Epidemias y pandemias como la viruela y el cólera han sido el punto de partida para ingeniosos proyectos que cambiaron la vida de millones de personas. ¿Qué dinámicas se transformarán en el mundo tras la Covid-19?

La viruela: un hito en la historia de la medicina

La viruela es una de las enfermedades más devastadoras que ha sufrido la humanidad. Se cree que se originó en India o Egipto, hace aproximadamente 3.000 años y se contagiaba por contacto directo con personas infectadas, o a través de los fluidos corporales. Sus síntomas iniciales eran fatiga y fiebre, pero luego aparecían pústulas y bultos en el rostro y cuerpo de quien la padecía.

La enfermedad llegó a América en el siglo XVI y arrasó con diferentes civilizaciones indígenas en todo el continente. El imperio azteca fue uno de los más afectados, con más de tres millones de muertos, debido a esta enfermedad.

Solo durante el siglo XX se estima que la viruela acabó con la vida de 300 millones de personas en todo el mundo.

Sin embargo, la lucha contra la viruela le dejó al mundo uno de los descubrimientos más importantes en la historia de la medicina. Gracias a los experimentos del doctor inglés Edward Jenner, que en 1976 demostraron que inocularse con una variedad similar de viruela, presente en las vacas, podría proteger a las personas contra esta enfermedad.

Finalizando la década de 1960, la Organización Mundial de la Salud puso en marcha una campaña masiva de vacunación que pretendía erradicar la enfermedad. El plan fue exitoso, el último caso conocido de viruela fue registrado en Somalia, en 1977 y la enfermedad fue declarada como erradicada en 1980.

El alcantarillado de Londres: una solución a los brotes de cólera

A mediados del siglo XIX la capital inglesa fue azotada de forma recurrente por brotes de cólera, una enfermedad que provocaba vómitos y diarreas agudas que podían acabar con la vida de quien la padecía en solo cuestión de horas. Entre 1853 y 1854 cerca de 10.000 londinenses murieron debido a esta enfermedad

Aunque en un principio existió la creencia de que la enfermedad era originada por los fétidos olores de la ciudad, pues desechos de todo tipo iban a parar al río Támesis; fue el doctor John Snow – considerado el padre de la epidemiología – quien aseguró que la enfermedad no se transmitía por el aire, sino por ingerir agua contaminada.

El verano de 1858 fue tan caluroso, que provocó el evento conocido como el ‘Gran hedor de Londres’, tan insoportable que el Parlamento de Westminster se vio obligado a legislar en tiempo récord, para aprobar un proyecto que permitiera la construcción de un sistema de alcantarillado que le pusiera fin a la situación.

La iniciativa fue liderada por el ingeniero Joseph Bazalgette, quien diseñó un completo y extenso sistema de alcantarillado interconectado. El proyecto consistía en la construcción de 82 millas de alcantarillas recubiertas de ladrillos y 1.100 millas de desagües subterráneos que canalizarían los desechos y aguas residuales de la ciudad.

El alcantarillado propuesto por Bazalgette fue el proyecto de ingeniería civil más grande del mundo en el siglo XIX, contribuyó de manera significativa a la salud pública de la ciudad y hoy en día sigue siendo utilizado por la población londinense.

Transformación digital e innovación: el foco de la Covid-19

La pandemia de Covid ha trastocado diferentes aspectos de la vida humana. Millonarias pérdidas de empleo, el cierre de las instituciones educativas a nivel mundial y drásticos cambios en los entornos laborales, han impulsado a la humanidad a transformarse de manera acelerada para poder hacerle frente a la pandemia.

El nacimiento de nuevos modelos de trabajo

El confinamiento obligó a millones de empresas a enviar a casa a sus empleados para poder mantenerlos seguros. Esto supuso un enorme reto que, poco a poco, se fue normalizando y ha traído beneficios tanto para las empresas como para los trabajadores.

Según una encuesta realizada por McKinsey, el 80% de las personas aseguraron disfrutar del trabajo en casa y el 41% afirmó ser más productivo. Evitar largos desplazamientos y un mayor equilibrio entre la vida personal y laboral son algunas de las ventajas que argumentaron haber experimentado durante este período.

