Un mundo automatizado: el nuevo camino de la educación


Los líderes deben prepararse para afrontar un ambiente laboral cada vez más exigente y automatizado. Para responder a las demandas de ese entorno, la educación también está tomando nuevos rumbos.

Inicio Innovación Un mundo automatizado: el nuevo camino de la educación Publicado el: 26 de octubre de 2020

Los líderes deben prepararse para afrontar un ambiente laboral cada vez más exigente y automatizado. Para responder a las demandas de ese entorno, la educación también está tomando nuevos rumbos.

Los cuestionamientos sobre el impacto que tendrá la tecnología en diversos gremios son cada vez más frecuentes. Las dudas son fundamentadas si se toman en cuenta casos como el de The Changying Precision Technology Company, una fábrica china de teléfonos móviles, que en 2017 reemplazó el 90% de sus colaboradores por robots y obtuvo un aumento de 250 puntos porcentuales en su productividad mientras que los defectos de sus celulares disminuyeron en un 15%.

Algunos estudios refuerzan la idea de que en el futuro muchos trabajos se volverán obsoletos o serán ejecutados por máquinas y algoritmos. En septiembre del año pasado, el Foro Económico Mundial publicó el reporte The Future of Jobs, en el que se concluye que para 2022, 75 millones de empleos serán desplazados y el 42% de horas trabajadas en el mundo corresponderán a labores realizadas por algún tipo de autómata.

Tan solo tres años después, en 2025, se prevé que únicamente el 48% de horas trabajadas estarán en manos humanas. El informe también da luces sobre qué medidas tomar al respecto: todas las personas requerirán contar con 101 días de aprendizaje y capacitación extra para desempeñar sus funciones.

¿Cómo satisfacer las necesidades de un ambiente profesional semejante? ¿Qué competencias son indispensables para destacarse? ¿Qué se debe aprender para liderar y hacer aportes irreemplazables? ¿Cómo prepararse para ser competitivo frente a los cambios que aún no llegan totalmente? El papel de la educación en estas cuestiones es neurálgico y transversal a todos los oficios. A un mercado nunca antes visto —con una presencia aumentada de inteligencia artificial, robótica, realidad virtual y machine learning—, la educación responde, también, con escenarios novedosos y nuevas versiones de sí misma.

Métodos de casos y restos empresariales

National Case Competition es una iniciativa organizada por y para estudiantes de carreras como administración de empresas, negocios, economía, contaduría e ingeniería industrial. Surgió en la Universidad de los Andes, en 2017, como un evento que busca vincular la teoría académica con situaciones del mercado laboral y congregar buena parte del alumnado nacional en los pregrados mencionados, empresarios del sector y consultoras líderes, incluyendo las Big Four: Deloitte, PricewaterhouseCoopers, KPMG y Ernst & Young.

“Es un concurso con dos grandes componentes: el primero es la solución de casos teóricos y el segundo es trabajar con un reto que alguna compañía tenga actualmente”, explica David Bravo, fundador y director de las dos versiones realizadas. Lo anterior se traduce en una aproximación doble que permite a los estudiantes partir de la apropiación metodológica, inculcada en el programa universitario, para aplicarla en un ambiente netamente corporativo, en el que es clave conocer la percepción del cliente y los usuarios, los niveles de estrés manejados, la diversa oferta empresarial, lo que está haciendo la competencia y las tendencias del sector.

“Entran en juego muchos conceptos prioritarios que en la formación académica tradicional pueden no ser tan evidentes o fuertes. Se piensa en soluciones atractivas mientras se crea una conciencia de que lo aprendido en la universidad no se aplica exactamente en el mundo laboral, pero sí ayuda a descubrir qué es realizable en él”, complementa Bravo. Aprender estudiando casos de la vida real no es una metodología exclusiva del National Case Competition. De hecho, es una técnica pedagógica originada en Harvard Business School, aproximadamente en 1914, que se centra en el alumno para que desde su experiencia vivencial, y no puramente teórica, piense en el mundo real y plantee soluciones a sus problemáticas.

