Para afrontar la pérdida de millones de empleos en el mundo, producto de los procesos de automatización, el periodista argentino Andrés Oppenheimer hace un llamado a generar empleos más sofisticados, con base en el reentrenamiento, y a mejorar la calidad de la educación.

El periodista y escritor argentino Andrés Oppenheimer no ha dejado de pensar en el futuro de los trabajos desde que conoció el estudio de la Universidad de Oxford que pronostica que el 47% de los empleos corren el riesgo de ser reemplazados por robots y computadoras con inteligencia artificial durante los próximos 15 o 20 años. Así lo plasmó en su libro ¡Sálvese quien pueda! El futuro del trabajo en la era de la automatización, el cual recoge una ardua investigación sobre los llamados “trabajos del futuro” y el devenir de ciertas profesiones como los médicos o los banqueros.

Su libro, en el que se cuestiona también sobre el impacto de la automatización en los países ricos y en los emergentes, se ha convertido en un fenómeno en ventas. Desde Estados Unidos, Oppenheimer —quien se considera un tecno-optimista a largo plazo y un tecno-pesimista a corto— habló con Xposible sobre la ola de automatización que se viene y su posible impacto en los empleos en Latinoamérica.

Xposible: ¿Qué se requiere, por parte de los líderes de Gobierno y empresariales, para crear más oportunidades de empleo de las que se eliminan con la revolución tecnológica?

Andrés Oppenheimer: Primero, poner este tema en el centro de la agenda política. En América Latina se habla poco y nada del tema. Y una de las sorpresas que me llevé investigando esto es que los países emergentes son los que más van a sufrir por el creciente uso de los robots y las computadoras inteligentes. El motivo es muy sencillo: lo más fácil que pueden hacer los robots es reemplazar los trabajos rutinarios, repetitivos y predictibles, como atornillar diez mil veces por día en una planta automotriz. Y esos trabajos suelen estar en los países manufactureros, como China y México, y en menor medida Colombia.

De manera que esta ola de automatización que se viene nos puede afectar a los latinoamericanos mucho más que a los países ricos. Entonces, los Gobiernos tienen que ponerse las pilas, invertir más en mejorar la calidad educativa, en el reentrenamiento de la gente, y en la ciencia y la tecnología, para generar empleos más sofisticados que los robots difícilmente puedan reemplazar a corto plazo.

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X.: ¿Y en Colombia hay conciencia de todo esto?

A. O.: Cuando estuve el año pasado y hablé sobre ¡Sálvese quien pueda! con el presidente Iván Duque, él parecía estar bastante al tanto del tema e incluso me dijo que su plan de incentivar las industrias culturales —o la economía naranja— estaba en parte pensado como una manera de paliar los efectos de la ola de robotización del trabajo que se viene. Sin embargo, no encontré que muchos colombianos estén hablando del tema ni que los medios lo traten como una prioridad. Quizá sea porque el tema de Venezuela está tapando todos los demás, pero no veo que el futuro del trabajo esté en el centro de la agenda política colombiana.

X.: En ¡Sálvese quien pueda!, y citando los discursos de Mark Zuckerberg y de Bill Gates, usted dice que el desempleo tecnológico —el que es causado por la tecnología— será el gran conflicto mundial del siglo XXI. ¿Usted también lo cree así? ¿Es de los que ve ‘el vaso medio vacío’ o se considera un tecno-optimista?

A. O.: Soy un tecno-optimista a largo plazo y un tecno-pesimista a corto plazo. A largo plazo, la tecnología siempre crea más trabajos de los que elimina. Pero creo que esta vez la transición va a ser muy traumática porque los tiempos se están acelerando dramáticamente, y mucha gente no va a tener tiempo para reinventarse. En la Edad de Piedra, cuando éramos cazadores y vivíamos en
las cavernas, tuvimos miles de años para reinventarnos y convertirnos en agricultores.

Después, en la Revolución Industrial, tuvimos uno o dos siglos para reinventarnos de agricultores a trabajadores manufactureros. Pero hoy, la señora que trabaja de cajera en un estacionamiento de autos apenas tiene 24 horas para reinventarse porque le avisan un día antes que una máquina automática va dar los tickets y cobrar en la entrada del parqueadero. Y esa señora no puede convertirse en una analista de datos de la noche a la mañana… La transición va a ser traumática, aunque a largo plazo estemos todos mejor.

En ¡Sálvese quien pueda! (2018), Andrés Oppenheimer retrata el futuro de algunas profesiones frente a la automatización, los robots y la inteligencia artificial.

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X.: ¿Cree que han sido acertadas las respuestas aún incipientes de las empresas en Latinoamérica al desafío de la tecnología? O, por el contrario, ¿tiene la sensación de que todavía vemos la automatización como un proceso alejado de los que no trabajamos en las grandes fábricas?

