Cerca del 45% de los colombianos disfrutan los beneficios de las cajas de compensación. Conoce qué actividades recreativas ofrece la Caja de Compensación Colsubsidio para estas vacaciones.

Buscando el bienestar de los colombianos, las 45 cajas de compensación que se encuentran en funcionamiento alrededor del territorio están preparando su oferta de recreación y turismo para las vacaciones decembrinas. 

Cifras de la Asociación de Cajas de Compensación Familiar —Asocajas— exponen que actualmente se beneficia “cerca del 45% de la población colombiana y que el 90% de sus afiliados devenga menos de 4 salarios mínimos legales mensuales”.

La misión de las cajas de compensación desde hace 65 años es cerrar en muchos aspectos las brechas sociales, pero más específicamente asegurarle a la clase media colombiana oportunidades en salud, turismo, vivienda, cultura, deporte, educación, empleo y créditos.

“Nuestros aportes al país se focalizan en dos frentes, por un lado, aseguramos que la clase media emergente no se devuelva a umbrales de pobreza (el 76% de nuestros afiliados se ubica en esta población). Y, por otro lado, propiciamos la movilización hacia la clase media consolidada, en la cual se encuentran el 14% de nuestros afiliados”, afirma Adriana Guillén Arango, presidenta ejecutiva de Asocajas.

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Por ende, una de sus estrategias a final de año es la gran oferta en recreación y turismo. Actualmente, tanto afiliados como público en general pueden disfrutar de los 318 centros recreacionales y unidades deportivas, 257 bibliotecas, 271 teatros, centros culturales o centros de convenciones, 65 centros vacacionales y 46 hoteles u hostales en todo el país.

“Se destinan a los servicios de recreación un 9,87% de los recursos administrados, para un total de 682 mil millones de pesos de manera anual”, afirma Asocajas. 

La caja de compensación Colsubsidio compartió con Xposible 6 actividades recreativas y deportivas que ofrece en estas vacaciones:

Cantú abrió sus puertas en 2019 para brindar la mejor experiencia de descanso de un glamping de lujo de primer nivel. Cantú está ubicado frente al lago Sochagota, en Paipa.

Cuenta con 10 carpas de lujo dotadas con camas, estación de café, baño privado y un espacio exterior con chimenea, sillas y malla para disfrutar del descanso que ofrece la naturaleza. Este glamping de lujo ofrece también a sus visitantes la posibilidad de practicar deportes acuáticos y actividades como senderismo, ciclomontañismo, noches de estrellas, avistamiento de aves y mucho más.  

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Piscilago, el megaparque acuático de Colombia, se suma a la apuesta ambiental, siendo una de las bio-reservas más importantes del país, y uno de los pocos lugares que conserva el bosque seco tropical. Su zoológico cuenta con una colección de 1.128 animales de 160 especies, de los cuales el 80% corresponde a fauna nativa. 

En 2018 ingresaron 142 animales, de los cuales 47 nacieron dentro del zoológico, lo que significa que el entorno es favorable para su reproducción y, además, tienen un compromiso con el rescate y protección de los animales en peligro.

Piscilago, que posee el 10% de la diversidad de aves existentes en Colombia, y el Hotel El Alcaraván, en Villavicencio, se han convertido en pieza clave para este tipo de turismo. En estos dos destinos los viajeros pueden observar más de 1.477 aves de 221 especies diferentes.

Gracias a su cercanía con Bogotá, su entorno y su diversidad, estos destinos se convierten en uno de los planes más apetecidos para los turistas amantes de la naturaleza.

A orillas del encantador Lago Sochagota se encuentra ubicado el Club Náutico Colsubsidio, enmarcado en un puerto con un ambiente natural al aire libre, y complemento de un atractivo y confortable restaurante con la mejor vista al lago. Ambientes familiares, sociales y de negocios con la magia de los paisajes naturales. 

Las principales actividades acuáticas son:

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Programación dirigida a niños y niñas de 6 a 12 años y adolescentes de 13 a 17 años. Este programa es desarrollado en diferentes sitios de interés ubicados en la ciudad de Bogotá y municipios cercanos.

