La compañía colombiana Floresa, que fabrica industrialmente distintos productos de aseo, creó un modelo innovador que evita incorporar plásticos de un solo uso en su operación y aminora sus costos hasta en 70 por ciento.

Omnipresentes, viajan de las playas de Indonesia a las profundidades del océano Ártico, surcan el mar hasta llegar al Caribe, ascienden cumbres montañosas y escalan también la cadena alimenticia hasta desembocar en nuestros alimentos… Los desechos plásticos están donde se mire y también donde la mirada humana no llega fácilmente: 99 por ciento de las aves marinas han ingerido algún tipo de plástico, según el Programa de la ONU para el Medio Ambiente. Desde el Eje Cafetero, Floresa, una empresa de aseo colombiana, le apuesta a cambiar este panorama.

“En esa época, hace cuatro años, quisimos tener un hijo con mi esposa y eso me cambió. Ya no pensaba solo en mi vida, estaba pensando en la próxima generación y qué le iba a dejar”, dice Luis Flórez, gerente de Floresa. Desde Dosquebradas, en Risaralda, el empresario cuenta que, tras asumir las riendas del negocio familiar hace siete años, encontró el modo de fusionar economía, medio ambiente y calidad en su operación. 

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La idea de renovarse empezó por la necesidad de bajar sus precios para competir directamente con las líneas de aseo de las cadenas de hard discount. En sus investigaciones, Flórez encontró que el envase de polietileno de sus productos representaba alrededor del 60 por ciento de su costo de venta al público, lo que equivale a cerca de 2.000 pesos colombianos. Eliminarlos era, entonces, un paso natural.

En ese proceso, los sachets emergieron como una primera opción. Sin embargo, los vastos y nocivos efectos ambientales del plástico reversaron esa idea. Floresa no quería reforzar un escenario en el que, según un informe del Foro Económico Mundial, si las tendencias de consumo actuales se mantienen, el mar tendrá más plástico que peces en 2050.

¿Qué hacer?

“Cuando tienes una crisis, la economía toca fondo y los mercados se paran, solo queda dejar de pensar y de llenarse de miedo, porque el miedo paraliza, para dedicarse a crear”, asegura Florez.

Así, hace poco más de un año, nació el programa Floresa llena tu tarro, que fue galardonado en la versión más reciente de los reconocimientos Xposible Colsubsidio 2020, realizados virtualmente el pasado noviembre. 

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Su funcionamiento es sencillo, pero potente: los clientes llevan un tarro plástico vacío de cualquier tipo a uno de los siete puntos de acopio —3 en Armenia, 2 en Pereira y 2 en Dosquebradas—, donde pueden adquirir, por una tarifa especial, los productos de aseo previamente acondicionados en otros envases reusados.

“La gente llega con una caja de tarros, que antes no valía nada, nos la deja y nosotros le llenamos la caja con nuevos productos en envases reusados en cinco minutos. Además, los clientes pueden recibir una reducción de hasta 70 por ciento sobre el valor de la compra”, explica Florez.

Este programa exige un proceso de limpieza y desinfección profundo, en el que los envases plásticos entran en cuarentena, se esterilizan y son sometidos a pruebas microbiológicas cada cierto tiempo. Por eso, los productos ya están listos para ser entregados a los clientes y no son envasados ni reenvasados directamente en los tarros que traen.

“Para mí es indiferente qué tipo de envase sea porque yo los proceso de la misma manera. Tú me traes un tarro y yo te entrego uno lleno previamente acondicionado”, agrega el Gerente.

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Con esta apuesta, que logró certificarse con el Invima, Floresa ha dejado de producir y desechar 15.000 envases de productos de limpieza mensualmente. “Es un volumen de desperdicios plásticos inmenso, que no cabe en un camión, genera problemas para los vertederos y crea una montaña de desechos que no se va en 400 años” dice Flórez.

Como tantas otras iniciativas, Floresa llena tu tarro debió adaptarse a la nueva realidad creada por la pandemia de COVID-19 para sobrevivir. Lograrlo exigió regular el aforo de personas presentes en los puntos de acopio, que anteriormente brindaban servicios de sala de espera y cafetería, y crear una nueva línea de domicilios, en la que los clientes indican por Whatsapp la cantidad de envases que tienen y los productos que quieren adquirir, y Floresa les lleva el pedido hasta su puerta.

“A la gente le gusta más ver el proceso de recarga porque es más atractivo, pero con la pandemia eso se restringió y esa magia se perdió. Antes se había convertido en un paseo, venía toda la familia y el papá orgulloso le mostraba a su hijo que estaba devolviendo un envase”, explica Flórez, quien espera que la segunda tanda de franquicias de la compañía se instale en Bogotá, Cali o Medellín.

Mutar para sobrevivir no fue algo nuevo para la empresa. Ya lo había hecho 21 años antes, cuando Floresa vivió de primera mano los efectos económicos del terremoto que azotó al Eje Cafetero en enero de 1999.

Ese pasado y la ilusión de crear un mejor futuro derivó en que Floresa decidiera hacer negocios y simultáneamente hacer el bien, entendiendo el impacto beneficioso que su operación puede tener en su entorno más cercano e incluso en mares lejanos.