Industrial Consulting fue el equipo ganador del primer puesto del NCC 2019. Foto: cortesía National Case Competition.

Sin embargo, el NCC va más allá al evaluar y fomentar habilidades blandas y sociales: trabajo en equipo, creatividad, comunicación interpersonal, capacidad de análisis, solución de problemas, toma de decisiones, pensamiento crítico. Algo vital ya que, según el informe del Foro Económico Mundial citado previamente, estas son las capacidades más importantes que demandará el mercado laboral para el próximo año. “Son fundamentales para un mundo automatizado, en el que disminuyen las tareas operativas, pero no el raciocino de las personas que lo conforman”, concluye David.

Para Omar Pantaleón, parte del grupo ganador del primer NCC y representante de la Universidad Nacional, los aportes del concurso en términos de estas destrezas son considerables y constituyen un factor diferenciador frente a otros colegas. “Fomenta la cooperación por la victoria, el reconocimiento de las fortalezas de cada miembro del equipo y la forma de engranarlas con las ajenas; genera espacios para interactuar con otras personas y contextos, y fortalece la habilidad de trabajar bajo presión”, asegura.

Al final del certamen, en el que se participa en grupos de cuatro estudiantes, el equipo ganador es aquel capaz de identificar, analizar, solucionar y comunicar las problemáticas planteadas de una manera idónea y realista. ¿La recompensa? Realizar las prácticas profesionales en una de las consultoras presentes en el programa.

Aprendizaje equitativo basado en pares

De acuerdo con las estadísticas de Fedesoft —Federación Colombiana de la Industria de Software y TI— y el Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, el déficit actual de profesionales de tecnología ronda las 70.000 personas, siendo superior a 50.000 en el caso concreto de los desarrolladores de software. En Estados Unidos la cifra es mayor: hacen falta más de medio millón de programadores para suplir las vacantes laborales del rubro.

Para potenciar la formación académica de desarrolladores y cerrar la brecha existente en el sector, este año llegaron a Colombia los dos primeros campus internacionales de Holberton School, una academia de software full stack —es decir que forma programadores senior— fundada en 2015, cuya sede principal se encuentra en Silicon Valley. La mayor parte de sus egresados trabaja con empresas de talla mundial: LinkedIn, Google, Apple, Dropbox, Tesla, Pinterest, Facebook y la Nasa, por ejemplo.

El pénsum tiene una duración de dos años distribuidos en tres etapas: nueve meses de formación presencial, seguidos de una pasantía laboral de un semestre y otros nueve meses cursando una de las cinco especializaciones disponibles. Según Jessica Mercedes, directora para América Latina de Holberton School, el aprendizaje empieza desde la misma postulación, que se realiza a través de la página web y que no exige conocimientos previos en el campo: “Es un método que cambia vidas. Desde el primer momento genera curiosidad, fomenta la investigación para cumplir con la prueba de admisión y demanda que los estudiantes cambien el chip para pensar en inglés”, afirma.

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Las ventajas del bilingüismo en el sistema educativo no son un secreto. Además de suplir la exigencia de dominar el idioma en un mercado angloparlante, según el Foro Económico Mundial hablar una segunda lengua está estrechamente ligado al desarrollo de la Flexibilidad Cognitiva, una de las habilidades que la entidad reconoce como imperante a partir de 2020, y que define como “la capacidad de cambiar rápidamente de una tarea a otra, o de dominar múltiples conceptos al mismo tiempo. Una persona que es cognitivamente flexible es capaz de aprender más rápido, de combinar varios insumos para producir un producto original y de reaccionar a las nuevas situaciones más eficazmente”.

