Hablamos con Juan Camilo Potes, Director de Sistema B Colombia y Felipe Chajin, CEO de Servioptica, acerca de cómo ser una empresa B puede mejorar su competitividad y por qué todas las empresas deberían tener conciencia social y ambiental.

¿Qué es una empresa B? Sencillo, es una compañía que busca constantemente soluciones para problemas sociales y ambientales. En otras palabras: una empresa comprometida con la situación mundial que busca aportar soluciones y reducir su impacto medioambiental mediante iniciativas y programas internos.

Para Felipe Chajin, director Ejecutivo de Servioptica y Country Manager para Essilor Colombia, el modelo B solo fue un vehículo para mejorar. Este laboratorio oftálmico, fundado en 1982, obtuvo su primera certificación como empresa B en septiembre de 2016. Hace unas semanas, después de la visita de B Corporation y una evaluación detallada, Servioptica se recertificó como B tras mejorar cuatro puntos en su evaluación.

Lee también: cómo tener una empresa sostenible con base en el talento humano

Al día de hoy, 70.000 empresas a nivel mundial hacen uso de Evaluación B para medirse y saber cómo están aportando a nivel social y del medio ambiente. Sin embargo, solo hay 2.745 empresas certificadas en el mundo y 401 de ellas están en Latinoamérica.

“Realmente como empresa privada reconocemos que no podemos dejarle los grandes problemas de la sociedad ni a los gobiernos, ni a los individuos, porque nunca va a ser suficiente. La empresa privada debe jugar un rol social más allá de generar ganancias a sus inversionistas o accionistas, y lo que nos da Sistema B es un esquema que nos ayuda a medirnos y ser mejores”, dice Chajin.

Mira también: el papel de las empresas en el desarrollo sostenible

Dentro de este modelo de empresa se destacan tres pilares: propósito, el crear impacto positivo en el ámbito social y ambiental; responsabilidad, tener como fin los intereses de la comunidad, el medio ambiente y los trabajadores; y transparencia, hacer pública la información certificada por un organismo externo en la que se evidencie el verdadero impacto de la empresa como B.

A pesar de que en Colombia la tasa de compañías que aplican a la certificación B es del 30 por ciento, este año únicamente 53 se certificaron.

Para Juan Camilo Potes, Director de Sistema B Colombia, el modelo de negocio de la empresa B no solo ayuda a solucionar problemáticas sociales y ecológicas a partir de la ampliación de los estatutos internos, sino que también logra impactar la reputación de la empresa dentro del mercado.

Lee también: ¿sumarse a causas sociales repercute en la sostenibilidad de la organización?

Los modelos disruptivos ayudan a cada empresa en diferentes aspectos. Por ejemplo, debido al compromiso de muchas de estas compañías, y la manera como su reputación crece en el mercado, logran acceder a tasas preferenciales por parte de grandes entidades financieras.

En algunos casos europeos y a nivel latinoamericano, entre mayor es el impacto de la empresa B menor es la tasa de interés a la que accede con la banca.

A esto se le puede sumar el que las nuevas generaciones siempre buscan una empresa en la que sientan que están aportando al mundo. De esta manera la captación del mejor talento por parte de las empresas B es mayor a las demás.

En el caso de Servioptica, algunas de los resultados destacados son:

  1. Hace una década que desarrolla un programa de inclusión para personas en condición de discapacidad auditiva.
  2. En 2011 creó la Fundación Volver, en donde mediante programas de promoción, atención y tratamiento mejoraron la calidad de salud visual en comunidades vulnerables y de bajos recursos beneficiando a 120.359 personas.
  3. Utilizar únicamente bolsas biodegradables libres de ecotoxicidad.
  4. Que el ochenta por ciento de sus trabajadores sean también accionistas de la empresa.

 

La movilidad sostenible ha dado solución a factores como el deterioro del medio ambiente, el consumo excesivo de energía, los efectos sobre la salud de la población y la congestión vehicular.

Según el IDEAM, en Colombia los índices de contaminación y las afectaciones ambientales son preocupantes, ya que las regiones que más registran un deterioro en su entorno atmosférico son el Valle de Aburrá en Antioquia, Ráquira en Boyacá, Acopi en Yumbo (Valle del Cauca) y Bogotá en las localidades de Puente Aranda, Carvajal y Kennedy.

Sin embargo, ciudades como Medellín se han abanderado por  construir una cultura alrededor de la movilidad sostenible y ser ejemplo para otras ciudades de Colombia y Latinoamérica.

Consciencia en la movilidad

La capital de la eterna primavera se ha encargado de fomentar una consciencia frente al buen uso de medios de transporte que generen energías limpias.

El Metro de Medellín, el Metrocable, el Metroplús, el Tranvía y las Bicicletas públicas Encicla, son los medios de transporte que la Secretaría de Movilidad de Medellín ha implementado para reducir las afectaciones del aire y la congestión vehicular.

A esta estrategia se suman buenas prácticas sostenibles como la instalación de un circuito de ciclorrutas, la transformación de buses y taxis convencionales que anteriormente funcionaban con gasolina y que ahora cuentan con un sistema eléctrico eficiente.

Lee también: Iniciativas de movilidad sostenible que puede implementar en su empresa

Por otro lado, compañías antioqueñas como Celsia y Haceb se unieron para construir estaciones de carga eléctrica que se pueden instalar en los hogares o en puntos específicos de la ciudad.

Juan Manuel Alzate, líder del equipo de innovación de Celsia, explica que estas estaciones portátiles son una excelente opción para incentivar el uso de vehículos generadores de energías limpias.

Así mismo, Tronex, una compañía especializada en desarrollar iniciativas sostenibles para el sector eléctrico, creó un centro de movilidad sostenible en Medellín que le facilita a la población alquilar bicicletas eléctricas y contar con zonas de carga para los vehículos de motores eléctricos.

Entre tanto, la empresa de origen asiático BYD Auto, especializada en vehículos eléctricos, se alió con la ciudad para apoyar proyectos de movilidad sostenible.

Juan Felipe Velásquez, Director comercial BYD en la sucursal de Antioquia, explicó que para la compañía es de vital importancia aportar sistemas de transporte con cero emisiones de gases contaminantes, por eso hoy hacen parte del desarrollo de una ruta de buses 100% eléctricos de Metroplús.

Te puede interesar: Así se vivió el VI Foro de Sostenibilidad Colsubsidio

Por su parte, compañías como Éxito o ISA también se han unido a la movilidad sostenible fomentando en sus trabajadores una consciencia de respeto por el medio ambiente implementando una flota de bicicletas para que sus trabajadores puedan transportarse en este medio durante la Semana de la Bicicleta desde sus viviendas hasta sus trabajos.

Cada una de estas prácticas implementadas en Medellín y en empresas nacionales e internacionales, están direccionadas hacia el cumplimiento del objetivo trazado en el Plan Maestro 2030 que proyecta a la ciudad como la capital de la movilidad sostenible de Latinoamérica.

Las grandes, medianas y pequeñas empresas que implementan estas prácticas sostenibles, las convierten en negocios rentables por fomentar transformación ambiental y un impacto social positivo a la sociedad.

Cargando...