Conjugar el éxito empresarial con la transformación social y ambiental. Esa es la esencia de las Empresas B, un grupo de compañías sostenibles del que Juan Valdez hace parte desde el pasado febrero. Le contamos cómo logró convertirse en la primera comercializadora de café del mundo en lograrlo.

Ampliar el sentido del éxito empresarial para entenderlo como la unión del crecimiento económico, la protección medioambiental y el bienestar social ha sido el motor de la certificación ‘Empresas B’ desde su surgimiento. Este reconocimiento internacional, emitido en el país por Sistema B Colombia, busca ser un diferencial global para las compañías que hacen negocios haciendo el bien y con triple impacto —económico, ambiental y social—. Tras un proceso que inició en 2019, Juan Valdez se convirtió en febrero en la primera cadena de café en el mundo en obtener este distintivo.

La certificación es una de las más exigentes de su tipo: solo cerca de 3 por ciento de las compañías que se postulan logran tener el diferencial. Sin embargo, la comunidad de empresas sostenibles en el mundo sigue creciendo: actualmente hay 70 Empresas B en el país, 800 en América Latina y 3.700 a nivel global.

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De acuerdo con Camila López, gerente de Sostenibilidad de Juan Valdez, esta certificación es fruto de un trabajo consciente que nació con la compañía en 2002. El impacto de ser una Empresa B, asegura, otorga cuatro valores fundamentales a su modelo de negocio.

  1. Sentido de interdependencia: “No estamos solos. Formamos parte de una comunidad que, desde la diversidad de sus negocios, está generando triple impacto y está entendiendo que no tenemos que hacer nada solos, que podemos trabajar entre varios para generar valor y responder a los desafíos del mundo actual. A todos los retos planetarios podemos responder desde nuestros negocios, mediante acciones mancomunadas y transversales”, explica.
  2. Reputación y competitividad: ser una Empresa B significa ser reconocido como un modelo de negocio que soluciona problemas ambientales y sociales, lo que genera reconocimiento en todos de los grupos de interés de las compañías: clientes, aliados comerciales y, en este caso, caficultores.
  3. Escala global: La certificación de Empresas B está presente en aproximadamente 70 países, por lo que contar con ella es una carta de presentación que facilita y fomenta la entrada a nuevos mercados internacionales. Para Juan Valdez, que tiene presencia en treinta naciones, esta credencial los hace parte de, en palabras de López, “un movimiento mundial donde podemos hablar un mismo lenguaje y reconocernos en medio de las diferencias con una identidad común: generar valor a tres niveles”.
  4. Beneficios de negocio: a mes de haber recibido la certificación como Empresa B, Juan Valdez ya obtuvo beneficios monetarios tangibles, como el ofrecimiento de tasas bancarias diferenciales.

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“No es fácil ser una Empresa B, pero esto demuestra el aporte de Colombia al movimiento global de sostenibilidad. Hay otras empresas colombianas que han logrado certificarse, pero no hay nada más colombiano que el café y no hay una marca nacional más conocida en el mundo que Juan Valdez. Queremos que la gente entienda el compromiso de estas compañías en entender su éxito como algo que va más allá de lo financiero”, comenta Camilo Ramírez, director ejecutivo de Sistema B.

Con el inicio de su proceso de validación, llegó también un cambio de mentalidad frente a lo que la sostenibilidad representa: “Establecimos que la certificación Empresas B se iba a convertir en un camino, para entender dónde estábamos ubicados, más que en un fin en sí”, dice López. El siguiente paso fue la creación de un comité interno para identificar, de manera transversal a la organización, dimensiones en las que cada área podía articularse con otras, autoevaluarse y aportar.

Así surgió el modelo con el que Juan Valdez ha buscado incidir positivamente en la comunidad en la que opera: “Nuestro mayor impacto se desarrolla a través de nuestra cadena de abastecimiento y de sus entornos. Tenemos una relación muy estrecha con quienes son nuestra razón de ser: los caficultores. Nosotros hemos sido diseñados, desde el inicio, como un negocio que atiende a las 540.000 familias caficultoras que en su mayoría son pequeños y medianos productores”, explica la gerente.