Se busca generar espacios para el aprovechamiento del tiempo libre en temporada de vacaciones, estimulando a los niños y adolescentes participantes en diversos campos humanos, a través de la pedagogía, el arte, el entretenimiento y el medio ambiente.

Los clubes de Colsubsidio La Colina, bellavista y el Cubo en Bogotá ofrecen la práctica libre de deportes en zonas húmedas, gimnasio, canchas deportivas y natación. Se encuentran entradas desde $9.200 y el tiempo de cada servicio es de 50 minutos, inician en horas en punto.

 

¿Cómo funcionan las categorías de afiliación?

Cabe mencionar que hay 4 categorías en las cuales las cajas de compensación clasifican a los usuarios:

En la Categoría A se tienen en cuenta a los trabajadores y beneficiarios que cuenta con un ingreso que no supera los 2 salarios mínimos mensuales legales vigentes. “El 71,2% de los trabajadores afiliados a las Cajas de Compensación Familiar gana menos de 2 SMLM”, según Asocajas.

Aquellos afiliados o beneficiarios cuyo salario básico está entre 2 y 4 SMMLV se encuentran en la Categoría B. En la Categoría C se ubican los que tienen un salario básico que supere los 4 SMMLV y finalmente, en la Categoría D están las personas independientes que no están afiliadas a la caja de compensación. 

De acuerdo a la categoría, los precios de las actividades recreativas, deportivas y de turismo pueden variar.

 

La calidad de vida de por lo menos 21 millones de colombianos depende, en diferentes niveles, de los beneficios que ofrecen las cajas de compensación. Sin ellas, dicen desde Asocajas, la estabilidad de la clase media sería incierta.

Edith Patricia De Hoyos se considera una usuaria integral de Colsubsidio. Gracias a esta, dice, tiene vivienda, opciones de sobra para vacacionar, una cuota monetaria que facilita los gastos de estudio de su hijo de 12 años e incluso la posibilidad de enviarlo a un colegio privado y de calidad, a clases de inglés y de natación. Si las cajas de compensación desaparecieran, asegura, “la vida sería mucho más complicada”.

Como Patricia, existen en Colombia 21’107.750 personas —entre trabajadores y sus familiares— que se benefician de una u otra forma de los subsidios y servicios que ofrecen las cajas de compensación familiar, asegura Adriana Guillén, presidenta de Asocajas.

Para ella, estas son uno de los pilares del sistema de protección social colombiano, tan importantes como los sistemas de salud, riesgos laborales y pensiones. En sus palabras, “nuestro principal propósito es cerrar brechas sociales, apalancar a la clase media vulnerable y facilitar que se movilice hacia una clase media consolidada”.

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Vale la pena recordar que, según los más recientes datos del Dane, la clase media pasó de abarcar el 16% de la población nacional en 2002 al 31% en 2017, lo que ubica a cerca de la mitad de ese grupo entre quienes son considerados como emergentes.

“Son personas que todavía no tienen los ingresos suficientes para decir que están en un nivel en el que satisfacen todas sus necesidades, por eso el sistema de compensación ayuda a estabilizarlos y mitigar posibles riesgos”, agrega Guillén.

No es poca cosa si se tiene en cuenta que, de acuerdo con cifras de Asocajas, el 75% de los 21 millones de usuarios ganan menos de dos salarios mínimos, mientras que el 15% reciben entre dos y cuatro.

Es decir, son cerca de 19 millones de personas que cuentan con apoyo en rubros como salud, educación, vivienda, cultura, turismo, economía del hogar y empleo, por parte de las 43 cajas de compensación que existen en el país.

Para dar una mejor perspectiva sobre el asunto, la presidenta explica que los fondos recibieron el año pasado un aporte de $6,9 billones proveniente, como lo ha sido durante 65 años, de un equivalente al 4% de los pagos de nómina que hacen las empresas colombianas que aportan al sistema, unas 685.000 en 2019.