“Como empresa estamos en un sitio en el que tenemos mucha responsabilidad y a mí me interesa llegar a la masa para generar un verdadero impacto, por eso entrego los mejores precios. Yo no hice esto para enriquecerme, sino para que la gente vea que el tema ecológico no es más caro, sino que trae ahorros y permite cambiar su forma de vida y de consumo”, concluye.

Selva Nevada, Heincke y 1DOC3, que en 2019 fueron reconocidas por Xposible debido a su modelo de negocios innovador e inclusivo, se reinventaron durante esta crisis y siguen siendo un ejemplo de creatividad. Entrevistamos a sus líderes.

Selva Nevada

Asaí, camu camu, corozo, gulupa y copoazú son algunos de los sabores de los helados de Selva Nevada, una empresa inspirada en la biodiversidad colombiana y que a la vez apoya a organizaciones de pequeños productores que están comprometidas con la protección del medioambiente, ya que sus cultivos son libres de químicos.

Alejandro Álvarez, socio y fundador, explica que esta crisis ha puesto a prueba toda su experiencia: “Cuando se tiene un propósito que va más allá de un tema financiero, las empresas son resilientes. Este nos sirve como faro y nos ayuda a resistir y a adaptarnos. Hemos tenido confianza, tranquilidad y paciencia”.

Antes de la pandemia, Selva Nevada, que lleva 12 años en el mercado, ofrecía sus helados en puntos de venta y además tenía alianzas con hoteles y restaurantes. El panorama cambió de un día para otro: las ventas solo alcanzaban el 10 % de meses anteriores y los costos se mantenían fijos.

“A corto plazo vino una negociación con nuestros proveedores para tener liquidez. A mediano, que es lo que estamos ejecutando en este momento, diversificamos nuestros canales de comercialización y productos para disminuir el riesgo. El balance es optimista. Esperamos terminar el año con el 80 % de nuestra meta inicial”, agrega Álvarez.

Al estar detenidas las ventas en puntos y restaurantes, Selva Nevada no solo se abrió a un canal digital de domicilios, sino que entró a competir en cadenas de supermercados. Los productos también evolucionaron. Los sabores de la selva colombiana ahora también son concentrados o pulpas de fruta y suplementos alimenticios tipo malteada.

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Heincke

Cuando la crisis se avecinaba, Fernando Heincke, fundador de la compañía que lleva su apellido, anotó en un tablero todos los escenarios que se le ocurrieron. “Qué pasa si…”, decía y se inventaba una solución. Ese es el consejo que da a emprendedores y que pone en práctica: tomar decisiones basadas en escenarios.

“Hacer empresa implica resolver problemas todos los días. Hoy es una pandemia, mañana será otra cosa. Un empresario no debe bajar nunca la guardia y debe ser capaz de tomar decisiones que hagan la diferencia entre que un proyecto salga adelante o que se hunda. Se necesita una mente clara y tranquilidad para hacerlo”, dice.

Heincke se dedica principalmente a desarrollar encadenamientos inclusivos de productos agrícolas, con certificaciones orgánicas y de comercio justo. Su principal producto, la panela, se exporta a Estados Unidos y Europa —sobre todo España y Reino Unido— para supermercados e industrias que la requieren como materia prima. También compite en el mercado nacional.

“No podíamos trabajar: teníamos permiso de operar la planta, pero había toque de queda local. Tuvimos que montar una línea de producción en Tocancipá y transportar el producto en camiones más pequeños. Las inversiones han sido gigantes, pero aun así hemos generado cerca de 20 empleos nuevos”, explica Heincke.

Y añade: “Nos hemos reinventado. Hemos sacado nuevas líneas de negocio. Hemos hallado la forma de seguir operando. Hemos dado un salto digital que ha significado un sueño como empresario: nuestra gente tiene ahora una mejor calidad de vida al trabajar desde casa. Todo ha sido difícil, pero también hay cambios positivos que permanecerán”.

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1DOC3

“La gente entendió que la telemedicina llegó para quedarse”, afirma Javier Cardona, cofundador y gerente general de 1DOC3, la plataforma de servicios médicos a distancia más grande de América Latina por número de consultas. Sin filas. Sin citas previas. Sin desplazamientos. En menos de un minuto el paciente está hablando con un médico.

El número de consultas de 1DOC3 se ha multiplicado por 12 desde que Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), anunciara que la COVID-19 debía considerarse como una pandemia en marzo de este año.

“Nos sentimos muy orgullosos de poder desempeñar nuestro rol durante esta crisis. En este momento cualquier síntoma respiratorio es sinónimo de pánico y la plataforma permite tener una asistencia en el momento indicado. Las personas no se exponen, se quedan en sus casas y pueden estar tranquilos”, explica Cardona.

1DOC3 también ha sabido adaptarse y se ha articulado con diferentes EPS; además ofrece suscripciones para que los usuarios accedan a un número ilimitado de consultas mensuales por 19.000 pesos colombianos y un plan para empresas —Movistar es una de ellas—.

Para Cardona, uno de los aprendizajes de la pandemia es que las teleconsultas son un medio válido y resolutivo: “Muchos servicios médicos se están pasando a la virtualidad, pero han trasladado las características negativas de sus procesos presenciales. 1DOC3 nació en el mundo digital, por lo que ya tenemos diseñada una experiencia digital ágil y eficiente”.

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*Fotos: cortesía Selva Nevada, Heincke y 1DOC3.

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