A. O.: Hay empresas muy innovadoras en Colombia y gente talentosa. Pero, en general, ven este problema como lo veía yo antes, como un problema que va a afectar mayormente a los países ricos.

X.: Usted se reunió con unos cuantos futurólogos para la investigación de su libro. Estando a mediados de 2019, ¿cuánto estiman ellos y usted que nos quede de tiempo antes de que —por ejemplo— el próximo que lo entreviste sea un robot?

A. O.: Bueno, en China ya hay un presentador de noticias robótico de la cadena de televisión de Xinhua, y parecen estar muy contentos con él. Trabaja tres turnos seguidos y no toma vacaciones, ni pide aumento de sueldo ni tiene veleidades de divo. O sea, ya hay muchas tareas periodísticas que están siendo reemplazadas por robots. En el libro entrevisto al director de innovación de El Washington Post y me cuenta que en el diario los robots o algoritmos ya están escribiendo los artículos sobre resultados electorales, noticias deportivas y noticias económicas.

X.: ¿Qué recomendación les daría a todos los empleados en general, sin distinción de profesión o rango dentro de una organización, para sacarle el mayor provecho y ver a la automatización como una aliada y no una enemiga de los trabajos del mañana?

A. O.: Una de mis principales sugerencias es que cada uno identifique ya mismo cuáles son las partes de su trabajo que van a ser automatizadas en los próximos cinco años, y se empiece a especializar en aquellas que no van a seguir siendo realizadas por humanos.

Por eso le dediqué un capítulo del libro al futuro de cada una de las principales ocupaciones —incluyendo los periodistas, banqueros, abogados, médicos, empleados administrativos, etc.— para ayudar a que cada uno pueda identificar qué cosas van a ser automatizadas.

Si tú eres médico dermatólogo y te pasas el día viendo las manchas de sol en la piel de tus pacientes, y diciendo “esta es buena, esta es mala”, mejor empieza a reinventarte porque ya hay una aplicación de teléfono celular que te permite sacar una foto a una mancha de la piel y te dice si es buena o es mala. De manera que los dermatólogos van a tener que dedicarle mucho más tiempo a la cura del cáncer de piel, que al diagnóstico.

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X.: Usted afirma que la razón por la cual se han perdido algunos empleos en Estados Unidos y se han reducido
los salarios de los trabajadores, no responde a la migración —como lo afirma el presidente Trump— sino a la automatización. ¿Cree que el hecho de que se esté desviando la atención del problema real termine por afectar el crecimiento y la productividad de uno de los países más importantes?

A. O.: Trump es un populista y los populistas siempre le echan la culpa de todo a otros, especialmente si son de afuera. Pero los grandes empresarios no le prestan mucha atención ni lo toman muy en serio, y están automatizando sus empresas. De manera que no creo que incida en la economía.

X.: Una de las bases y motivaciones de su libro ¡Sálvese quien pueda! es el estudio de la Universidad de Oxford que, en 2013, pronosticó que 47 por ciento de los empleos corren el riesgo de desaparecer en los próximos 15 años. Desde entonces hasta ahora, ¿este porcentaje ha variado?

A. O.: Carl B. Frey, uno de los autores del estudio de Oxford, escribió hace pocas semanas un párrafo muy generoso sobre el libro tal como lo escribí, de manera que creo que no ha cambiado sus estimaciones.

X.:¿Cuál cree que sea el principal desafío social que traigan consigo la inteligencia artificial y los robots?

A. O.: Que tengan problemas técnicos y se vuelvan locos. A mí no me preocupa tanto que los robots terminen controlando el mundo, como en las películas de Hollywood, quizá porque no voy a llegar a verlo. Pero me preocupa que dependamos cada vez más de la tecnología para el cuidado de nuestra salud, por ejemplo, y que la tecnología tenga problemas técnicos. ¿Qué va a pasar cuando tengamos corazones artificiales conectados con la nube y se caiga el wifi?

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X.: ¿Cómo es esto de que con la automatización, solo sobrevivirán los trabajadores con mayor y con menor educación?

A. O.: Un trabajador que no terminó la escuela secundaria y gana el salario mínimo quizá no pierda su trabajo de inmediato porque a corto plazo puede costarle a su empleador menos que un robot. Y en el otro extremo, un ingeniero en computación va a ser cada vez más necesario para mantener y programar los robots. El problema lo vamos a tener quienes estamos en el medio.

X.:¿Cuál es la diferencia entre los llamados vendedores, tal como los conocemos hoy, y los asesores de ventas del futuro? ¿Este podría ser un ejemplo crucial de que la automatización no va a acabar con los empleos, sino que los va a transformar?

