La sostenibilidad desempeña un papel cada vez más decisivo en el ámbito organizacional. Una acción concreta, al respecto, consiste en promover el uso de la bicicleta. En ese sentido, se requiere de una buena planificación, infraestructura, pedagogía e incentivos.

La persona se enfunda el casco, los guantes, el chaleco y comienza a pedalear. No hay trancón en el camino, se respira un aire de libertad. En menos tiempo del que se emplea en taxi, carro o bus, llega al trabajo, parquea, asegura la bicicleta y se cambia de ropa. El ánimo y la energía están a tope. Es una buena forma de empezar el día.

Este hábito es cada vez más común en Bogotá, en donde se realizan cerca de 850 mil viajes al día en bicicleta, según la Secretaría Distrital de Movilidad.

En las empresas se ha asumido como una oportunidad para alinearse con la sostenibilidad, en la medida en que se busca un mayor compromiso con el medioambiente, la salud, el bienestar y un mejor clima laboral. Sin embargo, no basta únicamente con las buenas intenciones, con que los directivos les aconsejen a los empleados que usen la bicicleta y no se haga mucho más. Es necesario tomar cartas en el asunto, de tal manera que se promueva una experiencia agradable, y no una peligrosa y desestimulante.

Para Juan Camilo Agudelo, asesor en movilidad, integrante del colectivo Teusacatubici, es clave que, detrás de todo, exista una planificación óptima. Una buena manera de comenzar, por ejemplo, es con una encuesta en la cual se identifiquen cuáles son las personas interesadas en utilizar dicho medio transporte.

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Este mecanismo también ayudará a evidenciar quiénes son aquellos que ‘les pica el bichito’ pero no se animan por algún inconveniente: en la empresa no hay parqueaderos, no hay lockers, no hay ducha, no se sabe cuál es la ruta por seguir, no se sabe cuál es la solución ante un pinchazo o, simplemente, se ve como algo peligroso.

No en vano, según la encuesta Bogotá Cómo Vamos, edición 2016, un 67%  de los que no se animan lo atribuye a la falta de seguridad vial.

Al identificar los inconvenientes llega la hora de las soluciones. La base de todo es la infraestructura. Ricardo Arango, uno de los socios fundadores de Mejor en Bici, sistema virtual que alquila bicicletas y ya cuenta con 23 clientes entre empresas, universidades y centros comerciales en Bogotá, Medellín, Ibagué, Tunja, Girardot y Cajicá, indica que, ante todo, se requiere de un parqueadero especializado.

Entre cada puesto debería haber 70 centímetros de distancia para que el parqueo no sea incómodo y no se choquen los manubrios. Lo ideal es que se puedan asegurar con un candado tanto las llantas como el marco. Por otro lado, sería ideal contar con un techo, con el fin de que no se mojen las bicicletas y el sol no las desgaste. Así mismo, un sistema informativo (un afiche, por ejemplo) con los requerimientos de seguridad y con un mapa de las ciclorrutas de la ciudad tampoco viene mal.

Después de esto, considerado por Arango como lo básico, se puede apuntar, en la medida de lo posible, a otras metas: que exista un sitio especializado con lockers, sillas, dispensadores de agua, punto de hidratación y ducha, especialmente para quienes recorren largas distancias.

Con la planificación y la infraestructura ya se da un paso fundamental. Luego, llega el momento de otro, no menos importante: la educación.

Cuestión de formación

El plan suena interesante: seguir la recomendación de la Organización Mundial de la Salud de hacer 150 minutos de ejercicio semanalesoptimizar hasta en un 30% el tiempo de transporte de la casa hasta el trabajoreducir en un 50% la posibilidad de sufrir un problema cardiaco, combatir el sedentarismo, la obesidad, mejorar las articulaciones, ahorrar unos 88 mil pesos mensuales en caso de que se use, en Bogotá, el Transmilenio, y aportar un granito de arena para que se mejore la calidad del aire.