Un estudio realizado por Global Workplace Analytics encontró que los empleadores estadounidenses ahorraron hasta 30 mil millones de dólares diariamente, debido a la implementación de iniciativas de teletrabajo durante la pandemia.

Es probable que tras la emergencia la tendencia continúe, pues las empresas reducirían costos de operación si mantienen a sus colaboradores trabajando desde casa y las ciudades o pueblos pequeños podrían verse beneficiados, pues quienes han emigrado a las grandes ciudades, en busca de oportunidades laborales, podrían retornar a sus lugares de origen, gracias a las ventajas del trabajo remoto.

Lee también: ¿Cuál es el impacto económico y ambiental del teletrabajo?

Innovación en tiempo récord: la carrera por la vacuna

Ante la emergencia sanitaria, científicos de todo el mundo se dieron a la tarea de conseguir un antídoto para frenar la propagación de la pandemia. En tiempo récord diferentes equipos de investigación anunciaron que sus innovaciones habían llegado a buen puerto. ¿Cómo logró hacerse tan rápido este proceso?

Un ejemplo es la investigación realizada en el Instituto Jenner de la Universidad de Oxford, que reunió a sus mejores expertos para diseñar una vacuna que pudiera hacerle frente a esta enfermedad.

La innovación que permitió a los científicos desarrollar esta vacuna, no es un trabajo nuevo, es fruto de extensas investigaciones previas a la Covid-19, cuando se construyó el ChAdOx1 o Chimpanzee Adenovirus Oxford One.

Antes de la Covid-19, ya se habían utilizado vacunas basadas en ChAdOx1 para tratar enfermedades como la gripe, el virus del Zika o la Chikungunya.

Este trabajo les permitió desarrollar de manera más acelerada la nueva vacuna contra la Covid-19 y luego, Oxford logró establecer una alianza con el gigante farmacéutico AstraZeneca, para su fabricación. La vacuna ha pasado por todas las etapas de ensayos clínicos necesarios para asegurar su confiabilidad.

La pandemia puso en jaque la salud y economía mundial, y aunque todavía no se le ha ganado la batalla, los planes masivos de vacunación en diferentes países del mundo, pretenden ser la solución a la catástrofe. Las nuevas tendencias en sistemas de transporte, entornos laborales y hábitos de consumo, pueden ser el punto de partida hacia una nueva humanidad, que pueda restablecer de manera sostenible lo que el mundo ha perdido durante el último año.

Fuentes:

National Geographic, BBC, McKinsey, Fast Company, Global Workplace Analytics, History, The Guardian, Museo de Londres.

La pandemia que puso al planeta al borde del colapso no ha terminado. Sin embargo, ya se ve una luz al final del túnel. Conoce cuáles son los grandes retos que se avecinan en palabras de líderes empresariales del país. 

Poco queda por decir sobre la gran disrupción que supuso la llegada de la COVID-19. Pero si bien la noche todavía no termina, los líderes de todo del mundo ya están contando las horas para el amanecer. Al finalizar el año 2020, alrededor de una treintena de países habían empezado a vacunar a sus ciudadanos, y Colombia espera poder sumarse a esta campaña en febrero, según anunció el Ministerio de Salud. 

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Sin embargo, el camino hacia la recuperación económica, con posibles nuevas medidas de aislamiento en el horizonte, está lejos de ser claro. Ante este contexto, los líderes empresariales están llamados a adaptarse y responder. “Por encima de todo, el principal desafío es la incertidumbre. Todo el mundo está con una inmensa preocupación de qué va a acontecer, cuál es la velocidad real de las vacunas, y qué tipo de restricciones adicionales vienen. Los líderes tienen que saber moverse y leer el acontecer para poder salir adelante”, afirma Juan Esteban Orrego, director ejecutivo de Fenalco Bogotá.

