Con la convicción de que la discapacidad está en los entornos mal diseñados y no en las personas, este modelo de droguerías incluyentes busca la igualdad al cerrar brechas sociales y permitir una experiencia autónoma.

Bajo el lema “Nada para nosotros, sin nosotros” se inauguró, hace un año, la primera droguería incluyente de Colombia, un proyecto basado en el respeto y la autonomía de las personas con discapacidad. Tanto su infraestructura como su modelo de atención buscan cerrar las brechas sociales que enfrenta esta población en términos de acceso a la educación, el empleo y la salud.

Colsubsidio le apostó a construir una droguería con un servicio de atención y un espacio accesibles autónomamente para todas las personas con discapacidad visual, auditiva o física. La idea, que nació en 2017, se materializó dos años después en Chapinero, el lugar de Bogotá con mayor afluencia de personas con discapacidad, y cuenta con servicios como:

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El proceso de creación exigió un equipo transversal de 80 profesionales y aliados estratégicos como el Ministerio del Trabajo, la Secretaria de Integración Social de Bogotá, el Instituto Nacional de Ciegos, la Federación Nacional de Sordos – Fenascol, la  Universidad Escuela Colombiana de Carrera Industriales (ECCI) y, por supuesto, un grupo personas con discapacidad. 

“Teníamos una iniciativa y una percepción, pero no sabíamos si esa percepción era real. Lo primero que hicimos fue tocar las puertas de los que saben: personas con discapacidad. Quisimos vivir la experiencia con ellos para entender cuáles eran las principales barreras en la comunicación y en el acceso al servicio”, dice Buitrago.

Crear un escenario nacional más equitativo implica un avance importante para toda la sociedad. De hecho, según estimó la Procuraduría en 2018, entre 5 % y 7 % del PIB colombiano se pierde por la falta de inclusión de personas con discapacidad en entornos laborales y académicos.

Por eso, parte de la apuesta de este proyecto —premiado por la Asociación Internacional de Seguridad Social debido a sus buenas prácticas— es vincular laboralmente a personas con discapacidad. “Si las personas con discapacidad tienen brechas, tenemos que mirar cómo ir cerrándolas nosotros mismos en distintos frentes”, agrega Buitrago. 

Inclusión en la pandemia

 

“Aun en circunstancias normales, las personas con discapacidad tienen menos probabilidades de acceder a la educación y a la atención de la salud, y de obtener ingresos o participar en la comunidad. La pandemia está intensificando estas desigualdades y creando nuevas amenazas” advirtió el secretario general de las Naciones Unidas, Antonio Guterres, el pasado mayo.

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Como sucede con otras poblaciones vulnerables, el efecto de la COVID-19 está siendo particularmente duro con los mil millones de personas en condición de discapacidad que hay en el mundo, lo que representa cerca del 15 % de la población mundial. Por eso, ponerlos en el centro de las respuestas a la pandemia es vital para no agudizar aún más las brechas a las que se enfrentan cotidianamente.

“En materia de salud, el hecho de que la mayoría de los servicios estén concentrados en los pacientes de COVID-19 ha hecho que la atención, los tratamientos médicos y el acceso a fármacos de la población con discapacidad se vea retrasada”, explica Buitrago. Para mitigar esta situación, la caja de compensación ha creado una serie diversa de estrategias:

“¿Cómo una persona con discapacidad visual hace distanciamiento si no puede ver, cómo se toma la temperatura si no puede leer el termómetro? ¿Cómo se comunica una persona con discapacidad auditiva si no puede leer los labios porque todo el tiempo los demás tienen tapabocas? Quisimos dar respuesta a esas preguntas a través de la venta de productos incluyentes, que son soluciones para necesidades de autocuidado de personas con discapacidad”, explica la química farmacéutica, y agrega que la oferta incluye tapabocas con visor de sonrisa, tanto desechables como reutilizables, que brindan protección y simultáneamente permiten a las personas sordas leer los labios e interpretar la expresión facial ajena; pulsioxímetros con bluetooth, que permiten a personas con discapacidad visual conocer su saturación de oxígeno auditivamente; y termómetros parlantes, que dicen en voz alta la temperatura corporal.

Además, se ha realizado capacitación virtual con colaboradores administrativos y trabajadores de droguerías, un proceso de formación y sensibilización de 72 horas en términos de braille, LSC e inclusión social y laboral.

Y, a pesar de los inconvenientes generados por la pandemia, se planeó una expansión en el 2020,  pues al finalizar el año se contará con dos nuevas droguerías incluyentes: una en la Calle 94, en Bogotá, y otra en Medellín, la primera de esa ciudad, en la Fundación San Vicente de Paul.

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Una mirada al futuro

Para los próximos años, Colsubsidio tiene un reto aún mayor que crear una droguería totalmente inclusiva: “Lo difícil no fue llegar hasta acá, lo difícil es mantenernos y lograr que más personas accedan al servicio y se beneficien de él”, en palabras de la Líder de Sostenibilidad. Por eso, aunque la pandemia ha sido complicada, el compromiso de llevar un modelo de inclusión similar al resto del país no ha disminuido.

Para lograrlo, Colsubsidio busca crear, en 2021, una red de 100 droguerías incluyentes en los 17 departamentos en los que tiene presencia, lo que exige eliminar tecnológicamente barreras en la comunicación con personas con discapacidad y contar con buenas condiciones de accesibilidad, guías podotáctiles, mapas táctiles, el aplicativo Servir, videos informativos con audio, subtítulos y LSC. Con este fin, 280 personas de distintas partes del país se formarán en lengua de señas desde este diciembre.

Sin embargo, una sociedad más justa e igualitaria con la población discapacitada demanda crear también un efecto bola de nieve, en el que otras organizaciones y entidades se sumen a la causa de restituir los derechos de este grupo.

“Si realmente queremos ser incluyentes, hay que arrancar. Esto no es un terreno fácil, pero quien tiene la vocación y el deseo lo saca adelante”, concluye Buitrago.

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