A. O.: Un vendedor te trata de vender un producto, pero con el creciente uso del comercio electrónico ya puedes encontrar en Internet mucha más información del producto que te interesa que con un vendedor que a veces sabe muy poco o nada de ese producto. De manera que las tiendas, para atraer clientes, van a usar cada vez más asesores de ventas que van a estar más preparados académicamente y te van a aconsejar mejor qué comprar para tus necesidades particulares, aunque no sea el producto que te quieran vender.

O sea, van a estar del lado del cliente y el objetivo de la tienda va a ser tenerlos no tanto para vender productos, sino para atraer clientes y ganar la fidelidad de los clientes.

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X.:¿Qué haría usted si hubiera trabajado más de la mitad de su vida como vendedor de telemercadeo, uno de los empleos con 99 por ciento de probabilidad de desaparecer, según el ranking de la Universidad de Oxford, y viera ahora su trabajo amenazado por un programa de computación?

A. O.: Reinventarme de inmediato. Estudiar o capacitarme en otra cosa, o convertirme en un asesor de ventas, como los que describo en el capítulo del futuro de las tiendas, que es un trabajo más sofisticado que el de un simple vendedor y puede ser hecho mejor por un humano que por un robot.

X.: La formación académica y las universidades, tal y como las conocemos hoy, también se verán permeadas por el desarrollo tecnológico. ¿Qué habilidades deberían enseñarse desde ya en el mundo académico?

A. O.: Los profesores dejarán de ser proveedores de conocimiento porque no tiene sentido que en la era del buscador de Google un docente siga diciéndoles a sus alumnos que Colón descubrió América en 1492, o que Gutenberg inventó la imprenta. Cualquier niño encuentra eso en Internet explicado de una forma mucho más amena, con videos y música incluida.

Los profesores van a tener que reinventarse en gurúes cuya principal función será ayudarles a los jóvenes a encontrar su vocación, a enseñarles valores éticos y enseñarles a trabajar en equipo. Todo eso lo puede hacer un profesor humano mejor que un robot, al menos por ahora.

X.: A mediano plazo, en la década de 2020, y según su investigación, ¿cuáles serán las áreas en las que se crearán los mayores empleos del futuro?

A. O.: En el último capítulo del libro hablo de las diez áreas laborales que tienen más futuro. La primera es todo lo que tenga que ver con el cuidado de la salud, desde los médicos y las enfermeras hasta los psicólogos, maestros de meditación y profesores de zumba. En los próximos 10 años habrá 300 millones de personas más en el mundo que van a tener más de 65 años, y eso va a requerir muchos más trabajadores en el campo de la salud, en todos lados.

 

Capacítate para el empleo es una plataforma de la Fundación Carlos Slim en alianza con Claro por Colombia, que brinda más de 200 cursos gratuitos en línea para la formación de la población en temas relacionados con agricultura, comercio, construcción, moda, tecnología, salud turismo, servicio al cliente, transporte, energía, minería, alimentos, industria y administración.

Con 200 mil usuarios activos en Colombia, este programa facilita el acceso a mejores oportunidades de empleabilidad. Esta herramienta de formación se une a los esfuerzos que crean valor compartido desde la educación y la tecnología para impulsar el crecimiento de la región.

En Xposible, reconocemos a Claro por Colombia y la plataforma ‘Capacítate para el Empleo’ por hacer que más colombianos se formen y desarrollen sus habilidades de forma virtual y gratuita.

La Universidad de Los Andes creó el programa Quiero Estudiar, una iniciativa que favorece a los mejores estudiantes egresados de bachillerato alrededor del país para brindarles la oportunidad de ingresar a la universidad y cursar una carrera que les permita mejorar sus opciones para crecer personal y profesionalmente.

Quiero Estudiar, una oportunidad para el país

De acuerdo con Pablo Navas, rector de la Universidad Los Andes, “la mejor inversión que puede hacer una sociedad es tomar a los mejores estudiantes que terminaron el bachillerato para ingresarlos a la universidad”.

Para Navas, es posible desarrollar iniciativas como Quiero Estudiar cuando se tiene el apoyo de empresas como Colsubsidio, que apoyan a los nuevos profesionales financiando su carrera universitaria, mientras que se vuelven productivos para retribuir al programa.

El compromiso de esta institución para apoyar la formación de profesionales fortalece el vínculo entre los egresados del programa y la universidad, haciendo que estos profesionales retribuyan el 20% de sus ingresos al programa, garantizando sus sostenimiento para llegar a más jóvenes.

