Desarrollo sostenible, protección medioambiental, digitalización, conectividad y empleabilidad juvenil fueron temas centrales en la edición 61 de la Asamblea del Banco Interamericano de Desarrollo, que, con Barranquilla como ciudad anfitriona, dejó en claro la importancia de la cooperación en la recuperación económica.

1.361 millones de dólares. Ese es el saldo que le dejó a Colombia la Asamblea BID 2021, el evento económico más importante del hemisferio, en términos de créditos aprobados y de cooperación no reembolsable. Los fondos buscan transformar la calidad de vida en el país y configurar, desde ya, una apuesta que permita el bienestar futuro económico, social y medioambiental.

El evento —que se llevó a cabo entre el 15 y el 21 de marzo— emitió nuevas hojas de ruta para la recuperación nacional y dio luces sobre lo que vendrá en la post pandemia y sobre cómo, desde distintas orillas, todo tipo de actores puede aportar para salir de la crisis. La lucha contra la desigualdad y el papel de las ciudades fueron de los primeros tópicos de la Asamblea BID.

“Los gobiernos están aprendiendo a construir mejores ciudades resilientes, pero deben esforzarse por realizar inversiones que permitan ciudades más incluyentes en Latinoamérica, que permitan una reactivación económica óptima y se conviertan en mitigadoras de los flagelos ambientales”, advirtió Aziza Akhmouch, jefa de Ciudades de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico – OCDE.

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Bienestar: propósito común

La protección medioambiental fue protagonista: 20 millones de dólares serán capital semilla, otorgado por el BID, para fomentar el desarrollo económico sostenible de los 34 millones de personas que habitan la Amazonía, en cuatro ejes prioritarios: bioeconomía, gestión responsable de la agricultura y ganadería, bosques y capital humano, y ciudades e infraestructura. El país, además, recibió un crédito de USD $600 millones para fortalecer y resguardar sus recursos naturales.

La meta de reducir en 51 por ciento la emisión de gases de efecto invernadero —GEI— para 2030 sigue vigente. Según lo pactado en la asamblea, el BID y la Asociación Colombiana de Ciudades Capitales —Asocapitales— buscan aportar al cumplimiento de ese propósito a través de una alianza que vincula al banco con los 32 alcaldes de las capitales colombianas.

Los centros urbanos son responsables del 70 por ciento de las emisiones GEI a nivel mundial. Por eso, sus mandatarios tienen un rol clave en la transformación de las ciudades y la de sus dinámicas cotidianas: la reducción y el aprovechamiento de residuos, la inclusión de economías circulares, el fomento de la movilidad sostenible y la democratización de energías renovables deben incluirse en las políticas distritales de toda Colombia.

“Hay ciudades que han avanzado poco y otras que han dado pasos gigantes. Queremos, con el apoyo del BID y del gobierno, volverlas ciudades sostenibles, que miran a sus ríos, que reforestan, que tienen zonas de protección, que cuidan sus humedales y utilizan transportes multimodales con energías sostenibles”, comentó Carlos Ordosgoitia, presidente de Asocapitales y alcalde de Montería.

Río Magdalena navegable

A través de una Alianza Público-Privada entre el BID y el Gobierno nacional, cuya inversión ronda el billón y medio de pesos, se busca convertir el río Magdalena en un afluente navegable en 686 kilómetros, a lo largo de los 69 municipios entre Barranquilla —Atlántico— y Barrancabermeja —Santander—.

Se espera que este proyecto se traduzca en el aumento de entre 100 y 200 por ciento del transporte de carga, en la generación de 16.300 empleos directos y cerca de 2.000 indirectos, y en la mejora de la calidad de vida de aproximadamente 6.6 millones de habitantes de las zonas de incidencia.

Por su impacto, esta iniciativa —que contará con un plazo de preconstrucción de un año y medio, cinco años de construcción y una concesión total de 15 años— se perfila como una estrategia decisiva en la recuperación económica de la zona norte del país frente a la crisis de la COVID-19.

