Los impactos psicológicos de la pandemia han generado graves estados de estrés, ansiedad, ira, temor y frustración en la población. Por esta razón, se hace indispensable el fortalecimiento de las políticas de salud mental.

Los efectos negativos de la COVID-19 sobre el bienestar general de las personas ponen en evidencia la importancia del llamado de la OMS a los gobiernos para que no desatiendan la problemática de salud mental.

También para que estudien las necesidades de todos los sectores y garanticen el apoyo psicológico como parte de los servicios esenciales.

Según el doctor Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS, satisfacer las necesidades de salud mental es una responsabilidad colectiva, ya que si no se toma en serio el bienestar emocional, los costos sociales y económicos serán prolongados.

En este sentido, ‘Habla Libremente’, una campaña mundial de salud mental, y Naciones Unidas impulsan la necesidad de aumentar la inversión en esta problemática.

La iniciativa promueve que cada país debería dedicar no menos del 10 % de su presupuesto nacional a este tema, que generalmente es menor del 2 %.

Invertir en salud mental de calidad trae un inmenso retorno financiero, ya que por cada US$1 invertido existe un retorno de US$4, asegura una investigación de ‘Habla Libremente’.

Sin embargo, solo el hecho de mejorar el bienestar de la sociedad supera cualquier retorno económico.

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En el lugar de trabajo

Las grandes compañías reconocen la relación entre la salud mental y la productividad, ya que está comprobado que aquellas que invierten en este aspecto retienen cuatro veces más personal.

También tienen más probabilidades de reducir el ausentismo, aumentar el rendimiento laboral y beneficiarse de las ganancias económicas asociadas.

“Los trabajadores pueden experimentar factores estresantes según su exposición al virus y su necesidad de equilibrar mayores exigencias en el trabajo y en el hogar”, aseguró a Xposible, Renato Oliveira de Souza, psiquiatra y jefe de la Unidad de Salud Mental de la Organización Panamericana de la Salud.

Por esta razón, para el funcionario este es un tema que las empresas no pueden permitirse ignorar y enfatiza en que las organizaciones deben ser fuertes defensoras de una salud mental positiva.

Así mismo, fomentar un cambio de cultura que elimine los estigmas y trabajar en estrategias que reduzcan los factores de riesgo relacionados con el trabajo.

Los empleadores deben ser sensibles a los nuevos desafíos que enfrentan los trabajadores durante la pandemia, garantizando una comunicación de buena calidad, actualizada y precisa, brindando apoyo y facilitando el acceso a los servicios de salud mental y  ayuda psicosocial”, afirma Oliviera de Souza.

Iniciativas como ‘Hora de cambiar la promesa del empleador’ y ‘La salud mental en el trabajo’ buscan cambiar la manera de pensar y de actuar de las empresas sobre esta problemática.

Ambas cuentan con el apoyo de gigantes como PepsiCo., Lloyds Banking Group y Unilever, que trabajan de la mano de los gobiernos para combatir los estigmas que presenta este tema en las compañías, sobretodo en esta época cuando los casos han incrementado sustancialmente.

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La salud mental de los colombianos en la pandemia

Si bien, en Colombia existe la Ley 1616 de 2013 y una Política Nacional sobre el tema desde 2018, cuyos contenidos se ajustan a los lineamientos internacionales, aún falta por solucionar la falta de acceso de la población a este tipo de servicios.

Astrid Arrieta Molinares, presidenta de la Asociación Colombiana de Psiquiatría, afirmó en un comunicado de la Asociación, que luego de una emergencia como esta, en las sociedades se viene una segunda pandemia: la de salud mental.

Es así como, a junio de 2020, ya se han realizado más de 4.000 intervenciones a personas con padecimientos mentales durante la crisis, teniendo en cuenta el incremento del 20 % en los síntomas depresivos y ansiosos.

Igualmente, el aumento del 30 % de las consultas psicológicas, según datos del Ministerio de Salud.

Para combatir esto, se pusieron a disposición de los ciudadanos cuatro herramientas:

  1. La Línea 192 opción 4 con profesionales que brindan asesoría en salud mental las 24 horas.
  2. La aplicación para la teleorientación en salud mental en la página web www.way.com.co.
  3. Una guía de recomendaciones disponible en la página de la vicepresidencia realizada por expertos para la convivencia familiar y social en aislamiento.
  4. Una sección especializada en la página www.coronaviruscolombia.gov.co, con un repositorio de documentos, recursos y enlaces para el cuidado de la salud mental y emocional.

En Bogotá, 10 equipos de apoyo psicológico trabajan en la atención de emergencias emocionales en un programa liderado por la Secretaría Distrital de Salud a través de la línea de atención 106 ‘El poder de ser escuchado’.

Estas iniciativas constituyen el primer paso para el fortalecimiento de las estrategias y el manejo integral de prevención en salud mental, con el objetivo de responder a la crisis emocional de la población, ocasionada por la COVID-19.