Sergio Velázquez, estudiante de la Maestría en Ingeniería de Software de los Andes, es uno de los beneficiados de este proyecto; desde su experiencia cuenta que “la idea del programa es brindarles a los mejores estudiantes que no tienen los recursos para estudiar en la universidad, darles un apoyo financiero durante su carrera”.

La Universidad de los Andes es hoy una de las instituciones de educación superior que financia solidariamente el desarrollo de los mejores estudiantes del país, beneficiando a más de 800 estudiantes y graduando a 700 profesionales de todo el país.

El programa Quiero Estudiar involucra el valor compartido desde la educación permitiendo la formación de personas que aportan a la productividad y desarrollo de la región.

Ser profesional en Colombia es posible con soluciones como las que ofrece Escala Educación, una empresa que apoya la formación universitaria por medio del ahorro programado.

El negocio dentro de esta iniciativa empresarial agrega valor compartido a sus prácticas empresariales al facilitar el crecimiento personal y profesional de los colombianos que quieren salir adelante cursando una carrera universitaria, reduciendo los intereses de pago, recibiendo asesoría y apoyando a profesionales en el acceso a mejores oportunidades laborales.

Reconocemos a Escala y su modelo de negocio porque Xposible facilitar el acceso a la educación superior por medio del ahorro programado.

Ser parte de la transformación social en Colombia requiere de un gran compromiso a nivel empresarial y educativo. Para lograr estos cambios el modelo del valor compartido en la educación ha sido el canal para que las compañías puedan aprovechar el potencial de sus trabajadores garantizando su formación profesional para ser posteriormente retribuida con la aplicación de sus conocimientos al crecimiento empresarial.

Michael Porter, profesor de la Escuela de Negocios de Harvard y líder de estrategias empresariales, define el valor compartido como “todas las políticas y las prácticas operacionales que mejoran la competitividad de una empresa a la vez que ayudan a mejorar las condiciones económicas y sociales en las comunidades donde opera”.

Para el experto, existen tres principios para crear valor compartido:

  1. Al reconcebir los productos y mercados.
  2. Al redefinir la productividad en la cadena de valor.
  3. Al permitir el desarrollo de un clúster local.

La implementación de esta estrategia permite generar mayores ingresos en una compañía, mientras aporta al desarrollo de las comunidades, el cierre de brechas sociales, el crecimiento profesional de los trabajadores y la calidad de vida de las familias.

La educación como herramienta para impulsar la economía

El valor compartido desde la educación aporta al fortalecimiento de la economía de la región, incrementa la productividad y los ingresos de las compañías.

Desde una perspectiva global, los países de América Latina y el Caribe han logrado avanzar en materia de acceso a la educación superior. Según el informe del Banco Mundial, Momento decisivo: La educación superior en América Latina y el Caribe, cada región debe maximizar sus esfuerzos para garantizar las herramientas y conocimientos de sus trabajadores como estrategia para fomentar el crecimiento económico.

El Banco Mundial destaca que, además de contar con un modelo educativo eficiente, es fundamental que los países conozcan sus necesidades para ofrecer oportunidades educativas que formen profesionales capacitados en las áreas que se requieren potencializar.

En Colombia, algunos ejemplos claros de valor compartido en la educación aplicado por empresas son: Argos, Grupo Éxito y la Universidad de los Andes.

Ante el déficit en la infraestructura de educación pública en el país, la deserción escolar y los bajos índices de calidad, Argos puso en práctica su estrategia de sostenibilidad definiendo una línea de inversión social para mejorar y construir infraestructura educativa.

Con alianzas público-privadas, entre 2011 y 2013, esta compañía suscribió seis convenios para realizar obras de construcción y adecuación en 20 instituciones educativas del país, fomentando la formación académica de calidad, dinamizando las economías locales y contribuyendo a la integración de las comunidades.

Por su parte, el Grupo Éxito se ha destacado desde hace 14 años por su programa ‘Los mejores de la clase’, por apoyar la educación superior de sus trabajadores con becas para cursar carreras técnicas, tecnológicas, pregrados y posgrados. Esa iniciativa ha impulsado el crecimiento personal y profesional de sus trabajadores.

Entre tanto, la Universidad de los Andes, promueve el acceso a la educación superior con el programa ‘Quiero Estudiar’. Este proyecto respalda a estudiantes de bajos recursos pero con altos niveles académicos de cualquier parte de Colombia con el 95% de la matrícula durante toda la carrera.

A cambio de este beneficio, los estudiantes retribuyen a la universidad y al programa el 20% de sus ingresos durante el doble del tiempo que se vieron beneficiados. De esta forma, otros estudiantes pueden ingresar a la universidad.