Un país digitalizado y conectado

180 millones de dólares serán invertidos, por BID Invest, para aportar a la conectividad rural de Colombia y acercarse a la meta gubernamental de que la red digital llegue al 70 por ciento de los colombianos.

Además, 500 millones de dólares adicionales fueron prestados por la entidad financiera para reformular el sector justicia en Colombia a través de su transformación digital. Entre otros beneficios, según el presidente Iván Duque, tan solo en en el primer año de ejecución este proyecto se reduciría el uso de papel en 60 por ciento gracias al expediente electrónico, lo que implica una disminución de 80 por ciento en el presupuesto de transporte de insumos para las altas cortes.

“Primero, con la digitalización de los expedientes hay transparencia, trazabilidad y acceso en tiempo real para advertir y facilitar todas las instancias procesales ante las altas cortes; segundo, permite sistematizar todos los precedentes jurisprudenciales para la consulta de quienes administran justicia; y, tercero, permite ahorros estructurales en cuanto a la reducción de emisiones dentro de la función administrativa de la rama judicial”, explicó.

Juventud con oportunidades

Fortalecer este nicho poblacional —uno de los más afectados por la pandemia, con una tasa de desempleo de 29,7 puntos en el tercer trimestre de 2020— es un aspecto esencial para la recuperación económica en el país. A través de un crédito de 50 millones de dólares, el programa Sacúdete busca impactar positivamente la vida de 400.000 jóvenes con el fomento de su educación, su empleabilidad y sus habilidades emprendedoras.

Además, durante la Asamblea BID —el 17 de marzo— se instalaron los cinco primeros puntos de acceso gratuito a internet en colegios de Baranoa, Atlántico, para facilitar la educación virtual de aproximadamente 1.200 estudiantes. Este modelo busca replicarse en cerca de 15.000 instituciones educativas adicionales para lograr un total de 1.3 millones de beneficiados.

Apoyar hoy a la juventud para potenciar el mañana de todos: “En los Objetivos de Desarrollo Sostenible, el número cuatro es educación para todos. Es el objetivo más importante de todos porque por medio de la educación resolveremos todos los demás problemas”, concluyó Jeffrey Sachs, economista de la Organización de Naciones Unidas, sobre el programa Sacúdete.

A raíz de la pandemia, las redes mundiales vienen experimentando un aumento de 40 % en su tráfico, según el informe de Nokia Deepfield de abril de 2020. Este hecho, unido a la necesidad de las empresas de darle continuidad a sus negocios, ha hecho que el sector TIC se consolide dentro de los más productivos a pesar de la crisis. 

La coyuntura actual ha llevado a las industrias a agilizar sus procesos de digitalización, tanto en la implementación de herramientas de teletrabajo, como en la gestión hacia el consumidor final. Por esta razón, el sector TIC ha tenido que transformarse rápidamente y ofrecer un servicio acorde con las nuevas necesidades y con el aumento de la demanda.

Según cifras del DANE, a mayo de 2020, durante el último año el desempleo en el sector TIC representó solamente el 0,7 % de todos los sectores productivos; lo que demuestra que este segmento ha sido uno de los menos afectados por la pandemia, en comparación con otros como el comercio (5 %), la educación y salud (4,1 %) y la industria manufacturera (3,5 %).

Para América Móvil Colombia, grupo empresarial TIC, dentro del que operan Global Hitss como desarrolladora de software y Claro como consolidadora de conectividad y telecomunicaciones, el compromiso de 11.000 trabajadores directos y más de 40.000 indirectos ha sido fundamental para  el desarrollo, instalación y comercialización de los servicios de la compañía.

A través de Global Hitss se desarrollaron herramientas enfocadas al control de la propagación del virus, la atención clínica asistida, el trabajo remoto y el comercio a distancia.

Entre las soluciones de esta compañía se encuentran una plataforma de salud laboral, una herramienta de gestión de emergencias, un contador digital de personas, un sistema de diagnóstico asistido, una plataforma de transacciones seguras, una herramienta de e-commerce y un sistema de logística optimizada.