¿Envías mensajes a tus colaboradores después de trabajar o tienes que estar pendiente del correo electrónico por si hay alguna novedad en la organización? Aprende cómo desconectarte digitalmente y los beneficios de hacerlo.

Todas las personas, además del trabajo, tienen una vida personal, pero se han olvidado un poco de esto porque en la era de las nuevas tecnologías se ven obligados (en algunas ocasiones) o sienten la necesidad de revisar su celular por asuntos de trabajo, pues temen que algo suceda mientras no están en la oficina o que sus jefes se molesten por no contestar algún mensaje.

De ahí surgieron iniciativas de países como Francia, que creó una ley que otorga el derecho a la desconexión laboral, donde se estipula que las organizaciones y los colaboradores pueden llegar a un acuerdo para dejar de responder e-mails y chats profesionales fuera del horario laboral.

Esto con el fin de evitar deterioros en la salud por causa del estrés, mejorar la calidad de vida de los colaboradores, reducir la rotación, entre otros aspectos.

En busca de este mismo objetivo, se han desarrollado planes al interior de organizaciones como Orange, operador de telecomunicaciones, que por ejemplo “le pidió a sus empleados que establecieran tiempo de no utilización de mensajería electrónica, en particular durante las reuniones para facilitar la concentración”, explica el Diario ABC de España.

Este también fue el caso de Michelin, el fabricante de neumáticos que “instauró un control de las conexiones a distancia para los directivos que trabajan con carácter itinerante entre las 9 de la noche y las 7 de la mañana en los días laborables, y los fines de semana desde las 9 de la noche de los viernes a las 7 de la mañana de los lunes”, agrega el diario.

El caso Axa

A la iniciativa francesa se unió España y la compañía de seguros Axa, que afirma que “estar pendientes del trabajo afecta tanto al ámbito personal como al familiar. Por esa razón, se firmó un convenio entre la empresa y los colaboradores que recoge el derecho a la desconexión digital una vez finalizada la jornada laboral”.

El convenio entre Axa y los empleados “contribuye a mejorar todavía más el clima laboral de la compañía y adaptarlo a los nuevos tiempos, fomentando la política de diversidad e inclusión de AXA. Además, es un importante aspecto para facilitar la conciliación de la vida personal y profesional”, cuenta en la página One Magazine, Carmen Corbatón, directora de Relaciones Laborales y Diversidad de AXA España.

De esta manera, la compañía reguló las relaciones laborales después del trabajo a través dispositivos móviles y correos electrónicos, y aseguró que únicamente se podrá contactar a un empleado en caso de fuerza mayor.

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La aplicación para Colombia

Según Iván Daniel Jaramillo Jassir, investigador del Observatorio Laboral de la Universidad del Rosario, el debate mundial sobre la conciliación de la vida laboral y personal debe llamar la atención en el contexto colombiano, para poner acento en el respeto de los espacios privados de los trabajadores que contribuyan a un esquema de prevención de riesgos laborales que derivan de la sobrecarga y la constante conexión con las responsabilidades laborales.

“Por lo que resulta deseable fortalecer los espacios de negociación colectiva como fuente de regulación de derechos laborales”, sostiene Jaramillo.

Y aunque en Colombia estos espacios no son muy comunes, los departamentos de Recursos Humanos de estas compañías deberían comenzar a pensar de qué manera otorgar este derecho, que le permite tanto a jefes, como a subalternos irse a casa con tranquilidad después de trabajar, aumentando de ese modo la motivación y las ganas de hacer mejor su trabajo.

Además de las actividades que implementan las organizaciones de los casos ya expuestos, se recomienda que se prohíba a los colaboradores llevarse los computadores portátiles de la compañía para el hogar, para así evitar con esa medida que las personas trabajen más de lo estipulado.

Asimismo, que se desconecten servidores de correo electrónico institucional durante las horas no laborales.

Pero no se trata de una responsabilidad exclusiva de la organización. El psicólogo ejecutivo Manuel Muñoz considera que el tema del uso de las herramientas tecnológicas, más allá de una ley debe ser un tema de autocontrol.

“Es una costumbre enviar mensajes fuera del horario laboral, pero la idea es desconectarse y evitar sobrecargar a las personas en su descanso o los fines de semana. Es de parte y parte, del jefe inmediato de evitar el envío de información y del colaborador de leer y responder los mensajes inmediatamente”, afirma Muñoz.

Aunque se trata de un proceso, no se puede desconocer que la desconexión es un tema que debe entrar en la agenda de los equipos de Recursos Humanos, especialmente si se considera que mantenerse ligado al trabajo día y noche, así como no contar con espacios de esparcimiento y goce de la vida para las personas, trae consigo peligrosos riesgos a sus colaboradores como el tecnoestrés.

Una epidemia dentro de una pandemia. Así se refiere la fundación Well Being Trust sobre los efectos psicológicos del desempleo en el mundo. El suicidio y el abuso de alcohol y drogas serían los principales medios.