De acuerdo con Pablo Navas, Rector de la Universidad de los Andes, el talento está por igual en todas las regiones del país, lo que impide que los estudiantes accedan a estas instituciones es la falta de oportunidades económicas y es allí donde el valor compartido toma fuerza como un modelo para lograr una transformación social desde las instituciones y la educación.

El modelo educativo que propone la Universidad de los Andes mejora las oportunidades de acceso a la educación y a empleos, aportando a la calidad de vida de la población.

Evidentemente, la educación debe ser un pilar fundamental de los gobiernos y de las empresas para impulsar sus economías, porque ser parte del cambio sí es posible, especialmente cuando los esfuerzos están direccionados hacia el crecimiento bilateral de las compañías, donde los trabajadores son el principal recurso para impulsar el desarrollo del capital social.

SENA Emprende Rural ha llegado al 96% de los municipios de Colombia desarrollando proyectos sostenibles que impulsan el empleo y fortalecen la confianza en los emprendedores del campo.

De acuerdo con Carlos Gamba, coordinador nacional de Emprendimiento Ser, “SENA Emprende Rural es un programa especial del SENA, que hace parte de la estrategia institucional para habilitar el campo colombiano”. Esta iniciativa busca principalmente tres propósitos:

1.Aportar ingresos en las familias campesinas.

2. Generar producción y desarrollo alrededor de la construcción de empresa rural.

3. Establecer un esquema de progreso social y económico.

Por medio de los cursos de formación y capacitación, el SENA ha impactado en el sector agrícola, pecuario, agroindustrial, forestal, turístico, ambiental y servicios asociados, que fortalecen las habilidades de los agricultores en sus labores diarias.

Educación que aporta desarrollo social y rural

Liliana Avendaño, profesional de apoyo misional Ser, ha sido testigo del avance de las comunidades más beneficiadas con la llegada de SENA Emprende Rural.

Desde su experiencia, este proyecto acerca a los territorios más alejados del país con oportunidades de educación, empleabilidad y emprendimiento que antes no veían como una posibilidad por aspectos como la distancia y la escasez de recursos económicos para movilizarse.

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Una de las tantas empresas que SENA Emprende Rural ha ayudado a crecer es Chocolate Colombia, una planta de producción de los Llanos de Cuivá, en el departamento de Antioquia, constituida por ocho organizaciones asociadas, cinco del Bajo Cauca y tres del Sur de Córdoba.

Según Diana Rodríguez, presidenta de Chocolate Colombia cuenta que esta iniciativa “se creó para tener una plataforma comercial que nos permitiera vender nuestro cacao en grano y luego incursionar en el proceso de transformación”.

Esta productora de chocolate agradece los esfuerzos de SENA Emprende Rural para formar técnicos que aplican sus conocimientos en la creación de un producto exitoso, caracterizado por su calidad y que hoy se expande en el mercado nacional.

Liliana Avendaño asegura que “empresas como esta son un ejemplo para los jóvenes. Se puede demostrar que sí se puede, que sí es posible unirnos para cultivar el campo y aprovechar las oportunidades que nos ofrece”.

SENA Emprende Rural se constituye hoy como un programa de capacitación que construye valor compartido generando desarrollo económico y social en el país desde la ruralidad.

En Colombia, menos del 50% de la población tiene la oportunidad de acceder a la universidad y ante la necesidad de construir país desde la formación académica, Escala Educación creó un plan de ahorro programado a largo plazo que garantiza la posibilidad de ingresar a una institución de formación superior.

A través de esta solución, Escala logra cubrir las necesidades de los colombianos que tienen el sueño de ser profesionales, evitando el endeudamiento con los actuales esquemas de financiación.

Escalando mejores oportunidades

De acuerdo con Johan Duarte, uno de los fundadores de Escala, este modelo de negocio ofrece a los colombianos “acceso a la educación superior y a las familias de clase media completar sus metas educativas de una forma sostenible”.

Jóvenes como Sebastián Sepúlveda, estudiante de Administración Financiera y beneficiario de Escala Educación, narra que siempre quiso formarse profesionalmente y tenía claro que ingresar a una universidad privada era un reto, pero encontró en las soluciones de esta empresa una opción para dejar a un lado sus limitaciones económicas y avanzar con su carrera.

Dentro de los beneficios que ofrece Escala incluye descuentos de hasta el 70% en el valor de la matrícula en instituciones de Cartagena, Medellín y Bogotá, estudiar sin endeudarse, recibir asesorías en ahorro y educación, y brindar orientación vocacional a los futuros estudiantes.

Así mismo, el modelo de negocio que plantea Escala brinda a familias ahorradoras capacitación sobre las carreras más productivas y viables para el futuro; esta asesoría es transmitida de padres a hijos para que se proyecten como profesionales.

