Además del proceso de selección, el desempeño eficiente de un funcionario depende en gran medida de la inducción que recibe por parte de la compañía para la cual comenzó a trabajar.

Esta capacitación debe aportar al nuevo empleado una perspectiva a grandes rasgos de la empresa y en lo particular un conocimiento más profundo de sus funciones.

De acuerdo con la psicóloga Maria José Imbett, “la inducción debe ser un espacio para que las personas que ingresan a una organización puedan familiarizarse con la empresa y se lleven una buena impresión de la misma.” 

Para que esto ocurra y el proceso de inducción sea exitoso, Imbett sugiere tener en cuenta varios factores:

En un escenario ideal, después de la inducción debe, además, contemplarse un plan de desarrollo de ese nuevo talento dentro de la compañía.

Para profundizar en este tema, te recomendamos: Mitos y realidades del ‘onboarding’.

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