“La Federación Nacional de Cafeteros, principal accionista de Juan Valdez, es un ejemplo global de cómo funciona una cooperativa. Colombia es lo que es por el café y el café colombiano es lo que es por la Federación. Llevar directamente la producción de los campesinos al consumidor final, quitar intermediarios y garantizar un mejor precio para ellos fue clave”, complementa Ramírez.

Dentro de las estrategias que catapultaron a la compañía como un referente en el cierre de brechas sociales en el país están sus programas institucionales: Renacer, que fomenta el desarrollo de jóvenes caficultores; Mujeres cafeteras, que trabaja con caficultoras en todo el país, un grupo que representa cerca del 30 por ciento del gremio en Colombia; y Plan amigo inversionista, que brinda beneficios económicos y garantiza la compra de café a accionistas que también son caficultores.

Compras inclusivas para personas en situación de vulnerabilidad, iniciativas de bienestar holístico para los colaboradores, inclusión laboral de personas con discapacidad, buena gobernanza, participación en economías circulares, aprovechamiento de residuos y conversión de restos orgánicos en abono son otras de las acciones que le concedieron a Juan Valdez el título de Empresa B.

“No importa el tamaño de la compañía ni la industria a la pertenezca: todas tienen la posibilidad de ser una Empresa B. Este movimiento cada vez necesita más aliados comprometidos con cambiar realmente la forma de hacer negocios, para generar valor, tener los mejores rendimientos financieros y simultáneamente responder a las necesidades del planeta y del país”, concluye López.

Gracias a sus características y al bajo riesgo que representa, el ecoturismo se perfila como la primera alternativa de reactivación del sector.

Desde que comenzó la pandemia, la Organización Mundial de Turismo (OMT) promueve la iniciativa ‘Quédate en casa hoy, viaja mañana’, como apoyo a las campañas de prevención. Sin embargo, las medidas implementadas han tenido graves implicaciones económicas y han obligado al sector a pensar en adaptarse, innovar y recuperarse rápidamente después de la crisis. 

Es así como el ecoturismo podría ser una alternativa con menos riesgo de contagio, ya que propone destinos al aire libre en áreas rurales o parajes naturales sin aglomeraciones, en donde las personas pueden mantener el distanciamiento social preventivo.

En apoyo al sector del turismo, la OMT ha desarrollado un paquete de asistencia técnica que está estructurado alrededor de tres pilares: recuperación económica, mercadeo y promoción, y fortalecimiento institucional en términos de salud, seguridad y restauración de la confianza del consumidor. 

Este paquete tiene en cuenta las cifras que evidencian que el turismo es un segmento económico muy importante. Antes de la pandemia representaba el 30 % de las exportaciones mundiales de servicios y 1 de cada 10 puestos de trabajo en todo el mundo. 

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Así las cosas, las actividades de marketing se deberán enfocar en difundir el mensaje de seguridad y las campañas de sensibilización deberán familiarizar a la población local sobre la importancia del turismo interno para estimular la economía e incentivar el empleo.

Por su parte, Colsubsidio ha seguido las disposiciones gubernamentales para alinearse con la política nacional alrededor de la situación y se encuentra desarrollando estrategias que incluyen una campaña educativa para que los usuarios solo viajen si cuentan con buena salud y han realizado obras de adecuación para contar con espacios seguros.

También jornadas de capacitación al personal, refuerzos en los procesos de limpieza y desinfección, monitoreo de temperatura, puntos de atención para huéspedes con sintomatología, y un nuevo modelo de servicio de alimentos y bebidas para controlar el aforo y evitar aglomeraciones.