El 30 de junio, el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) reveló que la tasa de desempleo en Colombia, en mayo de 2020, había alcanzado el 21,4 %. En mayo del año anterior, la tasa había sido de 10,5 %.

El resto del mundo ha tenido una dinámica similar. En Estados Unidos, por ejemplo, la tasa de desempleo llegó en abril a 14,7 % —se calcula que desaparecieron 20,7 millones de empleos—. En España, según su banco central nacional, se estima —en el peor escenario— una tasa al final del año de 23,6 %.

Según una encuesta realizada por el Observatorio Pulso de Consumidor de SINNETIC, con el apoyo de la Universidad del Rosario y El Tiempo, 32 % de los colombianos considera que puede perder su trabajo como consecuencia de la crisis por la COVID-19, porcentaje que se eleva al 38 % en los jóvenes menores de 30 años de edad.

La encuesta también reveló que los empleos asociados con la venta de vehículos, el cuidado de niños, las artes, el diseño, la actuación, la música, los servicios domésticos y las aerolíneas son los que están en mayor riesgo. El caso contrario: las personas que trabajan en agricultura, fábricas de alimentos, salud, supermercados e hipermercados.

Para Darwin Cortés, profesor de la Facultad de Economía de la Universidad del Rosario, “Las políticas para enfrentar la crisis por la COVID-19 están focalizadas en los más desfavorecidos, por lo que grupos amplios en las clases medias van a quedar desprotegidos y en alto riesgo de caer en la pobreza”.

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Los riesgos y efectos psicológicos del desempleo

La fundación Well Being Trust, que se dedica a promover la salud mental en Estados Unidos, presentó un estudio con las predicciones de lo que denomina Deaths of despair (muertes por desesperación), a causa de uno de los efectos colaterales de la pandemia por coronavirus: el desempleo.

En el mejor escenario —una recuperación rápida de la economía—, el informe calcula la muerte de 27.600 personas en el país gobernado por Donald Trump. En el peor —una lenta recuperación y un gran impacto del desempleo—, prevé 154.000 muertes. El punto medio: 68.000.

La fundación insiste en que estas predicciones se pueden prevenir y ofrece algunas respuestas.

“La literatura es clara: el desempleo es un factor de riesgo para el suicidio y la sobredosis de drogas, así como una disminución de la salud en general. Las soluciones deben centrarse en proporcionar un trabajo significativo a quienes están desempleados. El servicio social puede ser un antídoto poderoso contra la desesperación, y la pandemia ofrece oportunidades únicas para emplear una nueva fuerza laboral”, dice el estudio.

Las otras soluciones que plantea son: conectar a las comunidades —puede ser algo tan simple como cantar desde un balcón—; incluir, en los esfuerzos contra la COVID-19, la recuperación de la salud mental —a través de pruebas y seguimientos—; involucrar a los líderes en las tareas de concienciación sobre el tema; incentivar políticas de atención médica domiciliaria o de telemedicina, entre otras ideas.

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Preguntar. Hablar. Prevenir

Los componentes psiquiátrico y psicológico son solo una parte de la salud mental. Esta tiene muchos componentes, como el ingreso al sistema básico de agua potable y educación, la igualdad de género, la alimentación, tener una familia y un estilo de vida saludable, y otros como tener una actividad laboral significativa”, explica Antonio Toro, médico, psiquiatra, docente y jefe de posgrados de la Facultad de Medicina de la Universidad de Antioquia.

Y añade: “La importancia del trabajo va más allá de la parte económica, ya que en un espacio laboral se socializa, se es importante para otros, se es importante para sí mismo, se obtiene una remuneración”.

Entre los síntomas o características que una persona desempleada puede padecer —y que a mediano plazo se pueden convertir en trastornos de ansiedad y depresión si hay antecedentes o no hay un acompañamiento—, Toro menciona los siguientes:

Entre las recomendaciones que el psiquiatra da para mantener una buena salud mental están informarse y hablar.

“El año pasado la Asociación Colombiana de Psiquiatría tenía una campaña contra el suicidio que decía: ‘Prevenir es preguntar’. Ese es el punto: hablar del tema. Es decir, preguntar al familiar o al amigo cómo se está sintiendo, cómo está el ánimo, por qué está tan irritable”, dice e insiste en que el distanciamiento en esta pandemia debe ser físico y no social.

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Otras recomendaciones que hace son:

Sobre este último punto, Toro habla sobre la importancia de conocer las distintas líneas de atención en salud mental que ofrecen gratuitamente universidades —por ejemplo, la Universidad de Antioquia—, municipios y departamentos.

“En esa llamada, la persona experta en salud mental puede hacer una intervención si el paciente está en crisis, acompañarlo psicológicamente en la resolución de problemas, identificar trastornos ansiosos o depresivos y, dependiendo de la magnitud, derivar al paciente a atención psiquiátrica”, explica.

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