iNNpulsa Colombia, Starter Company y Grupo SURA escogieron a 51 emprendimientos entre 480 postulados, para conectarlos con fuentes de financiación, inversión, negocios y conocimiento.

Los emprendimientos están en 19 ciudades del país y pertenecen a diferentes sectores de la economía: tecnología de los alimentos, economía circular, economía naranja, financieras tecnológicas, movilidad y nuevas energías, tecnología en el sector inmobiliario, salud, tecnologías de la información y las comunicaciones y nuevas tecnologías.

El proceso de selección tuvo en cuenta criterios de modelo de negocio, innovación y proyección como negocio escalable. Son empresas con sede en Atlántico, Antioquia, Bolívar, Boyacá, Caldas, Cundinamarca, Risaralda y Santander.

En tanto hay algunos emprendimientos que pertenecen a sectores como alimentos y agro, movilidad, energías renovables y economía circular, son proyectos comprometidos con el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Así es el caso de Instacrops, Beagle Group y Cannacreto.

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Instacrops

Instacrops es una empresa chilena con sede en Colombia que intenta solucionar la vida de agricultores en América Latina. Se fija en solucionar problemas de riego en los cultivos, fumigación aérea, diagnóstico de enfermedades, plagas y malezas, que son preocupaciones comunes en la vida diaria de quien se dedica a la agricultura.

Conocido como el ‘Internet de las plantas’, Instacrops entrega soluciones y servicios tecnológicos para ayudar a agricultores a producir mejores alimentos con recursos precisos.

De esta manera, Instacrops contribuye con el Objetivo de Desarrollo Sostenible 12, garantizar modalidades de consumo y producción sostenibles. Esto quiere decir que los productores deben garantizar modalidades de consumo y producción sostenibles, ante una posible alza de habitantes en la Tierra para 2050, lo cual implicaría que tendría que haber tres planetas para mantener el estilo de vida actual de producción, según Naciones Unidas.

Beagle Group

Presta soluciones para transformar los territorios mediante el uso de fuentes alternativas de energía. Lo logra mediante sus filiales Sunity, Darwin Energía Solar y PV Plus. Sunity comercializa y distribuye equipos para proyectos de energía solar, Darwin estructura proyectos de energía solar para empresas y residencias y PV Plus planea, diseña y hace la interventoría de proyectos solares fotovoltaicos.

De esta manera, Beagle contribuye con el Objetivo de Desarrollo Sostenible 7: garantizar el acceso a una energía asequible, segura, sostenible y moderna.

Cumplir este objetivo es importante, pues, según Naciones Unidas, nuestra vida cotidiana “depende de servicios energéticos fiables y asequibles para funcionar sin trabas y de forma equitativa”.

Por eso, un sistema energético con buena infraestructura es beneficioso para todos los sectores: empresas, medicina, educación, agricultura, comunicaciones y tecnología de punta.

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Cannacreto

Cannacreto S.A.S planea convertirse en líder en la producción y procesamiento de cáñamo industrial en Colombia.

Los elementos del cáñamo tienen múltiples usos. Según Cannacreto, las flores y las hojas del cáñamo se utilizan en la producción de nutracéuticos: productos de origen natural con propiedades biológicas. Las semillas de cáñamo contienen ácidos grasos esenciales, aminoácidos y fibras dietéticas.

El tallo tiene un interior leñoso, que se adhiere bien a materiales como la cal y el agua. La corteza de la fibra de cáñamo puede convertirse en cualquier cosa: materiales de construcción, aislamiento, muebles, papel, textil y hasta se utiliza en la industria automotriz. Al construir con cáñamo se reducen emisiones de dióxido de carbono y se regula la temperatura y la humedad. Además, es un insumo rentable para quien lo utiliza.

Dadas esas características, Cannacreto ayudaría al cumplimiento del Objetivo de Desarrollo Sostenible 9: construir infraestructuras resilientes, promover la industrialización sostenible y fomentar la innovación.