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Asimismo, con el fin de continuar prestando el servicio de manera adecuada, Tigo fortaleció su equipo humano y técnico con una inversión de $80.000 millones y Telefónica Colombia instauró el teletrabajo con herramientas tecnológicas, además de consolidar toda su infraestructura con un equipo especializado.

Con el objetivo de que pymes y grandes empresas pudieran continuar con su actividad sin interrupciones, Claro realizó alianzas con Cisco Webex, Google y Microsoft para ofrecerles a sus clientes herramientas colaborativas de teletrabajo hasta por seis meses de manera gratuita y, adicionalmente, las pymes han recibido más datos de navegación sin costo adicional.

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La pandemia también ha impulsado el crecimiento del e-commerce y la digitalización de la educación, el trabajo y la salud, industrias que se han visto beneficiadas con la implementación de diferentes tecnologías.

Así lo destacaron recientemente en un hangout sobre el impacto del sector TIC en la reactivación de la economía. En este, Catalina Rengifo, gerente de Asuntos Corporativos de IBM para Suramérica, destacó que las soluciones tecnológicas son para todos y están a la mano de las necesidades del país.

IBM ha venido trabajado en herramientas para poder avanzar en la toma de decisiones globales, tales como un dashboard digital para el seguimiento de casos de la COVID-19 y el acceso a la supercomputadora Summit para que los investigadores realicen parametrizaciones e identifiquen cómo trabajar con el virus.

El programa IBM Clinical Development para la comunidad médica y la alianza con Cisco en el desarrollo de plataformas de educación son otros ejemplos.

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Por su parte, Oracle ha decidido adoptar una postura basada en el impacto para gestionar de manera eficiente la continuidad del negocio. Para esto, su equipo directivo  se reúne continuamente con el fin de evaluar y responder adecuadamente ante la crisis, manteniendo un robusto programa de gestión de continuidad que no ha presentado ninguna interrupción desde el inicio de la pandemia.

Ingenieros de soporte, subcontratistas y socios estratégicos han dado apoyo a los clientes  a través de herramientas de acceso remoto por red, de manera eficiente, adaptándose a las normativas gubernamentales y a las altas demandas del servicio.

Además, la empresa ha expandido de manera gratuita sus capacitaciones y certificaciones en línea, puso a disposición de sus clientes una herramienta de RR. HH que les ayuda a automatizar incidentes de salud y creó y donó un sistema de aprendizaje terapéutico, que les permite a médicos y pacientes registrar la eficacia de las terapias aplicadas.

De esta manera, se evidencia cómo las empresas del sector apoyan la reactivación económica en un trabajo que une los esfuerzos del sector público y privado, con el fin de generar soluciones y de responder activamente ante la nueva situación, a través de la cooperación.

Así lo confirmó Germán Rueda, viceministro del MinTic, quien en el reciente hangout del sector TIC destacó que “hemos trabajado desde todos los frentes; con las compañías de telecomunicaciones en el despliegue en tiempo récord de acciones puntuales como la activación de la línea 192, un proceso que generalmente se demora semanas y que logramos sacar en cuatro días”.

También se reglamentó el servicio con garantía de continuidad y se trabajó con el Ministerio de Hacienda para eximir del IVA a los planes de telecomunicaciones. “Todo esto con el fin de construir y de trabajar en equipo”, añadió el viceministro.

Por su parte, Iván Durán, director de Desarrollo Digital del DNP, también indicó en este mismo encuentro que las TIC han habilitado nuevas maneras de ejecutar las actividades de las empresas productivas, que han podido continuar su desarrollo con la interacción en línea.

Además, a través de Innpulsa se han puesto en marcha iniciativas del sector empresarial en un Consejo Gremial Digital, para gestionar las acciones pertinentes y alinear los proyectos de  manera eficiente.

En definitiva, la llegada de la COVID-19 ha servido como catalizador para que las empresas del sector TIC aceleren la transformación digital de todos los sectores productivos y participen, de manera activa, en la reactivación económica, a través de la implementación de sus desarrollos e iniciativas.