Estamos ubicados en zonas estratégicas, de fácil acceso y a una distancia ideal desde Bogotá y alrededores para disfrutar de unos días de desconexión de rutinas laborales, e incluso las del mismo hogar, producidas después de tantas semanas de aislamiento”, asegura Juan Camilo Rodríguez, gerente de Hotelería y Turismo de Colsubsidio, la caja de compensación que cuenta con 7 hoteles (1 en Villavicencio, 2 en Girardot y 4 en Paipa).

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La apuesta por el ecoturismo en Colombia

La restricción de la circulación de personas con medidas como el cierre de fronteras, la suspensión del ingreso de extranjeros, la prohibición del arribo de vuelos de pasajeros y la orden de aislamiento han causado un grave impacto económico. Sin embargo, para los expertos en el tema, el país puede salir fortalecido de la crisis gracias a su oferta de biodiversidad. 

Según una encuesta realizada por Parques Nacionales Naturales a 3.923 personas, del 21 de mayo al 1 de junio de 2020, los tres principales motivos por los que realizarían un viaje después de la pandemia son: contacto con la naturaleza, salud y relajación e historia y cultura y las principales actividades a realizar incluyen sol y playa, senderismo terrestre y observación de fauna y flora.

Por esta razón, proveedores del servicio de ecoturismo como Colsubsidio se preparan para ofrecer alternativas manteniendo un compromiso activo con la sostenibilidad. 

“El contacto directo con la naturaleza es uno de los pilares de nuestra oferta de turismo, pero también, nuestro compromiso activo con la sostenibilidad es un factor de diferenciación inmenso”, dice su gerente de Hotelería y resalta el caso del hotel El Alcaraván.

Allí se le permite al huésped estar en contacto con la flora y la fauna típicas de los Llanos Orientales, a través de senderos para el avistamiento de aves y especies exóticas de la región. Además, la energía eléctrica necesaria para el hotel se genera a través de paneles solares.

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Por otro lado, en Boyacá, la Caja cuenta con una estrategia de enriquecimiento forestal con más de 80 especies de árboles nativos en las zonas verdes que rodean los cuatro hoteles del sector.

Su más reciente lanzamiento el Glamping Cantú es un formato de alojamiento eco-amigable donde los huéspedes pueden vivir una experiencia de turismo, sumergidos en la naturaleza, con la posibilidad de disfrutar actividades náuticas, senderismo y aventura, sin dejar de lado el confort. 

En definitiva, el efecto psicológico de la cuarentena hará que las personas busquen las opciones de bienestar que ofrece el ecoturismo. 

Miguel Torres, cofundador de Awake Travel, start-up ganadora del premio Booking Booster 2017, afirma que Colombia tiene una gran ventaja competitiva al ser el país con mayor biodiversidad por metro cuadrado del mundo, un destino con 67 etnias diferentes y una convergencia sin igual de culturas ancestrales vivas y paisajes maravillosos.

El potencial del sector está enfocado hacia un consumidor que, más que viajar como un observador, estará buscando vivir experiencias.

Estos hallazgos le dan fuerza a la premisa que afirma que el ecoturismo será uno de los ganadores después de la crisis y que la pandemia actuará como catalizador de esta tendencia mundial para transformarlo de un segmento de nicho a uno lo suficientemente grande como para impulsar la economía nacional.

*En la foto: Glamping Cantú/cortesía Colsubsdio

Salarios justos, equidad de género y estrategias tributarias adecuadas son algunas de las iniciativas que puede adoptar una compañía para ser una empresa sostenible, mejorar la sociedad e inspirar a otros sectores productivos.

Una ola de preocupación que comenzó a crecer en los años 90”, así define el informe The Sustainability Yearbook 2019, publicado por la compañía de inversión internacional RobecoSAM, la creciente conciencia de la dimensión social de la sostenibilidad.

El interés público ha puesto en la mira asuntos que van más allá del cuidado medioambiental para frenar injusticias como la brecha salarial por género. “La sostenibilidad es más que cambio climático y protección de ecosistemas ambientales frágiles: también se trata de proteger el tejido que compone y sostiene la sociedad”, complementa.

El camino por recorrer aún es largo: 42 % del empleo global total está representado por empleo vulnerable.