Según Naciones Unidas, el cumplimiento de este objetivo es importante porque “el crecimiento económico, el desarrollo social y la acción contra el cambio climático dependen en parte en invertir en infraestructuras, desarrollo industrial sostenible y progreso tecnológico”.

Estos son tres ejemplos de empresas alineadas con la sostenibilidad. Sin embargo, en el mundo de los negocios y en Colombia hay una clara tendencia a hacer negocios mientras se hace el bien.

Xposible es un ecosistema emprendedor que quiere hacer partícipe de todas esas iniciativas a quienes están interesados en la sostenibilidad y la productividad, guiadas por la innovación.

En entrevista con Xposible, Filippo Veglio, director del Consejo Empresarial Mundial para el Desarrollo Sostenible (WBCSD, por sus siglas en inglés) habla del impacto del coronavirus sobre los ODS, el empleo, el futuro del trabajo y los retos del mundo empresarial frente a la pandemia y la sostenibilidad.

Tras incorporarse al WBCSD en 2005, Veglio ha supervisado y trabajado activamente las iniciativas de la entidad en términos de impacto social, estilos de vida sostenibles y Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Actualmente, lidera el programa People que involucra en dichos frentes a representantes de alto nivel de las compañías de varios sectores industriales, organizaciones empresariales, instituciones multilaterales, ONG y academia.

El suizo, que anteriormente fue tenista profesional, habló en exclusiva con Xposible sobre la relación profunda que se ha creado entre la pandemia y el desarrollo sostenible.

XPOSIBLE: ¿Cómo ha sido impactado el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible por la pandemia?
FILIPPO VEGLIO: No hay una crisis de la COVID-19 y otra de los ODS: todo está vinculado. El tercer objetivo, referente a la salud y el bienestar, es uno de los más impactados de manera negativa. El ODS 1, vinculado a la pobreza extrema; el segundo, alrededor del hambre; el ODS 8, acerca del crecimiento económico y el empleo; el ODS 10, sobre la inequidad; en todos ellos vemos altos niveles de impacto negativo.

Por eso, los ODS deben ser parte integral de cómo se mira esta crisis para salir de ella, para adaptar soluciones, crear inversiones y colaboraciones en el sentido de aislar a la gente, de ayudar a empresas e instituciones inmediata y urgentemente, y de salir de una manera duradera con mayor resiliencia empresarial, social y comercial.

XPOSIBLE: ¿Cuáles son los principales desafíos que enfrentan las empresas para contribuir efectivamente al logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible en el nuevo escenario mundial creado por el coronavirus?
FILIPPO VEGLIO: En el país que sea, el principal desafío es que la vida diaria ahora mismo está protagonizada por una urgencia sanitaria y hay recursos que faltan para enfrentarla. El reto es tener un enfoque total hacia una verdadera emergencia de salud pública y encontrar cómo contribuir de manera inmediata.

Además, la perspectiva empresarial supone resguardar la salud física, mental y financiera de los empleados, colaboradores y aliados.

XPOSIBLE: ¿Qué implica esto?
FILIPPO VEGLIO: Fijarse en todas las cadenas de valor del sistema económico, especialmente la de suministros, y pensar de qué manera se está impactando su resiliencia; de qué manera las empresas se están adaptando a esta nueva realidad de menos movilidad y menos flujos de bienes y servicios.

XPOSIBLE: Actualmente, las empresas enfrentan varios retos simultáneos: el coronavirus y la ‘nueva normalidad’, contribuir al logro de los ODS y prepararse para el Futuro del Trabajo. ¿Es posible que las compañías puedan dar respuesta simultánea a estos desafíos?
FILIPPO VEGLIO:
 No se puede separar el coronavirus de los ODS. Esta crisis impacta el desarrollo sostenible de una sociedad, por lo que se refleja en agendas con vínculos muy estrechos entre sí: agendas de inclusión, empleo, equidad de género y cambios en la manera de producir y consumir.