Uno de los grandes desafíos que enfrentan los líderes son los cambios en las dinámicas de vida y trabajo que trajo la pandemia. En el informe ‘Balance 2020 y perspectivas 2021’, publicado en enero por la Asociación Nacional de Industriales (Andi), el 73 por ciento de las empresas encuestadas señaló que el principal cambio en su funcionamiento fue el trabajo en casa. De hecho, el 22,9 por ciento del total de los trabajadores siguen en la modalidad de teletrabajo o trabajo en casa.

Para Camilo Sarasti, country manager de iFood Colombia, esta transformación llegó para quedarse: “Hay que asegurarse de que el equipo sea responsable y que pueda ser productivo trabajando desde casa. Pero también las empresas tienen que garantizar las condiciones adecuadas, y respetar que uno no tiene que estar disponible 24/7”, explica. 

En ese sentido, la directora del Centro de Liderazgo de la Universidad del Externado, Geli Pautt, señala que la principal preocupación debe ser la salud física y psicológica de los empleados. Para octubre de 2020, el 9,5 por ciento de los trabajadores se había visto afectado por la pandemia, y el 92,5 por ciento de las empresas reportaron haber tenido casos positivos de COVID-19, según la Andi. “Hay que hacer una capacitación profunda de cómo convivir con el virus y diseñar realmente un programa de autocuidado. Y debemos estar atentos a la salud psicológica, porque muchos de los empleados están teniendo pérdidas de familiares cercanos, y los líderes tienen que lidiar con esto”, declara Pautt. 

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Hacia la recuperación económica

Entre enero y septiembre de 2020, el PIB colombiano se contrajo en un 8,1 por ciento, y se espera que haya cerrado el año con una caída del 8 por ciento, según las últimas cifras del Dane y predicciones de la Andi. La cifra preocupa no solo en sí misma, sino teniendo en cuenta que la última proyección del Fondo Monetario Internacional (FMI), publicada en octubre, apuntaba a un decrecimiento del 4,4 por ciento del PIB mundial. A esto se suma la creciente tasa de desempleo, que alcanzó el 13,3 por ciento en noviembre, según el Dane.

“El primer desafío es la sostenibilidad de las empresas para reactivarse y crecer, lo que les permita mantener y crear nuevos empleos y -apalancados en su talento- buscar nuevas oportunidades”, afirma Esteban Piedrahíta, presidente de la Cámara de Comercio de Cali. Para ello, el directivo señala que es necesario apoyarse en un “fuerte trabajo en equipo en todos los niveles de la organización”, a fin de encontrar soluciones innovadoras desde un enfoque multidisciplinario. 

Guillermo Gómez, presidente de la Asociación Colombiana de la Industria Gastronómica, uno de los sectores más afectados por el confinamiento, invita a ir más allá: “tenemos empezar a cooperar entre las empresas. O mejor dicho, a ejercer la ‘coompetencia’. Es decir, seguir compitiendo por el mercado pero con una mayor apertura a la cooperación”. Ejemplo de ello es la cadena de comida rápida Burger King, que en noviembre sorprendió al mundo invitando a sus clientes a comprar en McDonalds -uno de sus mayores rivales- ante la reducción de ventas en el sector. 

Escucha aquí nuestro podcast sobre educación virtual

Ante este 2021, en el que la única certeza es la incertidumbre, los líderes empresariales coinciden en una hoja de ruta: trazar planes abiertos al cambio, y estar preparados para adaptarse rápidamente. Eso conlleva a hacer énfasis en la modernización, la tecnología y la innovación. Pero quizás la filosofía que guía a estos líderes -personas que cargan gran parte de la responsabilidad de la recuperación del país- se puede resumir en esta frase del presidente de Casalimpia, Pedro Felipe Estrada: “El mayor reto del 2021 es encontrar oportunidades en medio de los desafíos”.

La pandemia que puso al planeta al borde del colapso no ha terminado. Sin embargo, ya se ve una luz al final del túnel. Conoce cuáles son los grandes retos que se avecinan en palabras de líderes empresariales del país. 

Poco queda por decir sobre la gran disrupción que supuso la llegada de la COVID-19. Pero si bien la noche todavía no termina, los líderes de todo del mundo ya están contando las horas para el amanecer. Al finalizar el año 2020, alrededor de una treintena de países habían empezado a vacunar a sus ciudadanos, y Colombia espera poder sumarse a esta campaña en febrero, según anunció el Ministerio de Salud. 