Los líderes deben prepararse para afrontar un ambiente laboral cada vez más exigente y automatizado. Para responder a las demandas de ese entorno, la educación también está tomando nuevos rumbos.

Los cuestionamientos sobre el impacto que tendrá la tecnología en diversos gremios son cada vez más frecuentes. Las dudas son fundamentadas si se toman en cuenta casos como el de The Changying Precision Technology Company, una fábrica china de teléfonos móviles, que en 2017 reemplazó el 90% de sus colaboradores por robots y obtuvo un aumento de 250 puntos porcentuales en su productividad mientras que los defectos de sus celulares disminuyeron en un 15%.

Algunos estudios refuerzan la idea de que en el futuro muchos trabajos se volverán obsoletos o serán ejecutados por máquinas y algoritmos. En septiembre del año pasado, el Foro Económico Mundial publicó el reporte The Future of Jobs, en el que se concluye que para 2022, 75 millones de empleos serán desplazados y el 42% de horas trabajadas en el mundo corresponderán a labores realizadas por algún tipo de autómata.

Tan solo tres años después, en 2025, se prevé que únicamente el 48% de horas trabajadas estarán en manos humanas. El informe también da luces sobre qué medidas tomar al respecto: todas las personas requerirán contar con 101 días de aprendizaje y capacitación extra para desempeñar sus funciones.

¿Cómo satisfacer las necesidades de un ambiente profesional semejante? ¿Qué competencias son indispensables para destacarse? ¿Qué se debe aprender para liderar y hacer aportes irreemplazables? ¿Cómo prepararse para ser competitivo frente a los cambios que aún no llegan totalmente? El papel de la educación en estas cuestiones es neurálgico y transversal a todos los oficios. A un mercado nunca antes visto —con una presencia aumentada de inteligencia artificial, robótica, realidad virtual y machine learning—, la educación responde, también, con escenarios novedosos y nuevas versiones de sí misma.

Métodos de casos y restos empresariales

National Case Competition es una iniciativa organizada por y para estudiantes de carreras como administración de empresas, negocios, economía, contaduría e ingeniería industrial. Surgió en la Universidad de los Andes, en 2017, como un evento que busca vincular la teoría académica con situaciones del mercado laboral y congregar buena parte del alumnado nacional en los pregrados mencionados, empresarios del sector y consultoras líderes, incluyendo las Big Four: Deloitte, PricewaterhouseCoopers, KPMG y Ernst & Young.

“Es un concurso con dos grandes componentes: el primero es la solución de casos teóricos y el segundo es trabajar con un reto que alguna compañía tenga actualmente”, explica David Bravo, fundador y director de las dos versiones realizadas. Lo anterior se traduce en una aproximación doble que permite a los estudiantes partir de la apropiación metodológica, inculcada en el programa universitario, para aplicarla en un ambiente netamente corporativo, en el que es clave conocer la percepción del cliente y los usuarios, los niveles de estrés manejados, la diversa oferta empresarial, lo que está haciendo la competencia y las tendencias del sector.

“Entran en juego muchos conceptos prioritarios que en la formación académica tradicional pueden no ser tan evidentes o fuertes. Se piensa en soluciones atractivas mientras se crea una conciencia de que lo aprendido en la universidad no se aplica exactamente en el mundo laboral, pero sí ayuda a descubrir qué es realizable en él”, complementa Bravo. Aprender estudiando casos de la vida real no es una metodología exclusiva del National Case Competition. De hecho, es una técnica pedagógica originada en Harvard Business School, aproximadamente en 1914, que se centra en el alumno para que desde su experiencia vivencial, y no puramente teórica, piense en el mundo real y plantee soluciones a sus problemáticas.

Industrial Consulting fue el equipo ganador del primer puesto del NCC 2019. Foto: cortesía National Case Competition.

Sin embargo, el NCC va más allá al evaluar y fomentar habilidades blandas y sociales: trabajo en equipo, creatividad, comunicación interpersonal, capacidad de análisis, solución de problemas, toma de decisiones, pensamiento crítico. Algo vital ya que, según el informe del Foro Económico Mundial citado previamente, estas son las capacidades más importantes que demandará el mercado laboral para el próximo año. “Son fundamentales para un mundo automatizado, en el que disminuyen las tareas operativas, pero no el raciocino de las personas que lo conforman”, concluye David.