Qué hay que hacer depende de cada país y de cómo está priorizando: cómo se enfrenta la vida diaria, cómo operan sus empresas y cómo y a qué quiere hacer frente.

Discusiones similares se dan en términos de agua, energía y cadenas de suministro alimenticio: cómo se puede seguir abasteciendo las comunidades y ciudades agigantadas de un país.

En el Consejo Mundial, interpretamos la COVID-19 como una disrupción significativa y severa en la manera actual de producir, consumir y vivir, que ha creado un escenario extremadamente vinculado a la sostenibilidad porque todas sus soluciones están inmersas en el marco de los ODS.

Impacto a las metas de 2030

XPOSIBLE: Frente a las metas de 2030, ¿10 años son suficientes para que las empresas se recuperen de la crisis y logren contribuir al logro de los ODS?
FILIPPO VEGLIO: Las empresas son articuladores clave en términos de innovaciones, empleo, financiamiento e iniciativa, pero no solo ellas van a contribuir en la agenda de los ODS. Definir qué van a cumplir frente a los ODS es un rol del gobierno.

Por otro lado, sí, desgraciadamente 10 años son poco para lograrlo. Con la tendencia actual de desarrollo y progreso a nivel mundial, pese a lo que estamos haciendo en términos de ayudas, financiamiento y soluciones, estaríamos pasándonos 40 años y cumpliríamos los ODS alrededor de 2070.

Por eso, desde el Consejo Mundial, hablamos de la necesidad de evolucionar en los negocios: los riesgos y las oportunidades de desarrollo sostenible piden crear iniciativas online y, principalmente, transformar los mayores sistemas económicos, como energía, movilidad y alimentación.

La agenda de los ODS no es una agenda de requerimientos ni de incrementos, es una agenda de transformación.

XPOSIBLE: Se ha estimado que para 2030, cumplir con los ODS puede generar una oportunidad de mercado para las empresas de aproximadamente 12 billones de dólares cada año. ¿Qué tan conscientes son las compañías de esto y cómo pueden utilizar ese dato como impulso?
FILIPPO VEGLIO: En demasiadas ocasiones, el desarrollo sostenible se posiciona como costo y riesgo, factores negativos.

La cuestión está en entender cómo la empresa se puede posicionar al mirar a los ODS también como una gran oportunidad de mercado en términos de innovación, de posicionamiento en ámbitos competitivos.

Así como de diferenciarse, ya sea pequeña, mediana o grande, de reinventar nuevos modelos de negocio y de contribución a los ODS, necesidades sociales que aún no se han solventado.

Para eso, hemos desarrollado estudios que articulan el volumen de dólares que los ODS pueden llevar a las empresas.

Hemos concluido que si se piensa en sistemas de salud y de movilidad urbana, en suficiencia energética, en vivienda, en estilos de vida, en alimentación y en infraestructura urbana, hay millones de oportunidades para las empresas.

El futuro del trabajo

XPOSIBLE: ¿Cómo debe transformarse el perfil de los trabajadores para ser competitivos en la nueva realidad y para ayudar a que las compañías en donde trabajan y la sociedad a la que pertenecen alcancen los ODS?
FILIPPO VEGLIO: En cualquier comunidad del mundo —más allá de que sea pobre o rica, emergente o avanzada, en el norte o en el sur—, la gente trabaja para desarrollarse como persona, profesional y miembro activo de la sociedad.

Desarrollarse en el sentido de tener seguridad financiera, de mantenerse a sí mismo y a su familia, de alcanzar bienestar físico y mental, y de vincular todo esto con un empoderamiento que le permita armar con propósito su plan de vida, futuro y carrera.

Trabajar es sentirse orgulloso de lo que se está cumpliendo, de contribuir a la empresa u organización y de estar mejorando.

En ese sentido, la fuerza de trabajo es un factor clave para contribuir a la agenda de los ODS en una perspectiva individual al plantearse:

Hay muchas preguntas centrales que forman parte de un diálogo interno, pero también público con empresas y organizaciones.