De este modo, más que formar ingenieros bilingües, Holberton educa profesionales con capacidades que se ajusten a las exigencias reales de la industria. Para hacerlo, se aleja de las clases magistrales en las que un docente habla durante horas y el conocimiento fluye unidireccionalmente. La educación basada en pares tiene un objetivo contrario: “es un ambiente de aprendizaje basado en proyectos, que lleva a los estudiantes a trabajar de manera efectiva en grupos, a articular ideas, mejorar su oratoria y pensar diferente de manera no convencional. Habilidades que los empleadores valoran y recompensan ampliamente”, dice Natalia Visbal, magíster en Educación de Buffalo State University y encargada de realizar las negociaciones entre la Fundación Rappi —uno de los patrocinadores principales del proyecto— y Holberton School.

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El foco puesto en la colaboración y el intercambio de conocimiento se refleja en dinámicas como los días de trabajo en grupo, en el que los estudiantes llevan sus proyectos individuales terminados para discutirlos, debatirlos y compararlos con sus compañeros. Al final de la jornada, y antes de presentarse al mentor, se han hecho mejoras significativas entre todos los estudiantes y se obtiene un producto de calidad superior.

Además, la propuesta de la institución pone fin a los problemas de financiación que pueden impedir acceder al mundo educativo. “Lo más interesante es que el alumno solo paga cuando haya conseguido un trabajo con ingresos superiores y tenga una posición privilegiada, lo cual rompe con los esquemas de la educación tradicional”, asegura la directora, quien considera que en el futuro será necesario para todos saber programar, o como mínimo conocer a fondo el entorno tecnológico.

Una vez el salario del programador supere los tres millones de pesos, este debe contribuir con el 17% de su ingreso durante 42 meses a la academia. Si los ingresos del ingeniero son superiores —el sueldo promedio en Colombia para un programador full stack especializado y bilingüe es de 12 millones de pesos—, el monto máximo por pagar es de 75 millones. En el caso poco probable de no ubicarse en una plaza laboral con estas remuneraciones, el paso por Holberton es gratis.

Calidad sin profesores, sin clases y sin pago

École 42 es, quizás, la institución académica más revolucionaria del mundo. Se trata de una universidad para programadores gratuita, que no exige ningún título educativo previo para entrar, ni siquiera el bachillerato, y que está abierta al público las 24 horas del día, los siete días de la semana, adaptándose a las necesidades del alumno y no al sentido contrario. Para ser admitido el único requisito es tener más de 18 años y aprobar la fase inicial de pruebas, que dura cuatro semanas, y se conoce como ‘la piscina’.

La escuela —fundada en París, en 2013, por el magnate francés de las telecomunicaciones Xavier Neil y el informático Nicolás Sadirac— plantea un modelo pedagógico similar al de Holberton: aprendizaje de igual a igual basado en proyectos y colaboraciones participativas. Sin embargo, da un paso más hacia la vanguardia al eliminar tutores, horarios y clases, y al incluir en su estrategia la gamificación, aprendizaje por medio de juegos.

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Cuando un estudiante decide ir, se encuentra con un centro tecnológico de más de 4.000 metros cuadrados, 300 computadores Apple en cada dependencia, un anfiteatro, una sala de videojuegos, un foodtruck y hasta un bar. Todo dispuesto a su servicio y haciendo un llamado a su autonomía para buscar respuestas por sí mismos y con la ayuda de sus colegas. El esquema es sencillo: los estudiantes acceden a un juego que propone desafíos de programación que deben ir completando para avanzar hasta culminar 21 niveles y lograr graduarse.

Hasta ahora, la escuela tiene dos sedes internacionales: la de París, que alberga cerca de 3.000 alumnos, y la de Silicon Valley, que según los cálculos del instituto albergará hasta 10.000 en los próximos años. El año pasado, en el marco del foro ‘La educación en la era de la transformación digital’, realizado por la Universidad Nacional, Colombia recibió la visita de Sadirac y se hizo pública la intención de replicar este exitoso formato en el país. De suceder, se daría un paso más en la democratización de la educación al implementar un modelo que, de acuerdo con cálculos presentados por el diario El País de España, acoge en su estudiantado a un 40% de pupilos que no terminaron su formación escolar básica.