Es así como el sistema de ahorro que plantea Escala ha facilitado la formación de más de 250 personas desde el 2015 y espera impactar a más de 50 mil familias de todo el país para el 2025, promoviendo el crecimiento de la población desde la educación.

Colombia sigue avanzando gracias a ideas de negocio como las que ofrece Escala Educación a la población, un modelo que además de pensar en su crecimiento económico impulsa a las comunidades para que sean ellas las que generen desarrollo en la región.

En Colombia, menos del 50% de la población tiene la oportunidad de acceder a la universidad y ante la necesidad de construir país desde la formación académica, Escala Educación creó un plan de ahorro programado a largo plazo que garantiza la posibilidad de ingresar a una institución de formación superior.

A través de esta solución, Escala logra cubrir las necesidades de los colombianos que tienen el sueño de ser profesionales, evitando el endeudamiento con los actuales esquemas de financiación.

Escalando mejores oportunidades

De acuerdo con Johan Duarte, uno de los fundadores de Escala, este modelo de negocio ofrece a los colombianos “acceso a la educación superior y a las familias de clase media completar sus metas educativas de una forma sostenible”.

Jóvenes como Sebastián Sepúlveda, estudiante de Administración Financiera y beneficiario de Escala Educación, narra que siempre quiso formarse profesionalmente y tenía claro que ingresar a una universidad privada era un reto, pero encontró en las soluciones de esta empresa una opción para dejar a un lado sus limitaciones económicas y avanzar con su carrera.

Dentro de los beneficios que ofrece Escala incluye descuentos de hasta el 70% en el valor de la matrícula en instituciones de Cartagena, Medellín y Bogotá, estudiar sin endeudarse, recibir asesorías en ahorro y educación, y brindar orientación vocacional a los futuros estudiantes.

Así mismo, el modelo de negocio que plantea Escala brinda a familias ahorradoras capacitación sobre las carreras más productivas y viables para el futuro; esta asesoría es transmitida de padres a hijos para que se proyecten como profesionales.

Es así como el sistema de ahorro que plantea Escala ha facilitado la formación de más de 250 personas desde el 2015 y espera impactar a más de 50 mil familias de todo el país para el 2025, promoviendo el crecimiento de la población desde la educación.

Colombia sigue avanzando gracias a ideas de negocio como las que ofrece Escala Educación a la población, un modelo que además de pensar en su crecimiento económico impulsa a las comunidades para que sean ellas las que generen desarrollo en la región.

Tres instituciones educativas de Latinoamérica se unieron para desarrollar el primer Certificado Internacional de Emprendimiento en las Industrias Creativas.

La Tríada, una alianza entre la Universidad de Los Andes en Colombia, el Tecnológico de Monterrey y la Pontificia Universidad Católica de Chile, crearon una estrategia para fortalecer las competencias y el desarrollo de emprendimientos en la región.

Para Patricia Zalamea, Decana de la Facultad de Artes y Humanidades de la Universidad de los Andes “este certificado está pensado para las personas interesadas en desarrollar competencias de emprendimiento y competencias creativas para elaborar modelos de emprendimiento en las industrias creativas desde distintos campos”.

Los participantes del primer Certificado Internacional de Emprendimiento en las Industrias Creativas tienen la oportunidad de desarrollar proyectos que involucran la creatividad desde el enfoque de la música, arquitectura, cine, diseño, videojuegos, animación, escritura creativa, moda, medios digitales, arte y tecnología.

Alianzas académicas para el desarrollo

La alianza entre estas tres instituciones nació con el objetivo de trascender a nivel continental desde el campo de la educación, compartiendo prácticas, conocimientos y recursos para fortalecer acciones que aporten al desarrollo económico, social y ambiental de Latinoamérica.

La Triada ofrece cerca de 100 cursos y 10 programas especializados en la modalidad virtual, ampliando la oferta académica para aquellos que buscan capacitarse en áreas como liderazgo, negocios, mercadeo y emprendimiento, gestión de proyectos, videojuegos, programación en Java y Python y desarrollo de aplicaciones y análisis de datos, entre otros cursos.

Sobre estas instituciones, el QS World University Ranking, entidad que posiciona a las mejores universidades de América Latina, ubica a la Pontificia Universidad Católica de Chile en el primer lugar, a la Universidad de los Andes en el quinto puesto y a la Universidad Tecnológico de Monterrey en el sexto sitio.

Para conocer más sobre el certificado que impulsa el emprendimiento y el desarrollo en Colombia y Latinoamérica, ingresa aquí.