XPOSIBLE: ¿Cuál es la visión actual del futuro del trabajo para WBCSD? ¿Cómo ha cambiado esta visión por el coronavirus y cómo se relaciona con los ODS?
FILIPPO VEGLIO: El futuro del trabajo sigue estando en el presente porque tenemos que mantener y fomentar la idea de que la gente debe ser el aspecto central de las compañías.

Con base en la COVID-19, se requiere tener mucho cuidado en su impacto a corto, mediano y largo plazo en la cantidad de empleo.

Es decir, cuántas empresas van a sufrir por lo que pueden asumir a nivel de empleo; cuánta resiliencia tienen para seguir integrando a trabajadores y trabajadoras en su propio sistema; cómo hacer para que a través de incentivos gubernamentales puedan seguir creando empleo, bienes y servicios para la población…

Esos son debates que se tienen que dar en este momento mismo porque el desempleo es un tema clave.

Frente al futuro del trabajo, la misión no cambia, se adapta a una realidad de emergencia sanitaria y de crisis económica y financiera para que las empresas sean actores responsables en todo sentido.

Sobre el programa People

XPOSIBLE: Dentro del programa People que lideras se habla de la importancia de que las empresas sean responsables y transformadoras. ¿Cómo se entienden estos conceptos?
FILIPPO VEGLIO:
 En un ámbito de COVID, ser responsable es seguir creando fundaciones para la inclusión de empleo con propósito; alimentar la idea de que los trabajos deben ser justos y crear oportunidades.

Asímismo, actuar de una manera transparente y basada en diálogos de confianza; utilizar la tecnología para acelerar la productividad, pero también la creatividad del ser humano; poner la tecnología al servicio de la gente para empoderarla y para contribuir más al desarrollo de la empresa y de la sociedad.

En cuanto al lado transformador, estamos pensando cómo integrar principios de responsabilidad para cambiar las cadenas de valor: crear nuevos modelos de negocio y de trabajo, crear una fuerza de trabajo más equitativa, diversa, inclusiva y enterada.

Hay que transformar muchos escenarios laborales por problemas de calidad del trabajo, inequidad de género y remuneración, siendo todos estos aspectos claves para la consecución de los ODS.

Superar los efectos colaterales del coronavirus exige una gestión empresarial responsable, capaz de poner la mira en el futuro y no únicamente en la inmediatez de la urgencia diaria. El balance entre economía, sociedad y medio ambiente es posible.

Durante años, se ha hablado de la importancia de que las empresas protejan su capital humano y minimicen su impacto ambiental mientras impulsan su crecimiento económico.

El progreso, entendido desde la sostenibilidad, implica que las ganancias monetarias se den en un marco responsable con el entorno humano y ecosistémico en que son producidas.

Sin embargo, estas nociones, que no son nuevas, en muchas ocasiones no están acompañadas por iniciativas concretas que las respalden.

Así las cosas, la disrupción causada por el coronavirus es un desafío agigantado, pero también una oportunidad de la misma magnitud.

Con la pandemia están más vigentes que nunca, y van a tomar aún más fuerza, las empresas que trabajan en el marco conceptual de la sostenibilidad, aquellas que tienen crecimiento económico, progreso social y balance ecológico”, explica Sergio Rengifo, director de Capital Social del Consejo Empresarial Colombiano para el Desarrollo Sostenible (Cecodes).

Por su lado, Felipe Castro, director del Centro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible para América Latina, asegura que es vital ampliar la mirada de las compañías:

Una gestión empresarial responsable, además de concentrarse en la estrategia y en la generación de beneficios, tiene en cuenta cómo generar un entorno económico, social y ambiental más próspero para la sociedad. Esto exige tener noción de que hay un entorno más amplio que la empresa”.

Adicionalmente, afirma que es importante tener presente la temporalidad de la crisis provocada por el coronavirus frente a la perdurabilidad de desafíos globales como el cambio climático.

Esta no es la primera pandemia a la que se enfrenta la humanidad, históricamente las hemos superado como sociedad aunque hayan traído dolor, sufrimiento y destrucción”, explica.

