¿Cómo lidiar con los efectos psicológicos del desempleo?


Una epidemia dentro de una pandemia. Así se refiere la fundación Well Being Trust sobre los efectos psicológicos del desempleo en el mundo. El suicidio y el abuso de alcohol y drogas serían los principales medios.

Inicio Productividad ¿Cómo lidiar con los efectos psicológicos del desempleo? Publicado el: 26 de octubre de 2020

Una epidemia dentro de una pandemia. Así se refiere la fundación Well Being Trust sobre los efectos psicológicos del desempleo en el mundo. El suicidio y el abuso de alcohol y drogas serían los principales medios.

El 30 de junio, el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) reveló que la tasa de desempleo en Colombia, en mayo de 2020, había alcanzado el 21,4 %. En mayo del año anterior, la tasa había sido de 10,5 %.

El resto del mundo ha tenido una dinámica similar. En Estados Unidos, por ejemplo, la tasa de desempleo llegó en abril a 14,7 % —se calcula que desaparecieron 20,7 millones de empleos—. En España, según su banco central nacional, se estima —en el peor escenario— una tasa al final del año de 23,6 %.

Según una encuesta realizada por el Observatorio Pulso de Consumidor de SINNETIC, con el apoyo de la Universidad del Rosario y El Tiempo, 32 % de los colombianos considera que puede perder su trabajo como consecuencia de la crisis por la COVID-19, porcentaje que se eleva al 38 % en los jóvenes menores de 30 años de edad.

La encuesta también reveló que los empleos asociados con la venta de vehículos, el cuidado de niños, las artes, el diseño, la actuación, la música, los servicios domésticos y las aerolíneas son los que están en mayor riesgo. El caso contrario: las personas que trabajan en agricultura, fábricas de alimentos, salud, supermercados e hipermercados.

Para Darwin Cortés, profesor de la Facultad de Economía de la Universidad del Rosario, “Las políticas para enfrentar la crisis por la COVID-19 están focalizadas en los más desfavorecidos, por lo que grupos amplios en las clases medias van a quedar desprotegidos y en alto riesgo de caer en la pobreza”.

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Los riesgos y efectos psicológicos del desempleo

La fundación Well Being Trust, que se dedica a promover la salud mental en Estados Unidos, presentó un estudio con las predicciones de lo que denomina Deaths of despair (muertes por desesperación), a causa de uno de los efectos colaterales de la pandemia por coronavirus: el desempleo.

En el mejor escenario —una recuperación rápida de la economía—, el informe calcula la muerte de 27.600 personas en el país gobernado por Donald Trump. En el peor —una lenta recuperación y un gran impacto del desempleo—, prevé 154.000 muertes. El punto medio: 68.000.

La fundación insiste en que estas predicciones se pueden prevenir y ofrece algunas respuestas.

“La literatura es clara: el desempleo es un factor de riesgo para el suicidio y la sobredosis de drogas, así como una disminución de la salud en general. Las soluciones deben centrarse en proporcionar un trabajo significativo a quienes están desempleados. El servicio social puede ser un antídoto poderoso contra la desesperación, y la pandemia ofrece oportunidades únicas para emplear una nueva fuerza laboral”, dice el estudio.

Las otras soluciones que plantea son: conectar a las comunidades —puede ser algo tan simple como cantar desde un balcón—; incluir, en los esfuerzos contra la COVID-19, la recuperación de la salud mental —a través de pruebas y seguimientos—; involucrar a los líderes en las tareas de concienciación sobre el tema; incentivar políticas de atención médica domiciliaria o de telemedicina, entre otras ideas.

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Preguntar. Hablar. Prevenir

Los componentes psiquiátrico y psicológico son solo una parte de la salud mental. Esta tiene muchos componentes, como el ingreso al sistema básico de agua potable y educación, la igualdad de género, la alimentación, tener una familia y un estilo de vida saludable, y otros como tener una actividad laboral significativa”, explica Antonio Toro, médico, psiquiatra, docente y jefe de posgrados de la Facultad de Medicina de la Universidad de Antioquia.

Y añade: “La importancia del trabajo va más allá de la parte económica, ya que en un espacio laboral se socializa, se es importante para otros, se es importante para sí mismo, se obtiene una remuneración”.

Entre los síntomas o características que una persona desempleada puede padecer —y que a mediano plazo se pueden convertir en trastornos de ansiedad y depresión si hay antecedentes o no hay un acompañamiento—, Toro menciona los siguientes:

  • Alteración de la autoestima
  • Pérdida de la socialización
  • Pensamientos negativos y catastróficos frente al proyecto de vida
  • Alteraciones comportamentales
  • Alteraciones del sueño y del apetito
  • Fatiga
  • Pérdida de la motivación

Entre las recomendaciones que el psiquiatra da para mantener una buena salud mental están informarse y hablar.

“El año pasado la Asociación Colombiana de Psiquiatría tenía una campaña contra el suicidio que decía: ‘Prevenir es preguntar’. Ese es el punto: hablar del tema. Es decir, preguntar al familiar o al amigo cómo se está sintiendo, cómo está el ánimo, por qué está tan irritable”, dice e insiste en que el distanciamiento en esta pandemia debe ser físico y no social.

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Otras recomendaciones que hace son:

  • Limitar el tiempo de búsqueda de información sobre el brote de enfermedad por coronavirus.
  • Consultar fuentes confiables como las páginas del Ministerio de Salud, la Organización Mundial de la Salud –OMS– o el Instituto Nacional de Salud.
  • Establecer rutinas.
  • Evitar el uso de alcohol y drogas.
  • Mantener una dieta saludable.
  • Hacer actividades físicas.
  • Meditar.
  • Buscar ayuda si los síntomas ansiosos o depresivos alteran su calidad de vida.

Sobre este último punto, Toro habla sobre la importancia de conocer las distintas líneas de atención en salud mental que ofrecen gratuitamente universidades —por ejemplo, la Universidad de Antioquia—, municipios y departamentos.

“En esa llamada, la persona experta en salud mental puede hacer una intervención si el paciente está en crisis, acompañarlo psicológicamente en la resolución de problemas, identificar trastornos ansiosos o depresivos y, dependiendo de la magnitud, derivar al paciente a atención psiquiátrica”, explica.