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Sin embargo, el camino hacia la recuperación económica, con posibles nuevas medidas de aislamiento en el horizonte, está lejos de ser claro. Ante este contexto, los líderes empresariales están llamados a adaptarse y responder. “Por encima de todo, el principal desafío es la incertidumbre. Todo el mundo está con una inmensa preocupación de qué va a acontecer, cuál es la velocidad real de las vacunas, y qué tipo de restricciones adicionales vienen. Los líderes tienen que saber moverse y leer el acontecer para poder salir adelante”, afirma Juan Esteban Orrego, director ejecutivo de Fenalco Bogotá.

Uno de los grandes desafíos que enfrentan los líderes son los cambios en las dinámicas de vida y trabajo que trajo la pandemia. En el informe ‘Balance 2020 y perspectivas 2021’, publicado en enero por la Asociación Nacional de Industriales (Andi), el 73 por ciento de las empresas encuestadas señaló que el principal cambio en su funcionamiento fue el trabajo en casa. De hecho, el 22,9 por ciento del total de los trabajadores siguen en la modalidad de teletrabajo o trabajo en casa.

Para Camilo Sarasti, country manager de iFood Colombia, esta transformación llegó para quedarse: “Hay que asegurarse de que el equipo sea responsable y que pueda ser productivo trabajando desde casa. Pero también las empresas tienen que garantizar las condiciones adecuadas, y respetar que uno no tiene que estar disponible 24/7”, explica. 

En ese sentido, la directora del Centro de Liderazgo de la Universidad del Externado, Geli Pautt, señala que la principal preocupación debe ser la salud física y psicológica de los empleados. Para octubre de 2020, el 9,5 por ciento de los trabajadores se había visto afectado por la pandemia, y el 92,5 por ciento de las empresas reportaron haber tenido casos positivos de COVID-19, según la Andi. “Hay que hacer una capacitación profunda de cómo convivir con el virus y diseñar realmente un programa de autocuidado. Y debemos estar atentos a la salud psicológica, porque muchos de los empleados están teniendo pérdidas de familiares cercanos, y los líderes tienen que lidiar con esto”, declara Pautt. 

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Hacia la recuperación económica

Entre enero y septiembre de 2020, el PIB colombiano se contrajo en un 8,1 por ciento, y se espera que haya cerrado el año con una caída del 8 por ciento, según las últimas cifras del Dane y predicciones de la Andi. La cifra preocupa no solo en sí misma, sino teniendo en cuenta que la última proyección del Fondo Monetario Internacional (FMI), publicada en octubre, apuntaba a un decrecimiento del 4,4 por ciento del PIB mundial. A esto se suma la creciente tasa de desempleo, que alcanzó el 13,3 por ciento en noviembre, según el Dane.

“El primer desafío es la sostenibilidad de las empresas para reactivarse y crecer, lo que les permita mantener y crear nuevos empleos y -apalancados en su talento- buscar nuevas oportunidades”, afirma Esteban Piedrahíta, presidente de la Cámara de Comercio de Cali. Para ello, el directivo señala que es necesario apoyarse en un “fuerte trabajo en equipo en todos los niveles de la organización”, a fin de encontrar soluciones innovadoras desde un enfoque multidisciplinario. 

Guillermo Gómez, presidente de la Asociación Colombiana de la Industria Gastronómica, uno de los sectores más afectados por el confinamiento, invita a ir más allá: “tenemos empezar a cooperar entre las empresas. O mejor dicho, a ejercer la ‘coompetencia’. Es decir, seguir compitiendo por el mercado pero con una mayor apertura a la cooperación”. Ejemplo de ello es la cadena de comida rápida Burger King, que en noviembre sorprendió al mundo invitando a sus clientes a comprar en McDonalds -uno de sus mayores rivales- ante la reducción de ventas en el sector. 