Y asegura que “para la crisis ambiental global no vamos a tener ninguna vacuna, va a ser permanente según cómo las empresas hagan sus negocios, dónde operen y cómo funcionen sus cadenas de suministro”

Y, según afirma Felipe Castro, esta es una alerta para pensar cómo las empresas tienen que aprender a existir en un mundo en crisis, que no es únicamente la de la Covid-19.

Lo anterior implica ser conscientes de que existe un paralelo entre lo que pasó y está pasando con la pandemia, y lo que puede llegar a suceder si no se mitigan a tiempo los impactos ambientales del sector privado.

“Así como la Covid-19 rompió con el eslabón de la demanda por parte de los clientes, la crisis climática también va a generar cambios drásticos en las condiciones de un momento a otro. Este es el momento de prepararse para el futuro, reducir riesgos y entender que las empresas, como los humanos, no son infalibles ni inmortales”, asegura Castro.

En tanto, según Rengifo de Cecodes, una vez la parte más álgida de la pandemia haya cesado y exista un momento propicio para dar reflexiones empresariales profundas, los esfuerzos de las compañías deben focalizarse en 5 puntos neurálgicos para responder a la crisis de una manera sostenible.

5 aspectos para tener en cuenta en la gestión empresarial responsable

  1. Identificar su línea de negocio y su estrategia para abordar y trabajar de una manera distinta.
  2. Producir con un menor uso de la naturaleza y regenerando el impacto ambiental propio de la operación.
  3. Generar políticas de inclusión y diversidad para hacer frente a la desigualdad, un aspecto incrementado por el coronavirus.
  4. Adoptar un enfoque empresarial explícito en Derechos Humanos y bienestar social.
  5. Replantear sus líneas productivas y cadenas de suministro desde un enfoque de capitalismo consciente, en el que la toma de decisiones se apalanque desde todos los grupos de interés y no únicamente desde la esfera de los accionistas.

Incluir estos cinco aspectos en el core de la empresa se traduce en un modo de trabajo distinto y desconocido hasta ahora.

Si las empresas hacen negocios con esta mirada de 360 grados, donde tiene que incluir la realidad financiera, generar progreso social y minimizar los impactos ambientales, van a tener resultados sostenibles a largo plazo y no únicamente soluciones cortoplacistas”, complementa el director de Cecodes.

Adicionalmente, Rengifo plantea la importancia de incluir las tres ‘R’ como parte de la respuesta a la coyuntura actual. Estas son: responsabilidad, resiliencia y regeneración.

“Ahora todo el mundo está hablando de resiliencia, pero solo la alcanzaremos si regeneramos responsablemente las economías y las comunidades con la ayuda de otros grupos de interés”, asegura.

Sin embargo, incluir estas pautas exige sobrevivir al coronavirus primero. Para hacerlo es necesario replantearse el negocio con base a la identificación de los posibles riesgos sociales o ambientales en los que se pueda estar incurriendo.

“Usualmente se piensa en términos financieros, pero al incluir en el pensamiento estratégico problemáticas sociales y ambientales, se encuentran oportunidades gigantes para generar progreso”, dice Rengifo.

En términos económicos, acogerse a la ruta de acción de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) podría traducirse en ingresos anuales de 12 billones de dólares para el sector privado, según el WBCSD.

Finalmente, los expertos señalan que la capacidad de las compañías de ser actores responsables, articular soluciones que cuiden su ecosistema socioambiental y generar empleo a lo largo de las sociedades donde operan no se da por sí sola.

Ese poderío empresarial no puede desvincularse de los otros sectores que inciden en el desarrollo sostenible —el gobierno y la sociedad civil— y de sus protagonistas: el factor humano.

Para quienes estén interesados en profundizar este tema, el Centro ODS de la Universidad de los Andes está ofreciendo, en alianza con Coursera, un curso virtual gratuito para explorar los vínculos entre el sector privado y los ODS.

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