañía aún no hace parte de estas tendencias empresariales, es momento de reflexionar sobre las prácticas que está gestionando y crear una estrategia que le permita liderar un modelo de negocio sostenible que lo lleve al éxito.

La implementación de estrategias empresariales que generan un impacto social, ambiental y económico positivo hacen parte de las nuevas acciones que las compañías ponen en práctica para impulsar el crecimiento de sus negocios y el de la región.

Aquí surgen dos grandes conceptos: el valor compartido y la Responsabilidad Social Empresarial (RSE) como estrategias para hacer crecer una empresa haciendo el bien. Estas tendencias empresariales se caracterizan por generar transformación social, sin embargo, solo una trabaja por el crecimiento económico de su sector y el de la comunidad.

Diferencias entre el valor compartido y la RSE

Bajo el concepto “doing good by doing well” (hacer el bien haciendo el bien), las empresas fortalecen su gestión social beneficiando a las comunidades con programas que se basan en la RSE, mientras que, el valor compartido, se fundamenta en tres principios:

1. Reconcebir los productos y mercados.

2. Redefine la productividad en la cadena de valor.

3. Permite el desarrollo de un clúster local.

Esta estrategia agrega valor a la cadena de productividad de la compañía, aporta al crecimiento profesional de los trabajadores, genera mayores ingresos a la empresa y mejora la calidad de vida de las familias.

En este sentido, Michael Porter, profesor de la Escuela de Negocios de Harvard y líder de estrategias empresariales, plantea en La creación de valor compartido (Harvard Business Review), las diferencias entre esta estrategia y la RSE:

Responsabilidad Social Empresarial (RSE)
Valor compartido
Valor: hacer el bien. Valor: beneficios económicos y sociales en relación a los costos.
Ciudadanía, filantropía, sustentabilidad. Creación conjunta de valor entre la empresa y la comunidad.
 Discrecional o en respuesta a la presión externa.  Parte integral de las competencias.

Ajena a la maximización de utilidades.

Parte integral de la maximización de las utilidades.

La agenda es determinada por los reportes hacia afuera y las preferencias personales.

La agenda es específica de la empresa y se genera internamente.

Impacto limitado por la huella de la empresa y el presupuesto de RSC.

Realinea todo el presupuesto de la empresa.

Bancolombia, el grupo financiero que crece de la mano de la sociedad

Una de las compañías bancarias más grandes de Colombia se convirtió en el 2018 en la entidad con mejores prácticas sostenible a nivel Latinoamérica, ocupando a su vez, el quinto puesto a nivel mundial de acuerdo con el ranking internacional Dow Jones, el cual evalúa a las empresas que realizan prácticas sostenibles a favor de la sociedad, el medio ambiente y la economía mundial.

Para lograr este mérito, Bancolombia ha trabajado desde el 2008 por catalogarse como una entidad financiera a favor del desarrollo social impulsando acciones contundentes como:

Estas y otras acciones han llevado al Grupo Bancolombia a ser un ejemplo a seguir a nivel mundial por sus esfuerzos de generar cambios sociales desde lo económico, ambiental y social.

Es así como las empresas deben identificar las necesidades de su público y tomar medidas contundentes para evaluar y guiar sus modelos corporativos hacia la construcción de negocios sostenibles que aporten al desarrollo del capital social.

Desde esta perspectiva, ¿cree que su empresa hace parte de las organizaciones que agregan valor compartido para impulsar el crecimiento económico y social del país?

De acuerdo con la Federación Nacional de Cafeteros, Colombia es el mayor productor de café arábigo suave lavado a nivel mundial, exportado principalmente a países como Estados Unidos, Alemania, Japón, Países Bajos y Suecia.

Este producto genera millonarias ganancias en la economía nacional gracias a que departamentos como Santander, Antioquia, Valle del Cauca, Cauca, Tolima, Huila, Norte de Santander, Cundinamarca y el Eje Cafetero, producen café con los mejores estándares de calidad que hoy posicionan al país como uno de los mejores.

Cultivos que impulsan el campo

 

Desde 1953 nació Racafé, una compañía de exportación que le apostó a la producción de pequeños cafeteros alrededor del país. El modelo de negocio de esta empresa nacional se encarga de fortalecer alianzas comprando café a un precio rentable para las familias productoras y posteriormente venderlo en mercados internacionales.