De acuerdo con el Ministerio de Educación Nacional, en Colombia las instituciones universitarias cubren tan solo el 52,8% de la educación superior a nivel nacional, registrando para el 2017 un total de 2.446.314 personas matriculadas a carreras profesionales en entidades públicas y privadas. 

De este total, menos del 20% de la población que intenta acceder a una universidad pública lo logra quedando con la única opción de ingresar a una institución privada.

Ante este panorama, nació una iniciativa que abre una nueva oportunidad para acceder a una carrera profesional sin obstáculos. Se trata de Escala Educación, entidad que ofrece a los trabajadores de las empresas colombianas planes de ahorro programado para facilitar su acceso a la educación superior.

Pero ¿cómo funciona? Este modelo de negocio se apega a los principios fundamentales del capitalismo consciente y el valor compartido fomentando el crecimiento profesional de las personas a través del ahorro y el acceso a la educación superior.

Jonathan Duarte, cofundador de Escala Educación, explica que esta entidad se dirige a los trabajadores colombianos para que se empoderen financiando su propia carrera y logren objetivos que los lleve a mejorar su calidad de vida.

El papel del valor compartido en la educación

Desde el valor compartido, Escala Educación aporta su granito de arena con la transformación social de Colombia, siendo una organización sostenible y rentable, donde su mayor fuente de ingreso está atado al número de personas que estén ahorrando de su patrimonio para cumplir sus metas educativas.

Por medio del ahorro programado Escala Educación evita que los futuros profesionales se endeuden, accedan a más de 1.500 descuentos de matrículas, reciban asesoría en ahorro y sean apoyados en la gestión de su matrícula.

De tal manera que entre más trabajadores se encuentren estudiando, hay más oportunidad de llegar al éxito financiero.

La educación como principal puente para impulsar la economía colombiana requiere del compromiso de las entidades de la región, puesto que deben ser promotoras del crecimiento de sus equipos de trabajo.

Cuando una persona se profesionaliza abre su mundo a un campo de posibilidades que lo llevan a sobrepasar sus expectativas, aspirar a mejores oportunidades laborales y mejorar su calidad de vida.

Frente a los retos a los que se enfrenta Colombia en materia de empleabilidad, las empresas asumen un rol importante en la formación de profesionales capacitados aportando al cierre de brechas laborales que aumente la productividad en la región.

En la reciente Gran Encuesta Integrada de Hogares (GEIH) del Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas (DANE), reflejó que en el mes de marzo del 2019 la tasa de desempleo en Colombia se registró en un 10,8%, aumentando 1,4 puntos respecto al mismo mes del 2018 (9,4%).

Las cifras son un motivo más por el que en Colombia las ideas de negocio que fomentan la transformación social desde la educación deben seguir en aumento y tal como lo asegura el cofundador de Escala Educación, los principios del valor compartido deben girar en torno a la sostenibilidad, la rentabilidad y el crecimiento de la población.

Conscientes del valor de la educación como canal para brindar herramientas de aprendizaje y crecimiento en la sociedad, la Universidad Minuto de Dios creó el Parque Científico de Innovación Social (PCIS), un centro de investigación científica que involucra esfuerzos del Estado, entidades públicas y privadas, comunidades y universidades para gestionar soluciones innovadoras en las regiones más vulnerables del país. 

Para lograr un impacto en el desarrollo de la región, el PCIS ha gestionado proyectos que involucran la transferencia de conocimientos a la comunidad desde la educación, capacitación, emprendimiento, impacto social y tecnología.

Soluciones innovadoras para comunidades vulnerables

Fotos: PCIS.

El PCIS en alianza con Colciencias que lidera el programa Ideas Para el Cambio que busca solventar las necesidades de las regiones más vulnerables implementando la tecnología y la innovación, llegó hasta el territorio La Cooperativa, en el municipio de Mapiripán Meta, y propusieron una solución a la potabilización y manejo del agua para el consumo humano.

Miembros del PCIS en compañía de la comunidad crearon una cerca para proteger la fuente hídrica con la que se abastece la región y construyeron un vivero y una huerta escolar para fomentar el aprendizaje en la siembra y cultivo.

Adicionalmente, crearon comités para controlar el uso de recurso hídrico a través de la implementación de una aplicación offline instalada en los teléfonos móviles de los miembros de la comunidad. Desde allí, pueden verificar el comportamiento del sistema de potabilización del agua, conocer el avance de los viveros y la huerta escolar.

Impacto social desde el turismo

Foto: PCIS.

A través de la alianza entre el municipio de Bahía Solano en el departamento del Chocó y la Universidad Minuto de Dios, se desarrolló el proyecto Bahía Solano como destino turístico.

En este proyecto, que buscaba fomentar las actividades turísticas del municipio, se involucró a la población joven de la región con el fin de fomentar interés por desarrollarse y no abandonar la región.