Al resaltar los beneficios de usar la bicicleta, y al enseñarle a la gente cómo mantener la dirección, tomar curvas, frenar y esquivar huecos, así como cuáles son las ciclorrutas de la ciudad, se empieza a generar la confianza suficiente para quienes aún lo dudan.

De acuerdo con Agudelo, una buena estrategia consiste en contratar por una semana a expertos en este medio de transporte para que guíen a determinados grupos conformados en función del destino al que se dirigen, de tal manera que se refuerce la sensación de seguridad y se identifiquen las rutas apropiadas. Esto, adicionalmente, puede convertirse en una oportunidad con el fin de reforzar el vínculo entre el equipo de trabajo.

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Complementario al aspecto pedagógico, las empresas pueden apostar por diferentes incentivos. Es el caso de la Ley 1811 de 2016 que estipula, entre otras cosas, que los servidores públicos recibirán medio día laboral libre remunerado por cada 30 veces que certifiquen haber llegado al trabajo en bicicleta.

Toda esta tarea implica varios pedalazos y, con ellos, constancia por el camino. El esfuerzo vale la pena. Incluso, las compañías podrían fortalecer su marca al demostrar que están alineadas con la sostenibilidad, en un mercado en el cual los millennials, una generación proclive a preocuparse por este tema, juegan un papel cada vez más decisivo.

La movilidad sostenible ha dado solución a factores como el deterioro del medio ambiente, el consumo excesivo de energía, los efectos sobre la salud de la población y la congestión vehicular.

Según el IDEAM, en Colombia los índices de contaminación y las afectaciones ambientales son preocupantes, ya que las regiones que más registran un deterioro en su entorno atmosférico son el Valle de Aburrá en Antioquia, Ráquira en Boyacá, Acopi en Yumbo (Valle del Cauca) y Bogotá en las localidades de Puente Aranda, Carvajal y Kennedy.

Sin embargo, ciudades como Medellín se han abanderado por  construir una cultura alrededor de la movilidad sostenible y ser ejemplo para otras ciudades de Colombia y Latinoamérica.

Consciencia en la movilidad

La capital de la eterna primavera se ha encargado de fomentar una consciencia frente al buen uso de medios de transporte que generen energías limpias.

El Metro de Medellín, el Metrocable, el Metroplús, el Tranvía y las Bicicletas públicas Encicla, son los medios de transporte que la Secretaría de Movilidad de Medellín ha implementado para reducir las afectaciones del aire y la congestión vehicular.

A esta estrategia se suman buenas prácticas sostenibles como la instalación de un circuito de ciclorrutas, la transformación de buses y taxis convencionales que anteriormente funcionaban con gasolina y que ahora cuentan con un sistema eléctrico eficiente.

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Por otro lado, compañías antioqueñas como Celsia y Haceb se unieron para construir estaciones de carga eléctrica que se pueden instalar en los hogares o en puntos específicos de la ciudad.

Juan Manuel Alzate, líder del equipo de innovación de Celsia, explica que estas estaciones portátiles son una excelente opción para incentivar el uso de vehículos generadores de energías limpias.

Así mismo, Tronex, una compañía especializada en desarrollar iniciativas sostenibles para el sector eléctrico, creó un centro de movilidad sostenible en Medellín que le facilita a la población alquilar bicicletas eléctricas y contar con zonas de carga para los vehículos de motores eléctricos.

Entre tanto, la empresa de origen asiático BYD Auto, especializada en vehículos eléctricos, se alió con la ciudad para apoyar proyectos de movilidad sostenible.

Juan Felipe Velásquez, Director comercial BYD en la sucursal de Antioquia, explicó que para la compañía es de vital importancia aportar sistemas de transporte con cero emisiones de gases contaminantes, por eso hoy hacen parte del desarrollo de una ruta de buses 100% eléctricos de Metroplús.

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Por su parte, compañías como Éxito o ISA también se han unido a la movilidad sostenible fomentando en sus trabajadores una consciencia de respeto por el medio ambiente implementando una flota de bicicletas para que sus trabajadores puedan transportarse en este medio durante la Semana de la Bicicleta desde sus viviendas hasta sus trabajos.