En el camino, Racafé vio una oportunidad para ampliar sus vínculos con un grupo de mujeres cafeteras del Huila. Allí, Iván Darío Sánchez, coordinador de desarrollo de Racafé, tuvo la oportunidad de conocer a Luz Marina Ramos, quien le entregó un kilo de café pergamino seco, unas bolsas de café tostado, molido y empacado para que lo probara.

Solo bastó unos días para que ambos se volvieran a encontrar y dar inicio a un proceso de alianzas estratégicas y comerciales que involucró a más productores campesinos de su región.

“Pensamos en cómo podíamos ayudar, pero con relaciones de gana a gana. Allí empezamos a hacer unos módulos de secado adecuados al tamaño de sus producciones”, acciones que hoy empoderan y hacen partícipes a toda una comunidad en el crecimiento de su región.

Esta compañía es hoy un referente de transformación social y valor compartido en Colombia gracias a las prácticas empresariales que promueven la sostenibilidad, el desarrollo de las familias campesinas y la productividad.

De acuerdo con el Ministerio de Educación Nacional, en Colombia las instituciones universitarias cubren tan solo el 52,8% de la educación superior a nivel nacional, registrando para el 2017 un total de 2.446.314 personas matriculadas a carreras profesionales en entidades públicas y privadas. 

De este total, menos del 20% de la población que intenta acceder a una universidad pública lo logra quedando con la única opción de ingresar a una institución privada.

Ante este panorama, nació una iniciativa que abre una nueva oportunidad para acceder a una carrera profesional sin obstáculos. Se trata de Escala Educación, entidad que ofrece a los trabajadores de las empresas colombianas planes de ahorro programado para facilitar su acceso a la educación superior.

Pero ¿cómo funciona? Este modelo de negocio se apega a los principios fundamentales del capitalismo consciente y el valor compartido fomentando el crecimiento profesional de las personas a través del ahorro y el acceso a la educación superior.

Jonathan Duarte, cofundador de Escala Educación, explica que esta entidad se dirige a los trabajadores colombianos para que se empoderen financiando su propia carrera y logren objetivos que los lleve a mejorar su calidad de vida.

El papel del valor compartido en la educación

Desde el valor compartido, Escala Educación aporta su granito de arena con la transformación social de Colombia, siendo una organización sostenible y rentable, donde su mayor fuente de ingreso está atado al número de personas que estén ahorrando de su patrimonio para cumplir sus metas educativas.

Por medio del ahorro programado Escala Educación evita que los futuros profesionales se endeuden, accedan a más de 1.500 descuentos de matrículas, reciban asesoría en ahorro y sean apoyados en la gestión de su matrícula.

De tal manera que entre más trabajadores se encuentren estudiando, hay más oportunidad de llegar al éxito financiero.

La educación como principal puente para impulsar la economía colombiana requiere del compromiso de las entidades de la región, puesto que deben ser promotoras del crecimiento de sus equipos de trabajo.

Cuando una persona se profesionaliza abre su mundo a un campo de posibilidades que lo llevan a sobrepasar sus expectativas, aspirar a mejores oportunidades laborales y mejorar su calidad de vida.

Frente a los retos a los que se enfrenta Colombia en materia de empleabilidad, las empresas asumen un rol importante en la formación de profesionales capacitados aportando al cierre de brechas laborales que aumente la productividad en la región.

En la reciente Gran Encuesta Integrada de Hogares (GEIH) del Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas (DANE), reflejó que en el mes de marzo del 2019 la tasa de desempleo en Colombia se registró en un 10,8%, aumentando 1,4 puntos respecto al mismo mes del 2018 (9,4%).

Las cifras son un motivo más por el que en Colombia las ideas de negocio que fomentan la transformación social desde la educación deben seguir en aumento y tal como lo asegura el cofundador de Escala Educación, los principios del valor compartido deben girar en torno a la sostenibilidad, la rentabilidad y el crecimiento de la población.

Hacer negocios y hacer el bien es posible implementando estrategias como el valor compartido para impulsar la productividad de las compañías y el desarrollo de las comunidades del país. 