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Ante este 2021, en el que la única certeza es la incertidumbre, los líderes empresariales coinciden en una hoja de ruta: trazar planes abiertos al cambio, y estar preparados para adaptarse rápidamente. Eso conlleva a hacer énfasis en la modernización, la tecnología y la innovación. Pero quizás la filosofía que guía a estos líderes -personas que cargan gran parte de la responsabilidad de la recuperación del país- se puede resumir en esta frase del presidente de Casalimpia, Pedro Felipe Estrada: “El mayor reto del 2021 es encontrar oportunidades en medio de los desafíos”.

 

Una crisis sin precedentes demanda una respuesta sin precedentes. Frente a la pandemia, Colsubsidio reaccionó poniendo el bienestar de su talento humano en el centro de la ecuación. La comunicación, el trabajo en equipo y la confianza fueron protagonistas en el proceso.

Inesperada y cambiante, la pandemia ha sumido al mundo en un entorno de incertidumbre que pone en jaque su bienestar. En Colombia, el panorama nacional se ha complejizado aún más a raíz de la COVID-19. “Ha desafiado todos los pronósticos en impacto y extensión, y llegó para cambiar la vida personal, familiar, económica y laboral”, dijo el director de Colsubsidio, Luis Carlos Arango, en su ponencia de apertura para el pasado VII Foro de Sostenibilidad. 

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Sin embargo, durante esa misma intervención, el director también rescató la capacidad de la sostenibilidad de transformar la realidad y “garantizar la perdurabilidad de las empresas, generar soluciones, reactivar sectores y evitar que la crisis sanitaria se convierta en una crisis económica crónica”.

¿Cómo ha asumido Colsubsidio el reto de responder a la pandemia desde la sostenibilidad y el bienestar? La misma naturaleza de la caja de compensación facilitó que la compañía le midiera el pulso a la pandemia de COVID-19 desde su aparición en Colombia. 

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“Nuestras líneas de servicios incluyen sectores como salud, supermercados, droguerías, recreación, turismo, deporte, educación y alimentos y bebidas. También tenemos una IPS y una red de clínicas y centros médicos. Por ese contacto, estábamos muy al tanto de lo que pasaba día a día con el coronavirus y teníamos muy claro que sus impactos no solo iban a afectar a nuestros clientes sino también a nuestros trabajadores”, explica Martha Cecilia Castaño, quien lleva cinco años ejerciendo como gerente de Talento Humano de Colsubsidio.

Antes de que el aislamiento estricto empezará a regir en todo el país, Colsubsidio empezó a tomar medidas para hacer frente a la pandemia:

“Es un equipo humano interdisciplinario con representantes de distintas áreas de la empresa: Talento Humano, Salud y seguridad en el trabajo, Relaciones laborales, Cultura y comunicaciones internas, Servicio al cliente, Infraestructura, Servicios generales y compras, y Comunicaciones externas. Nos juntamos para estar en línea y hacerle frente a la situación con un equipo base que interactúa con todos los demás servicios de Colsubsidio”, dice Castaño.

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“Empezamos a saber cuáles eran los colaboradores que estaban enfermándose, dónde estaban, en qué estado de salud, si necesitaban apoyo, cuántos estaban hospitalizados y cuántos recuperados. Actualmente seguimos generando un reporte diario con toda esta información y también con reportes de seguridad sobre nuestros puntos de atención”, dice la gerente.

Lee también: Reconocimientos Xposible 2020: estas fueron las empresas reconocidas

Tener una fuerza humana conformada por cerca de 16.000 trabajadores exige un modelo de comunicación muy robusto. Especialmente durante momentos de incertidumbre. Por eso, la comunicación con los colaboradores ha sido uno de los pilares fundamentales en el plan de acción de Colsubsidio frente al COVID-19.

“El 60 por ciento de nuestra gente es gente front, que no puede recibir nuestras notificaciones desde su computador fácilmente. Nuestro sistema busca llegar a cada uno de los trabajadores sin excepción, a través de mensajes de texto, de Whatsapp y de nuestros principales voceros, que son los líderes”, explica Castaño, cuya experiencia en el rubro de los Recursos Humanos suma veinte años.