Aproximadamente 1.400 millones de personas laboran con ingresos inadecuados, sin acuerdos formales, ni seguridad social. La cifra crecerá en una tasa de 11 millones por año, según el reporte global World Employment Social Outlook.

¿Cómo revertir este panorama y apostarle a la construcción de una sociedad más equitativa? ¿Cómo propender por la igualdad de oportunidades? Análisis en tres frentes.

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1. Salarios justos para ser una empresa sostenible

La invitación es ir más allá del cumplimiento del mínimo legal en los pagos económicos a los colaboradores. Se propone cubrir los gastos reales de los empleados y respetar, simultáneamente, las posibilidades económicas de la compañía.

Algunas maneras de lograrlo son alinear las remuneraciones con las habilidades y recompensar el buen desempeño con bonos.

Al final, se crea un círculo virtuoso: a medida que las empresas abordan las prácticas salariales de manera sostenible, tienen más posibilidades de aumentar su rentabilidad, generando recursos económicos para nuevas mejoras de sueldos”, asegura Daniel Vaughan-Whitehead, fundador de Fair Wage Network.

A través de la estrategia Salario justo vital —aplicada aproximadamente a 1,6 millones de colaboradores y proveedores en la cadena de suministro—, la compañía sueca H&M ha obtenido beneficios como caída en la tasa de rotación, menor ausentismo, mayor satisfacción de los empleados y disminución de la baja productividad.

Lanzada en 2013, la iniciativa es la primera emprendida individualmente por una marca global. Consiste en pagar salarios que cubran las necesidades básicas de los empleados y sus familias y que les permitan ahorrar algún porcentaje.

¿Cómo definir ese monto? “Debe revisarse anualmente y negociarse con representantes de los trabajadores, quienes son elegidos democráticamente “, explicó la marca en su reporte de sostenibilidad de 2017.

La negociación involucra a colaboradores internos, proveedores, fabricantes y sindicatos de varios países en los que la compañía opera.

Además, se capacita a los colaboradores sobre cooperación en el lugar de trabajo, habilidades de negociación, diálogo colectivo y legislación laboral. Para finales de 2018, 336 fábricas hacían parte del programa; lo que representa poco más del 50% del volumen total de su producción ese año.

2. Igualdad de género

Más allá de contratar mujeres para aumentar la cuota femenina en el talento humano, el objetivo es lograr un liderazgo efectivo por parte de ellas.

“Se puede lograr (…) abordando los estereotipos sociales y culturales que han limitado la habilidad de las mujeres para maximizar las oportunidades profesionales”, explica el reporte anual de RobecoSAM.

Esto significa pagar el mismo salario por el mismo trabajo, propender porque la proporción de los géneros sea equitativa, generar igualdad en el acceso al mundo laboral y en el trato frente a las posibilidades de progreso dentro de la compañía.

Fundamentos aplicables a toda la jerarquía de colaboradores —desde las juntas directivas hasta la base operativa— y a etapas de la vida laboral como selección de personal y oportunidades de ascenso.

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El panorama es desafiante: la desigualdad de género, según el FMI, está vinculada a un crecimiento económico subóptimo, que genera disparidad en el acceso a ingresos, educación, salud y mercados financieros.

De continuar con el avance actual, tomará 22 años eliminar la brecha salarial entre hombres y mujeres en puestos no gerenciales. Sin embargo, de acuerdo al Foro Económico Mundial, pasarán 217 años antes de poder erradicar totalmente estos efectos.

“Las empresas que no corrijan esas brechas enfrentan un riesgo significativo desde el interior, debido al potencial perdido de empleadas poco apreciadas y subutilizadas”, asegura The Sustainability Yearbook 2019.

A esto se suma la dificultad de atraer y reclutar talento femenino, la posibilidad de futuras represalias legales o financieras y el perjuicio de la reputación organizacional.

