Superar los efectos colaterales del coronavirus exige una gestión empresarial responsable, capaz de poner la mira en el futuro y no únicamente en la inmediatez de la urgencia diaria. El balance entre economía, sociedad y medio ambiente es posible.

Durante años, se ha hablado de la importancia de que las empresas protejan su capital humano y minimicen su impacto ambiental mientras impulsan su crecimiento económico.

El progreso, entendido desde la sostenibilidad, implica que las ganancias monetarias se den en un marco responsable con el entorno humano y ecosistémico en que son producidas.

Sin embargo, estas nociones, que no son nuevas, en muchas ocasiones no están acompañadas por iniciativas concretas que las respalden.

Así las cosas, la disrupción causada por el coronavirus es un desafío agigantado, pero también una oportunidad de la misma magnitud.

Con la pandemia están más vigentes que nunca, y van a tomar aún más fuerza, las empresas que trabajan en el marco conceptual de la sostenibilidad, aquellas que tienen crecimiento económico, progreso social y balance ecológico”, explica Sergio Rengifo, director de Capital Social del Consejo Empresarial Colombiano para el Desarrollo Sostenible (Cecodes).

Por su lado, Felipe Castro, director del Centro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible para América Latina, asegura que es vital ampliar la mirada de las compañías:

Una gestión empresarial responsable, además de concentrarse en la estrategia y en la generación de beneficios, tiene en cuenta cómo generar un entorno económico, social y ambiental más próspero para la sociedad. Esto exige tener noción de que hay un entorno más amplio que la empresa”.

Adicionalmente, afirma que es importante tener presente la temporalidad de la crisis provocada por el coronavirus frente a la perdurabilidad de desafíos globales como el cambio climático.

Esta no es la primera pandemia a la que se enfrenta la humanidad, históricamente las hemos superado como sociedad aunque hayan traído dolor, sufrimiento y destrucción”, explica.

Y asegura que “para la crisis ambiental global no vamos a tener ninguna vacuna, va a ser permanente según cómo las empresas hagan sus negocios, dónde operen y cómo funcionen sus cadenas de suministro”

Y, según afirma Felipe Castro, esta es una alerta para pensar cómo las empresas tienen que aprender a existir en un mundo en crisis, que no es únicamente la de la Covid-19.

Lo anterior implica ser conscientes de que existe un paralelo entre lo que pasó y está pasando con la pandemia, y lo que puede llegar a suceder si no se mitigan a tiempo los impactos ambientales del sector privado.

“Así como la Covid-19 rompió con el eslabón de la demanda por parte de los clientes, la crisis climática también va a generar cambios drásticos en las condiciones de un momento a otro. Este es el momento de prepararse para el futuro, reducir riesgos y entender que las empresas, como los humanos, no son infalibles ni inmortales”, asegura Castro.

En tanto, según Rengifo de Cecodes, una vez la parte más álgida de la pandemia haya cesado y exista un momento propicio para dar reflexiones empresariales profundas, los esfuerzos de las compañías deben focalizarse en 5 puntos neurálgicos para responder a la crisis de una manera sostenible.

5 aspectos para tener en cuenta en la gestión empresarial responsable

  1. Identificar su línea de negocio y su estrategia para abordar y trabajar de una manera distinta.
  2. Producir con un menor uso de la naturaleza y regenerando el impacto ambiental propio de la operación.
  3. Generar políticas de inclusión y diversidad para hacer frente a la desigualdad, un aspecto incrementado por el coronavirus.
  4. Adoptar un enfoque empresarial explícito en Derechos Humanos y bienestar social.
  5. Replantear sus líneas productivas y cadenas de suministro desde un enfoque de capitalismo consciente, en el que la toma de decisiones se apalanque desde todos los grupos de interés y no únicamente desde la esfera de los accionistas.

Incluir estos cinco aspectos en el core de la empresa se traduce en un modo de trabajo distinto y desconocido hasta ahora.

Si las empresas hacen negocios con esta mirada de 360 grados, donde tiene que incluir la realidad financiera, generar progreso social y minimizar los impactos ambientales, van a tener resultados sostenibles a largo plazo y no únicamente soluciones cortoplacistas”, complementa el director de Cecodes.

Adicionalmente, Rengifo plantea la importancia de incluir las tres ‘R’ como parte de la respuesta a la coyuntura actual. Estas son: responsabilidad, resiliencia y regeneración.

“Ahora todo el mundo está hablando de resiliencia, pero solo la alcanzaremos si regeneramos responsablemente las economías y las comunidades con la ayuda de otros grupos de interés”, asegura.

Sin embargo, incluir estas pautas exige sobrevivir al coronavirus primero. Para hacerlo es necesario replantearse el negocio con base a la identificación de los posibles riesgos sociales o ambientales en los que se pueda estar incurriendo.

“Usualmente se piensa en términos financieros, pero al incluir en el pensamiento estratégico problemáticas sociales y ambientales, se encuentran oportunidades gigantes para generar progreso”, dice Rengifo.

En términos económicos, acogerse a la ruta de acción de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) podría traducirse en ingresos anuales de 12 billones de dólares para el sector privado, según el WBCSD.

Finalmente, los expertos señalan que la capacidad de las compañías de ser actores responsables, articular soluciones que cuiden su ecosistema socioambiental y generar empleo a lo largo de las sociedades donde operan no se da por sí sola.