La comunicación con los líderes, a través de conversaciones significativas y empáticas, aunque breves y mediadas por la distancia, es un elemento vital para marcar la diferencia en la experiencia de los trabajadores durante la pandemia

De hecho, esos vínculos constituyen una motivación mayor para el talento humano que el temor a perder su trabajo: según una encuesta de Glassdoor, 81 por ciento de los empleados trabaja más al sentirse apreciado frente al 37 por ciento cuyo rendimiento responde al miedo.

“Durante la pandemia fue clave mantener al talento humano informado casi en tiempo real —por todos los canales, tanto por escrito como por medio de videos— sobre las decisiones que iba tomando la organización, la ciudad y el país. Esa fue nuestra alternativa para mitigar la incertidumbre de esta época”, agrega la gerente.

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Además, la caja de compensación decidió esforzarse al máximo por no despedir a ningún colaborador a raíz de la pandemia, un factor clave que se comunicó desde el inicio a los trabajadores para transmitirles tranquilidad, seguridad y estabilidad.

Para lograr mantener intacta su fuerza de trabajo, Colsubsidio optó por cerrar los contratos que tenía con terceros para dar esas vacantes resultantes a sus trabajadores internos. Esto, además, demandó un proceso de reskilling y de reubicación para aproximadamente 3.000 colaboradores

“Tuvimos que cerrar todos los clubes y hoteles. A esos trabajadores, amas de llaves, auxiliares de piscina, botones y recepcionistas, les hicimos un plan de reentrenamiento para ampliar otros servicios que surgieron a raíz de la pandemia. Por ejemplo, tomar la temperatura en clínicas y supermercados, y trabajar en el call center”, puntualiza Castaño.

Aquellos colaboradores que no pudieron vincularse inmediatamente a otra línea de servicio, se mantuvieron en casa sin una asignación laboral específica, pero recibiendo su salario habitual, y simultáneamente capacitándose en habilidades digitales para que permanecieran comunicados y con una sensación de ocupación y propósito. Finalmente, estas personas sin asignación conformaron una bolsa interna de trabajo.

“Durante un tiempo, congelamos la planta y dejamos de contratar personas. Si alguna vacante se abría o un cupo rotaba, reentrenabamos a uno de esos trabajadores para que pudiéramos suplir esa necesidad con el talento que ya teníamos. Así, nuestro talento humano se certificó, adquirió nuevas habilidades, ascendió y mejoró la calidad de su trabajo durante la pandemia”, concluye Castaño.

Una crisis sin precedentes demanda una respuesta sin precedentes. Frente a la pandemia, Colsubsidio reaccionó poniendo el bienestar de su talento humano en el centro de la ecuación. La comunicación, el trabajo en equipo y la confianza fueron protagonistas en el proceso.

Inesperada y cambiante, la pandemia ha sumido al mundo en un entorno de incertidumbre que pone en jaque su bienestar. En Colombia, el panorama nacional se ha complejizado aún más a raíz de la COVID-19. “Ha desafiado todos los pronósticos en impacto y extensión, y llegó para cambiar la vida personal, familiar, económica y laboral”, dijo el director de Colsubsidio, Luis Carlos Arango, en su ponencia de apertura para el pasado VII Foro de Sostenibilidad. 

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Sin embargo, durante esa misma intervención, el director también rescató la capacidad de la sostenibilidad de transformar la realidad y “garantizar la perdurabilidad de las empresas, generar soluciones, reactivar sectores y evitar que la crisis sanitaria se convierta en una crisis económica crónica”.

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Antes de que el aislamiento estricto empezará a regir en todo el país, Colsubsidio empezó a tomar medidas para hacer frente a la pandemia:

“Es un equipo humano interdisciplinario con representantes de distintas áreas de la empresa: Talento Humano, Salud y seguridad en el trabajo, Relaciones laborales, Cultura y comunicaciones internas, Servicio al cliente, Infraestructura, Servicios generales y compras, y Comunicaciones externas. Nos juntamos para estar en línea y hacerle frente a la situación con un equipo base que interactúa con todos los demás servicios de Colsubsidio”, dice Castaño.