Aunque lentamente, los primeros pasos se han dado: de 2016 a 2017, la proporción de empresas que incluyen políticas de género aumentó en 8 puntos porcentuales mientras que, de 2013 a 2017, la retención de talento femenino pasó de 58 % a 63 %.

Las prácticas recomendadas, incluyen aquellas que facilitan el equilibrio en los roles maternales, si se tienen, y profesionales: cuidado infantil a hijos de empleados, permisos maternales y paternales remunerados, horarios flexibles y teletrabajo.

Incluso la esfera pública puede sacar provecho de implementarlas: el PIB anual de Estados Unidos se aumentaría en 28 billones para 2025, por ejemplo.

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3. Estrategias tributarias

Pese a ser un aspecto menos conocido de la sostenibilidad, la responsabilidad tributaria de una compañía está ligada a la calidad de vida de las generaciones presentes y venideras.

“Los impuestos son un nexo fundamental entre las empresas y las sociedades que las rodean, ya que estas se benefician de la infraestructura física, los sistemas educativos y los servicios públicos pagados tributariamente”, asegura Eleanor Willi, especialista en sostenibilidad, en The Sustainability Yearbook 2019.

Ha existido, históricamente, la tendencia empresarial de minimizar las cargas fiscales para aumentar sus ganancias. De hecho, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y  Desarrollo estima que, cada año, los países en vía de desarrollo pierden cerca de 100 mil millones de dólares debido a la evasión de impuestos y la desviación de dinero a paraísos fiscales.

Las políticas agresivas de optimización fiscal ponen en riesgo la reputación, regulación, transparencia y desempeño financiero de las compañías mientras que, simultáneamente, aumentan los niveles de desigualdad social.

La transparencia es deseable, pero no basta: “Incluir una declaración general, en el reporte financiero, de que la compañía pretende cumplir con todas las leyes y regulaciones fiscales en los países donde opera no es suficiente como estrategia sostenible de impuestos”, explica Willi.

Tras cinco años de estudios de caso, RobecoSAM propone que las empresas articulen al menos uno de los siguientes asuntos tributarios:

De acuerdo con el índice de la organización, desde 2014 se ha quintuplicado la proporción de firmas con políticas fiscales aceptables y disponibles públicamente. Además, para 2018, casi la mitad de las empresas encuestadas contaba con leyes tributarias públicas y sostenibles según los enfoques anteriores.

Esto se traduce en compañías mejor posicionadas para los cambios que vendrán a futuro en las políticas fiscales internacionales a mediano y largo plazo.

En entrevista con Xposible, Filippo Veglio, director del Consejo Empresarial Mundial para el Desarrollo Sostenible (WBCSD, por sus siglas en inglés) habla del impacto del coronavirus sobre los ODS, el empleo, el futuro del trabajo y los retos del mundo empresarial frente a la pandemia y la sostenibilidad.

Tras incorporarse al WBCSD en 2005, Veglio ha supervisado y trabajado activamente las iniciativas de la entidad en términos de impacto social, estilos de vida sostenibles y Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Actualmente, lidera el programa People que involucra en dichos frentes a representantes de alto nivel de las compañías de varios sectores industriales, organizaciones empresariales, instituciones multilaterales, ONG y academia.

El suizo, que anteriormente fue tenista profesional, habló en exclusiva con Xposible sobre la relación profunda que se ha creado entre la pandemia y el desarrollo sostenible.

XPOSIBLE: ¿Cómo ha sido impactado el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible por la pandemia?
FILIPPO VEGLIO: No hay una crisis de la COVID-19 y otra de los ODS: todo está vinculado. El tercer objetivo, referente a la salud y el bienestar, es uno de los más impactados de manera negativa. El ODS 1, vinculado a la pobreza extrema; el segundo, alrededor del hambre; el ODS 8, acerca del crecimiento económico y el empleo; el ODS 10, sobre la inequidad; en todos ellos vemos altos niveles de impacto negativo.