Ese poderío empresarial no puede desvincularse de los otros sectores que inciden en el desarrollo sostenible —el gobierno y la sociedad civil— y de sus protagonistas: el factor humano.

Para quienes estén interesados en profundizar este tema, el Centro ODS de la Universidad de los Andes está ofreciendo, en alianza con Coursera, un curso virtual gratuito para explorar los vínculos entre el sector privado y los ODS.

El nuevo entorno económico, político, social y técnico obliga a las compañías a repensar sus metodologías del trabajo y los modelos de negocio. En medio de esto, las empresas sociales se convierten en una alternativa de transformación. 

Como se asegura en el reporte de Tendencias de capital humano (2018) de Deloitte, en los últimos años se ha redefinido la estrategia de negocio de las compañías más reconocidas a nivel mundial, al realizar programas y estrategias que impacten positivamente a la sociedad.

Para este informe, la consultora Deloitte entrevistó a 11.000 líderes empresariales y gerentes de Recursos Humanos en los cinco continentes. De estos, el 65% resaltó que una de las preocupaciones estratégicas es el “crecimiento inclusivo”, evidenciando la necesidad de convertirse en una empresa social. 

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Muhammad Yunus, Nobel de Paz en 2006, define la empresa social como la organización que nace con el propósito de solventar una necesidad económica, ambiental o social y al mismo tiempo, de manera secundaria, genera ingresos para lograr su sostenibilidad. 

En Colombia, empresas como Natura, Hybrytec, Portafolio Verde, Crepes & Waffles, Terramarte, Heincke o Cine Colombia son reconocidas por impactar positivamente a las comunidades con sus estrategias de negocios.

Ahora bien, ¿cómo una compañía puede transformarse en empresa social? Xposible le presenta la guía inicial para la reinvención.

Camino hacia la empresa social

En definitiva, la tendencia de la conciencia global trae disrupciones en las dinámicas del mercado.

Como lo demostró el Informe de Tendencias de Ford (2017), más del 80% de la población mundial asegura que apoyan más a las empresas que priorizan el propósito por encima de las ganancias, lo cual es una de las razones para optar por la transformación.

Y para llegar a esto, Cristina Cubera, directora de Consultoría de Deloitte para Latinoamérica, aclara que las compañías que buscan transformarse como empresa social deben entender que “es una estrategia basada en la simbiosis entre empresa, gobierno, sociedad y personas (…) para beneficiarse mutuamente en su desarrollo vital”. 

Por medio del informe  Liderando la Empresa Social: Reinventándose con un enfoque hacia lo Humano, se postulan cinco principios básicos como guía de la reinvención de las compañías hacia una empresa social:

  1. Propósito y significado: establecer un sentido al trabajo que realiza la compañía y a las labores que cada colaborador tiene asignadas, resaltando en todo momento que la razón de ser de la empresa es generar productos y/o servicios positivos para los individuos, clientes y sociedad.
  2. Ética y justicia: hacer uso de herramientas tecnológicas y de la data correctamente, para generar confianza y justicia en el lugar de trabajo. Asimismo, contar con roles que tengan como principal función el monitoreo de las decisiones que correspondan a una cultura equitativa y diversa.
  3. Crecimiento y pasión: establecer estrategias, cargos y funciones que promuevan el crecimiento personal; brindando un espacio de trabajo creativo, abierto a nuevas ideas.
  4. Colaboración y relaciones personales: desarrollar equipos de trabajo, en los cuales se construyan relaciones personales para generar mayores conexiones humanas. 
  5. Transparencia y apertura: transmitir la información de manera constante, teniendo en cuenta los aspectos positivos y los desafíos que puede enfrentar la compañía.  

Por otro lado, Cubero sintetiza que el proceso de conversión se basa en dos movimientos: desarrollar la habilidad para entender las nuevas dinámicas del entramado social y transformar las estrategias de ejecución en una simbiosis con las partes interesadas. Así, “generan verdaderos cambios sociales e impactan los objetivos de desarrollo del país”, asegura.

Reconocimientos para empresas sociales

Organizaciones como B Corporation o Sistema B en Latinoamérica trabajan para certificar y reconocer la labor de las empresas B (como son usalmente llamadas las empresas sociales).

Actualmente, 3.214 empresas en 71 países cuentan con el Certificado B, otorgado por Sistema B. Para que las empresas logren la certificación deben cumplir una serie de requisitos y pagar anualmente un monto que varía según la facturación de la organización.

También, deben ser evaluadas las acciones de las compañías en cinco aspectos: gobernanza (transparencia), trabajadores, clientes, comunidad (proveedores y distribuidores) y medio ambiente.  

A nivel nacional, existen plataformas como Xposible —creada por el Centro de Innovación de Colsubsidio—, una comunidad de empresas que se dedican principalmente a conectar y reconocer a las empresas que creen que es posible desarrollar negocios haciendo el bien social, económico y ambiental, que fomente el progreso de Colombia.

Para su segunda versión, la plataforma abrió su convocatoria, desde noviembre del 2019 hasta el 10 de febrero. Los resultados estarán disponibles en unos meses; entre tanto, la comunidad Xposible está a la expectativa de quiénes serán las empresas reconocidas para 2020.

“Queremos que todos juntos sumemos a esa causa y que por medio de la divulgación de los programas, logremos que haya más apoyo, más trabajo y sobre todo que se multipliquen las buenas prácticas de programas sociales, ambientales, sostenibles y que generen progreso económico en el país”, concluye María Camila García, gestora de Innovación y encargada de Xposible.

 

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