La decisión de vincular a jóvenes entre 12 y 18 años al proyecto estuvo alineada a las características que encontraron en esta población. José Ignacio Castro, Co-investigador del Parque Científico de Innovación Social encargado del proyecto,  explicó que “se realizó un trabajo con estudiantes entre 12 y 18 años para conocer la percepción que tenían sobre su territorio y su proyecto de vida y si pensaban desarrollarlo en su región o no. Si bien este fenómeno no es atribuible exclusivamente a Bahía Solano, generalmente los jóvenes de zonas aisladas de los centros capitales o urbanos del país tienden a buscar esa movilización a otros lugares”.

A través del trabajo mancomunado entre la población y el PCIS se fomenta el turismo promoviendo las características de la región: playa, mar, vegetación y selva, impulsando a su vez la sostenibilidad ambiental, social y económica.

Capacitación para las comunidades

Foto: PCIS.

El PCIS ha llegado a diferentes regiones del país con programas académicos, un ejemplo es la Escuela de formación ciudadana y control social- Kennedy Mejor para Todos ubicado en Bogotá. Este proyecto capacita a la comunidad en temas de participación ciudadana, políticas públicas poblacionales, estructura del Estado y cooperación para la paz.

Durante cinco meses este proyecto estuvo encaminado hacia la construcción de ciudadanos participativos, empoderados, incluyentes y capaces de liderar en su comunidad para tomar decisiones en pro de mejorar las condiciones de vida de dicha localidad.

Tecnologías para generar oportunidades laborales

Foto: PCIS.

Mediante la creación de un software, miembros del PICS junto con docentes de la Licenciatura en Informática, un estudiante del semillero de informática y miembros del programa de innovación Connectec Incompany, desarrollaron el prototipo de la aplicación .pro.

Esta herramienta digital fue desarrollada luego de identificar el campo laborar donde más oportunidades de empleo se generan y almacena la base de datos de universidades y empresas que generan estas ofertas laborales. Allí, los profesionales pueden encontrar las opciones que más aplican a su perfil y que cumplan las expectativas de quienes desean ubicarse laboralmente.

Las iniciativas que fomenta el Parque Científico de Innovación Social son un ejemplo a seguir para pequeñas, medianas y grandes empresas que están en la búsqueda de ideas que aporten a la transformación y desarrollo de Colombia a través de la educación y el emprendimiento.

Cuéntenos a través de nuestras redes sociales ¿qué prácticas empresariales implementa en su modelo de negocio para aportar al bienestar de la sociedad?

La empresa de telefonía y comunicaciones Claro por Colombia creó el programa Capacítate para el empleo, una plataforma virtual que ofrece cursos gratuitos a toda la población interesada en formarse para abrir su campo laboral.

Esta iniciativa hace parte de la estrategia de valor compartido de la compañía como un esfuerzo para promover el desarrollo, calidad de vida y progreso económico del país de la mano de la educación.

Santiago Pardo, director de Relaciones de Sostenibilidad de Claro, define esta plataforma como “un espacio virtual donde todas las personas, sin costo alguno y sin necesidad de acreditar ningún requisito previo, pueden realizar cursos y desarrollar habilidades para mejorar sus oportunidades de empleabilidad”.

Oferta académica al servicio de la gente

Con más de 200 cursos virtuales, Capacítate para el empleo, cuenta con 190 mil usuarios activos en Colombia, más de 8 millones de personas inscritas y más de 3 millones de estudiantes en 194 países.

Además de ofrecer educación al alcance de todos, este modelo educativo cuenta con una Bolsa de empleo asociada con 54 empresas y 22.424 personas contratadas.

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Los cursos de formación que ofrece Claro por Colombia incluyen áreas de aprendizaje como agricultura, comercio, construcción, moda, tecnología, salud, turismo, servicio al cliente, transporte, energía, minería, alimentos, industria y administración.

Personas beneficiadas como Brayan Quintero, Técnico de Instalación de HFC (fibra óptica), cuentan el impacto que tuvo en su vida esta plataforma: “en el momento que decidí aprender y capacitarme se me abrieron más oportunidades. Me di cuenta que me gusta estudiar y en esta plataforma nos dan la posibilidad de iniciar nuestro propio negocio, incluso, ser nuestro propio jefe”.

El impacto de este modelo educativo se resume en el desarrollo de cursos que se adaptan a las afinidades de las personas y en mejoras tangibles de empleabilidad para aquellos que quieren iniciar su vida laboral o emprender.

Es así como Claro por Colombia y Capacítate para el empleo demuestra que es posible generar cambios y transformación social en el país con herramientas como la tecnología y la educación.

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