Por eso, los ODS deben ser parte integral de cómo se mira esta crisis para salir de ella, para adaptar soluciones, crear inversiones y colaboraciones en el sentido de aislar a la gente, de ayudar a empresas e instituciones inmediata y urgentemente, y de salir de una manera duradera con mayor resiliencia empresarial, social y comercial.

XPOSIBLE: ¿Cuáles son los principales desafíos que enfrentan las empresas para contribuir efectivamente al logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible en el nuevo escenario mundial creado por el coronavirus?
FILIPPO VEGLIO: En el país que sea, el principal desafío es que la vida diaria ahora mismo está protagonizada por una urgencia sanitaria y hay recursos que faltan para enfrentarla. El reto es tener un enfoque total hacia una verdadera emergencia de salud pública y encontrar cómo contribuir de manera inmediata.

Además, la perspectiva empresarial supone resguardar la salud física, mental y financiera de los empleados, colaboradores y aliados.

XPOSIBLE: ¿Qué implica esto?
FILIPPO VEGLIO: Fijarse en todas las cadenas de valor del sistema económico, especialmente la de suministros, y pensar de qué manera se está impactando su resiliencia; de qué manera las empresas se están adaptando a esta nueva realidad de menos movilidad y menos flujos de bienes y servicios.

XPOSIBLE: Actualmente, las empresas enfrentan varios retos simultáneos: el coronavirus y la ‘nueva normalidad’, contribuir al logro de los ODS y prepararse para el Futuro del Trabajo. ¿Es posible que las compañías puedan dar respuesta simultánea a estos desafíos?
FILIPPO VEGLIO:
 No se puede separar el coronavirus de los ODS. Esta crisis impacta el desarrollo sostenible de una sociedad, por lo que se refleja en agendas con vínculos muy estrechos entre sí: agendas de inclusión, empleo, equidad de género y cambios en la manera de producir y consumir.

Qué hay que hacer depende de cada país y de cómo está priorizando: cómo se enfrenta la vida diaria, cómo operan sus empresas y cómo y a qué quiere hacer frente.

Discusiones similares se dan en términos de agua, energía y cadenas de suministro alimenticio: cómo se puede seguir abasteciendo las comunidades y ciudades agigantadas de un país.

En el Consejo Mundial, interpretamos la COVID-19 como una disrupción significativa y severa en la manera actual de producir, consumir y vivir, que ha creado un escenario extremadamente vinculado a la sostenibilidad porque todas sus soluciones están inmersas en el marco de los ODS.

Impacto a las metas de 2030

XPOSIBLE: Frente a las metas de 2030, ¿10 años son suficientes para que las empresas se recuperen de la crisis y logren contribuir al logro de los ODS?
FILIPPO VEGLIO: Las empresas son articuladores clave en términos de innovaciones, empleo, financiamiento e iniciativa, pero no solo ellas van a contribuir en la agenda de los ODS. Definir qué van a cumplir frente a los ODS es un rol del gobierno.

Por otro lado, sí, desgraciadamente 10 años son poco para lograrlo. Con la tendencia actual de desarrollo y progreso a nivel mundial, pese a lo que estamos haciendo en términos de ayudas, financiamiento y soluciones, estaríamos pasándonos 40 años y cumpliríamos los ODS alrededor de 2070.

Por eso, desde el Consejo Mundial, hablamos de la necesidad de evolucionar en los negocios: los riesgos y las oportunidades de desarrollo sostenible piden crear iniciativas online y, principalmente, transformar los mayores sistemas económicos, como energía, movilidad y alimentación.

La agenda de los ODS no es una agenda de requerimientos ni de incrementos, es una agenda de transformación.

XPOSIBLE: Se ha estimado que para 2030, cumplir con los ODS puede generar una oportunidad de mercado para las empresas de aproximadamente 12 billones de dólares cada año. ¿Qué tan conscientes son las compañías de esto y cómo pueden utilizar ese dato como impulso?
FILIPPO VEGLIO: En demasiadas ocasiones, el desarrollo sostenible se posiciona como costo y riesgo, factores negativos.