Desde el sector de la construcción, la estrategia del valor compartido se refleja en la innovación de tendencias en infraestructuras que aportan a la protección del medio ambiente y la reutilización de los recursos naturales. De esta forma, las compañías apropian modelos de negocio como la arquitectura ecoproductiva para diseñar sus edificaciones.

Arquitectura ecoproductiva y valor compartido en las empresas

 

De acuerdo con el arquitecto Andrés Ibáñez Gutiérrez, miembro de la Junta directiva de la Red Mundial de Infraestructura Verde, “la arquitectura ecoproductiva es una forma de concebir el entorno construido por el hombre como una fuente de servicios ambientales”.

Este diseño aplicado a las construcciones urbanísticas busca, de la mano del valor compartido, aportar mejoras a la calidad de vida de las personas con aire limpio.

Es así como la arquitectura ecoproductiva tiene como fundamento crear una propuesta de impacto social y ambiental desde la creación de edificaciones que sean amigables con las empresas, la comunidad y el ambiente.

Desde un enfoque social, la implementación de la ecoproductividad mitiga la inversión en salud pública del país, reduciendo las enfermedades respiratorias en la población, garantizando un ambiente saludable y restaurando la vegetación y fauna del lugar que ocupa la infraestructura.

Acciones para implementar la ecoproductividad

Articular la innovación, la sostenibilidad y el diseño sí es posible implementando tendencias como:

Esta tendencia de diseño urbanístico ha transformado la forma de ver la ciudad. Además de agregar vida a las superficies de las edificaciones, aportan beneficios ambientales, entre ellos, reducir las emisiones de calor producido por la radiación solar.

Los techos verdes o tecnología verde cumplen una función ecológica al absorber ruido, producir oxígeno, limpiar el aire contaminado, capturar dióxido de carbono, reducir el riesgo de inundación y minimizar el impacto del cambio climático.

El uso de materiales reciclados para la construcción de infraestructuras y el diseño de interiores hace parte de la innovación y sostenibilidad que aplican las empresas como estrategia para proteger el medio ambiente.

La arquitectura sostenible es visible en apliques de papel con diseños, colores y texturas ideales para el interior de un edificio. Por otro lado, el uso de bloques o placas a base de plástico reciclado son utilizados en exteriores gracias a su resistencia a la humedad.

Otra tendencia en la arquitectura sostenible tiene que ver con el revestimiento de paredes con piezas de madera reciclada.

Las ciudades se están quedando sin espacios que acerquen a las personas con la naturaleza, por eso, los jardines verticales o muros verdes usados en las fachadas de las edificaciones han sido la solución perfecta para agregar vida a las grandes metrópolis.

Este diseño urbanístico permite limpiar del aire, incrementar los niveles de oxígeno, promover la cultura urbanística, reciclar y limpiar el agua.

Los balcones, techos y paredes son ideales para construir campos de cultivo en medio de la ciudad. Esta práctica, además de producir recursos alimenticios, ayudan a ahorrar energía, agua y ser amigables con el ambiente.

Los paneles solares son utilizados en las terrazas de los edificios para capturar la luz del sol y transformarla en electricidad. Esta práctica genera ahorro de energía.

En Colombia existen certificaciones para aquellas edificaciones o infraestructuras que aportan al ahorro de energía y de recursos naturales como la Certificación LEED.

De acuerdo con el Consejo Colombiano de Construcción Sostenible (CCCS) aliado estratégico de Green Business Certificaction Inc. (GBCI) en Colombia, la certificación LEED es el sistema de certificación más utilizado en el mundo para el diseño, construcción, mantenimiento y operación de construcciones sostenibles.

Las infraestructuras que cuentan con esta certificación están pensadas y diseñadas para generar impactos positivos en la sociedad, principalmente porque reducen el consumo de energía, aportan al ahorro de dinero de las familias y los empresarios, mitigan las emisiones de carbono y favorecen los ambientes saludables.

Desde la arquitectura es posible equilibrar las acciones del hombre y la naturaleza con prácticas que impactan transversalmente a la sociedad. Si su compañía se une a estas tendencias, podrá ahorrar energía, agua, producirá aire limpio, creará ambientes amigables y, sobre todo, mejorará la calidad de vida de la población.

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