De ello, $2,3 billones fueron destinados al subsidio familiar en efectivo, que es la razón inicial por la que nacieron las cajas de compensación. Esto equivale, según Guillén, a 63 millones de cuotas monetarias giradas al 86% de los beneficiarios de las cajas que lograron con eso un poco más de estabilidad económica.

“Por lo general la ahorro durante algunos meses y lo uso para hacer pagos de colegio, materiales, útiles, uniformes, etc. Es una gran ayuda”, comenta De Hoyos, que es coordinadora académica de la Institución Educativa Eduardo Santos, Soacha.

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Por otra parte, “entre el 5 y el 11% de ese dinero, dependiendo del tamaño de cada caja, es para subsidios de vivienda para los trabajadores y sus familias”. De esta manera, se asignaron $1,2 billones desde dicho rubro solo en 2019, que no solo aseguraron un techo para más personas, sino que también dinamizaron a uno de los sectores económicos más importantes: la construcción.

El Ministerio de Vivienda estima que en 2019 se comercializaron 119.000 viviendas de interés social, mientras que el Dane estima que el 7,1 % de los empleos del país son generados por la construcción.

Gracias a esta ayuda, la docente pudo iniciar el proceso para su primera casa propia en la Ciudadela Maiporé, que además de vivienda cuenta con colegio —donde estudia el hijo de De Hoyos—, supermercados con beneficios para los afiliados y zonas verdes más que suficientes.

“En Colsubsidio me orientaron y me mostraron todas las posibilidades que tenía. Si no lo hubiera hecho con la ayuda de ellos, hoy no tendría la comodidad y los márgenes que me permiten estar tranquila; es tener calidad de vida”.

Bienestar que también se ve en la niñez y la educación. Como explica Guillén, estas entidades “también apoyan al ICBF en el trabajo con niños de cero a seis años y en jornadas escolares complementarias con programas de bilingüismo, comprensión de lectura y matemática. Se trata de una iniciativa con la que se atienden a cerca de 576.000 niños y niñas en alrededor de 1.400 jardines infantiles y para la que se dedican entre el 5 y el 10% de los fondos que reciben estas entidades”.

Paralelamente está el Fondo de Protección al Cesante, que el año pasado entregó ayudas monetarias por $350.000 millones a personas que quedaron en desempleo. “El subsidio al desempleo se les entrega durante un término de seis meses. Adicionalmente se les pagan los aportes a pensión y a salud y se les capacita para que vuelvan a entrar al mundo laboral”.

Para ello, existen 42 agencias de empleo que, al igual que el resto del programa, se financian con hasta el 11,5 % de los ingresos que reciben las cajas por parte de las empresas colombianas.

Tampoco se queda atrás el hecho de que estas entidades destinan entre el 7 y el 10% de dichos ingresos, unos $600.000 millones, a la Administradora de los Recursos del Sistema General de Seguridad Social en Salud (Adres) o que tienen afiliada, en sus propios servicios de salud, a una tercera parte de la población colombiana.

Una vez descontados todos estos servicios, quedan otros igualmente importantes: recreación, cultura, turismo. “Si uno mira la disponibilidad de esos parques, hoteles y programas, se da cuenta que rara vez hay cupo”, asegura la vocera.

Después de todo, la mayor parte de la red de bibliotecas del país son operadas o pertenecen a alguna caja de compensación, que además cuentan con 271 teatros, centros culturales y centros de convenciones.

“Entonces si me preguntan qué pasaría si se elimina el sistema de compensación, tendría que decir que 19 millones de colombianos se quedarían sin una cantidad de servicios que les generan calidad de vida; se acabarían los contratos de cerca de 73.000 personas que trabajan en las cajas; algunos municipios se quedarían sin la infraestructura para prestar servicios recreacionales, culturales, deportivos y educativos”, asevera Guillén.

En palabras de De Hoyos, “se maximizarían los esfuerzos que tengo que hacer para tener calidad de vida, habría muchas cosas a las que no podría acceder por mí misma”.

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