La cuestión está en entender cómo la empresa se puede posicionar al mirar a los ODS también como una gran oportunidad de mercado en términos de innovación, de posicionamiento en ámbitos competitivos.

Así como de diferenciarse, ya sea pequeña, mediana o grande, de reinventar nuevos modelos de negocio y de contribución a los ODS, necesidades sociales que aún no se han solventado.

Para eso, hemos desarrollado estudios que articulan el volumen de dólares que los ODS pueden llevar a las empresas.

Hemos concluido que si se piensa en sistemas de salud y de movilidad urbana, en suficiencia energética, en vivienda, en estilos de vida, en alimentación y en infraestructura urbana, hay millones de oportunidades para las empresas.

El futuro del trabajo

XPOSIBLE: ¿Cómo debe transformarse el perfil de los trabajadores para ser competitivos en la nueva realidad y para ayudar a que las compañías en donde trabajan y la sociedad a la que pertenecen alcancen los ODS?
FILIPPO VEGLIO: En cualquier comunidad del mundo —más allá de que sea pobre o rica, emergente o avanzada, en el norte o en el sur—, la gente trabaja para desarrollarse como persona, profesional y miembro activo de la sociedad.

Desarrollarse en el sentido de tener seguridad financiera, de mantenerse a sí mismo y a su familia, de alcanzar bienestar físico y mental, y de vincular todo esto con un empoderamiento que le permita armar con propósito su plan de vida, futuro y carrera.

Trabajar es sentirse orgulloso de lo que se está cumpliendo, de contribuir a la empresa u organización y de estar mejorando.

En ese sentido, la fuerza de trabajo es un factor clave para contribuir a la agenda de los ODS en una perspectiva individual al plantearse:

Hay muchas preguntas centrales que forman parte de un diálogo interno, pero también público con empresas y organizaciones.

XPOSIBLE: ¿Cuál es la visión actual del futuro del trabajo para WBCSD? ¿Cómo ha cambiado esta visión por el coronavirus y cómo se relaciona con los ODS?
FILIPPO VEGLIO: El futuro del trabajo sigue estando en el presente porque tenemos que mantener y fomentar la idea de que la gente debe ser el aspecto central de las compañías.

Con base en la COVID-19, se requiere tener mucho cuidado en su impacto a corto, mediano y largo plazo en la cantidad de empleo.

Es decir, cuántas empresas van a sufrir por lo que pueden asumir a nivel de empleo; cuánta resiliencia tienen para seguir integrando a trabajadores y trabajadoras en su propio sistema; cómo hacer para que a través de incentivos gubernamentales puedan seguir creando empleo, bienes y servicios para la población…

Esos son debates que se tienen que dar en este momento mismo porque el desempleo es un tema clave.

Frente al futuro del trabajo, la misión no cambia, se adapta a una realidad de emergencia sanitaria y de crisis económica y financiera para que las empresas sean actores responsables en todo sentido.

Sobre el programa People

XPOSIBLE: Dentro del programa People que lideras se habla de la importancia de que las empresas sean responsables y transformadoras. ¿Cómo se entienden estos conceptos?
FILIPPO VEGLIO:
 En un ámbito de COVID, ser responsable es seguir creando fundaciones para la inclusión de empleo con propósito; alimentar la idea de que los trabajos deben ser justos y crear oportunidades.

Asímismo, actuar de una manera transparente y basada en diálogos de confianza; utilizar la tecnología para acelerar la productividad, pero también la creatividad del ser humano; poner la tecnología al servicio de la gente para empoderarla y para contribuir más al desarrollo de la empresa y de la sociedad.

En cuanto al lado transformador, estamos pensando cómo integrar principios de responsabilidad para cambiar las cadenas de valor: crear nuevos modelos de negocio y de trabajo, crear una fuerza de trabajo más equitativa, diversa, inclusiva y enterada.

Hay que transformar muchos escenarios laborales por problemas de calidad del trabajo, inequidad de género y remuneración, siendo todos estos aspectos claves para la consecución de los ODS.

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