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“Empezamos a saber cuáles eran los colaboradores que estaban enfermándose, dónde estaban, en qué estado de salud, si necesitaban apoyo, cuántos estaban hospitalizados y cuántos recuperados. Actualmente seguimos generando un reporte diario con toda esta información y también con reportes de seguridad sobre nuestros puntos de atención”, dice la gerente.

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Tener una fuerza humana conformada por cerca de 16.000 trabajadores exige un modelo de comunicación muy robusto. Especialmente durante momentos de incertidumbre. Por eso, la comunicación con los colaboradores ha sido uno de los pilares fundamentales en el plan de acción de Colsubsidio frente al COVID-19.

“El 60 por ciento de nuestra gente es gente front, que no puede recibir nuestras notificaciones desde su computador fácilmente. Nuestro sistema busca llegar a cada uno de los trabajadores sin excepción, a través de mensajes de texto, de Whatsapp y de nuestros principales voceros, que son los líderes”, explica Castaño, cuya experiencia en el rubro de los Recursos Humanos suma veinte años.

La comunicación con los líderes, a través de conversaciones significativas y empáticas, aunque breves y mediadas por la distancia, es un elemento vital para marcar la diferencia en la experiencia de los trabajadores durante la pandemia

De hecho, esos vínculos constituyen una motivación mayor para el talento humano que el temor a perder su trabajo: según una encuesta de Glassdoor, 81 por ciento de los empleados trabaja más al sentirse apreciado frente al 37 por ciento cuyo rendimiento responde al miedo.

“Durante la pandemia fue clave mantener al talento humano informado casi en tiempo real —por todos los canales, tanto por escrito como por medio de videos— sobre las decisiones que iba tomando la organización, la ciudad y el país. Esa fue nuestra alternativa para mitigar la incertidumbre de esta época”, agrega la gerente.

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Para lograr mantener intacta su fuerza de trabajo, Colsubsidio optó por cerrar los contratos que tenía con terceros para dar esas vacantes resultantes a sus trabajadores internos. Esto, además, demandó un proceso de reskilling y de reubicación para aproximadamente 3.000 colaboradores

“Tuvimos que cerrar todos los clubes y hoteles. A esos trabajadores, amas de llaves, auxiliares de piscina, botones y recepcionistas, les hicimos un plan de reentrenamiento para ampliar otros servicios que surgieron a raíz de la pandemia. Por ejemplo, tomar la temperatura en clínicas y supermercados, y trabajar en el call center”, puntualiza Castaño.

Aquellos colaboradores que no pudieron vincularse inmediatamente a otra línea de servicio, se mantuvieron en casa sin una asignación laboral específica, pero recibiendo su salario habitual, y simultáneamente capacitándose en habilidades digitales para que permanecieran comunicados y con una sensación de ocupación y propósito. Finalmente, estas personas sin asignación conformaron una bolsa interna de trabajo.

“Durante un tiempo, congelamos la planta y dejamos de contratar personas. Si alguna vacante se abría o un cupo rotaba, reentrenabamos a uno de esos trabajadores para que pudiéramos suplir esa necesidad con el talento que ya teníamos. Así, nuestro talento humano se certificó, adquirió nuevas habilidades, ascendió y mejoró la calidad de su trabajo durante la pandemia”, concluye Castaño.

Los impactos psicológicos de la pandemia han generado graves estados de estrés, ansiedad, ira, temor y frustración en la población. Por esta razón, se hace indispensable el fortalecimiento de las políticas de salud mental.

Los efectos negativos de la COVID-19 sobre el bienestar general de las personas ponen en evidencia la importancia del llamado de la OMS a los gobiernos para que no desatiendan la problemática de salud mental.

También para que estudien las necesidades de todos los sectores y garanticen el apoyo psicológico como parte de los servicios esenciales.

Según el doctor Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS, satisfacer las necesidades de salud mental es una responsabilidad colectiva, ya que si no se toma en serio el bienestar emocional, los costos sociales y económicos serán prolongados.

En este sentido, ‘Habla Libremente’, una campaña mundial de salud mental, y Naciones Unidas impulsan la necesidad de aumentar la inversión en esta problemática.