Cada una de estas prácticas implementadas en Medellín y en empresas nacionales e internacionales, están direccionadas hacia el cumplimiento del objetivo trazado en el Plan Maestro 2030 que proyecta a la ciudad como la capital de la movilidad sostenible de Latinoamérica.

Las grandes, medianas y pequeñas empresas que implementan estas prácticas sostenibles, las convierten en negocios rentables por fomentar transformación ambiental y un impacto social positivo a la sociedad.

Bogotá ha sido una de las ciudades de Colombia que ha tomado consciencia frente al efecto negativo en el ambiente por el uso de carros, motos, vehículos de carga pesada y servicios de transporte público.

En los últimos meses, la capital del país se ha enfrentado a la alerta naranja declarada por la Alcaldía Mayor de Bogotá. La emergencia ambiental se debe a que en la ciudad circulan más de 2 millones de carros según el Registro Único Nacional de Tránsito (Runt).

Debido a esta cantidad de vehículos medidas como el pico y placa ya no son funcionales para reducir el uso masivo de carros y ante esto, la Secretaría Distrital de Ambiente promueve acciones para fomentar la movilidad sostenible como el taxi eléctrico, la bicicleta, la patineta y el TransMicable esto con el fin de reducir el tráfico y las emisiones de gas efecto invernadero.

Así mismo, la tecnología ha permitido brindar nuevas opciones de movilidad sostenible para la población. Aplicaciones móviles como Movo y Muvo innovaron al crear alternativas diferentes para recorrer la ciudad sin hacer uso de los vehículos motorizados o el sistema de transporte público.

Movo por ejemplo, llegó a Bogotá con 1.000 patinetas ubicadas en diferentes zonas de la ciudad y ofrece una opción tecnológica e innovadora para aquellos que desean movilizarse de forma segura y amigable con el ambiente.

“Llegamos oficialmente a Bogotá con el objetivo de ofrecer una alternativa de movilidad para todas esas personas que no solo buscan evitar el tráfico, sino que les interesa ser responsables con el medio ambiente”.

Juan José Acosta, gerente general de Movo Colombia (Portafolio 2019).

Movo hace presencia en Bogotá y espera llegar en los próximos meses a Medellín, Cartagena, Barranquilla y Cali y busca fomentar el deporte, la movilidad sostenible y el respeto por el ambiente acercando las patinetas, la tecnología y la innovación a la población.

Bicicletas sostenibles con el medio ambiente

Según un estudio realizado por la Universidad Libre de Colombia, Bogotá es la ciudad que cuenta con más kilómetros de ciclorrutas en Latinoamérica. La capital tiene hoy más de 410 kilómetros para los ciclistas, superando a Río de Janeiro (307K), Lima (141K) y Ciudad de México (128K).

De acuerdo con el estudio Consumo móvil en Colombia (Deloitte 2018) el 96% de la población colombiana usa un teléfono inteligente y 50% emplea aplicaciones móviles para solicitar transporte (Centro de Investigación de las Telecomunicaciones -Cintel).

Con estas cifras las soluciones que ofrecen aplicaciones como Muvo como herramienta digital que brinda el servicio de alquiler de bicicletas eléctricas en Bogotá se hace más importante. Esta iniciativa de movilidad sostenible, permite a los usuarios evitar trancones, llegar a los destinos de forma rápida y transportarse cómodamente.

De acuerdo con la aplicación, esta fue diseñada para ayudar a reducir la contaminación global, mejorar la calidad del aire y  mitigar la congestión vehicular. Mientras que garantiza estas soluciones, Muvo logra generar calidad de vida a los capitalinos.

Estas dos alternativas de movilidad han logrado acaparar un gran número de usuarios en la ciudad, quienes se suman a la tendencia de movilizarse de forma económica, práctica, innovadora y amigable con el medio ambiente. Ahora que conoce estas soluciones para el transporte, cómo aporta su organización a la transformación social, económica y ambiental de la región. Déjenos sus comentarios a través de nuestras redes sociales.

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