La iniciativa promueve que cada país debería dedicar no menos del 10 % de su presupuesto nacional a este tema, que generalmente es menor del 2 %.

Invertir en salud mental de calidad trae un inmenso retorno financiero, ya que por cada US$1 invertido existe un retorno de US$4, asegura una investigación de ‘Habla Libremente’.

Sin embargo, solo el hecho de mejorar el bienestar de la sociedad supera cualquier retorno económico.

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En el lugar de trabajo

Las grandes compañías reconocen la relación entre la salud mental y la productividad, ya que está comprobado que aquellas que invierten en este aspecto retienen cuatro veces más personal.

También tienen más probabilidades de reducir el ausentismo, aumentar el rendimiento laboral y beneficiarse de las ganancias económicas asociadas.

“Los trabajadores pueden experimentar factores estresantes según su exposición al virus y su necesidad de equilibrar mayores exigencias en el trabajo y en el hogar”, aseguró a Xposible, Renato Oliveira de Souza, psiquiatra y jefe de la Unidad de Salud Mental de la Organización Panamericana de la Salud.

Por esta razón, para el funcionario este es un tema que las empresas no pueden permitirse ignorar y enfatiza en que las organizaciones deben ser fuertes defensoras de una salud mental positiva.

Así mismo, fomentar un cambio de cultura que elimine los estigmas y trabajar en estrategias que reduzcan los factores de riesgo relacionados con el trabajo.

Los empleadores deben ser sensibles a los nuevos desafíos que enfrentan los trabajadores durante la pandemia, garantizando una comunicación de buena calidad, actualizada y precisa, brindando apoyo y facilitando el acceso a los servicios de salud mental y  ayuda psicosocial”, afirma Oliviera de Souza.

Iniciativas como ‘Hora de cambiar la promesa del empleador’ y ‘La salud mental en el trabajo’ buscan cambiar la manera de pensar y de actuar de las empresas sobre esta problemática.

Ambas cuentan con el apoyo de gigantes como PepsiCo., Lloyds Banking Group y Unilever, que trabajan de la mano de los gobiernos para combatir los estigmas que presenta este tema en las compañías, sobretodo en esta época cuando los casos han incrementado sustancialmente.

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La salud mental de los colombianos en la pandemia

Si bien, en Colombia existe la Ley 1616 de 2013 y una Política Nacional sobre el tema desde 2018, cuyos contenidos se ajustan a los lineamientos internacionales, aún falta por solucionar la falta de acceso de la población a este tipo de servicios.

Astrid Arrieta Molinares, presidenta de la Asociación Colombiana de Psiquiatría, afirmó en un comunicado de la Asociación, que luego de una emergencia como esta, en las sociedades se viene una segunda pandemia: la de salud mental.

Es así como, a junio de 2020, ya se han realizado más de 4.000 intervenciones a personas con padecimientos mentales durante la crisis, teniendo en cuenta el incremento del 20 % en los síntomas depresivos y ansiosos.

Igualmente, el aumento del 30 % de las consultas psicológicas, según datos del Ministerio de Salud.

Para combatir esto, se pusieron a disposición de los ciudadanos cuatro herramientas:

  1. La Línea 192 opción 4 con profesionales que brindan asesoría en salud mental las 24 horas.
  2. La aplicación para la teleorientación en salud mental en la página web www.way.com.co.
  3. Una guía de recomendaciones disponible en la página de la vicepresidencia realizada por expertos para la convivencia familiar y social en aislamiento.
  4. Una sección especializada en la página www.coronaviruscolombia.gov.co, con un repositorio de documentos, recursos y enlaces para el cuidado de la salud mental y emocional.

En Bogotá, 10 equipos de apoyo psicológico trabajan en la atención de emergencias emocionales en un programa liderado por la Secretaría Distrital de Salud a través de la línea de atención 106 ‘El poder de ser escuchado’.

Estas iniciativas constituyen el primer paso para el fortalecimiento de las estrategias y el manejo integral de prevención en salud mental, con el objetivo de responder a la crisis emocional de la población, ocasionada por la COVID-19.

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