Para Omar Pantaleón, parte del grupo ganador del primer NCC y representante de la Universidad Nacional, los aportes del concurso en términos de estas destrezas son considerables y constituyen un factor diferenciador frente a otros colegas. “Fomenta la cooperación por la victoria, el reconocimiento de las fortalezas de cada miembro del equipo y la forma de engranarlas con las ajenas; genera espacios para interactuar con otras personas y contextos, y fortalece la habilidad de trabajar bajo presión”, asegura.

Al final del certamen, en el que se participa en grupos de cuatro estudiantes, el equipo ganador es aquel capaz de identificar, analizar, solucionar y comunicar las problemáticas planteadas de una manera idónea y realista. ¿La recompensa? Realizar las prácticas profesionales en una de las consultoras presentes en el programa.

Aprendizaje equitativo basado en pares

De acuerdo con las estadísticas de Fedesoft —Federación Colombiana de la Industria de Software y TI— y el Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, el déficit actual de profesionales de tecnología ronda las 70.000 personas, siendo superior a 50.000 en el caso concreto de los desarrolladores de software. En Estados Unidos la cifra es mayor: hacen falta más de medio millón de programadores para suplir las vacantes laborales del rubro.

Para potenciar la formación académica de desarrolladores y cerrar la brecha existente en el sector, este año llegaron a Colombia los dos primeros campus internacionales de Holberton School, una academia de software full stack —es decir que forma programadores senior— fundada en 2015, cuya sede principal se encuentra en Silicon Valley. La mayor parte de sus egresados trabaja con empresas de talla mundial: LinkedIn, Google, Apple, Dropbox, Tesla, Pinterest, Facebook y la Nasa, por ejemplo.

El pénsum tiene una duración de dos años distribuidos en tres etapas: nueve meses de formación presencial, seguidos de una pasantía laboral de un semestre y otros nueve meses cursando una de las cinco especializaciones disponibles. Según Jessica Mercedes, directora para América Latina de Holberton School, el aprendizaje empieza desde la misma postulación, que se realiza a través de la página web y que no exige conocimientos previos en el campo: “Es un método que cambia vidas. Desde el primer momento genera curiosidad, fomenta la investigación para cumplir con la prueba de admisión y demanda que los estudiantes cambien el chip para pensar en inglés”, afirma.

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Las ventajas del bilingüismo en el sistema educativo no son un secreto. Además de suplir la exigencia de dominar el idioma en un mercado angloparlante, según el Foro Económico Mundial hablar una segunda lengua está estrechamente ligado al desarrollo de la Flexibilidad Cognitiva, una de las habilidades que la entidad reconoce como imperante a partir de 2020, y que define como “la capacidad de cambiar rápidamente de una tarea a otra, o de dominar múltiples conceptos al mismo tiempo. Una persona que es cognitivamente flexible es capaz de aprender más rápido, de combinar varios insumos para producir un producto original y de reaccionar a las nuevas situaciones más eficazmente”.

De este modo, más que formar ingenieros bilingües, Holberton educa profesionales con capacidades que se ajusten a las exigencias reales de la industria. Para hacerlo, se aleja de las clases magistrales en las que un docente habla durante horas y el conocimiento fluye unidireccionalmente. La educación basada en pares tiene un objetivo contrario: “es un ambiente de aprendizaje basado en proyectos, que lleva a los estudiantes a trabajar de manera efectiva en grupos, a articular ideas, mejorar su oratoria y pensar diferente de manera no convencional. Habilidades que los empleadores valoran y recompensan ampliamente”, dice Natalia Visbal, magíster en Educación de Buffalo State University y encargada de realizar las negociaciones entre la Fundación Rappi —uno de los patrocinadores principales del proyecto— y Holberton School.

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El foco puesto en la colaboración y el intercambio de conocimiento se refleja en dinámicas como los días de trabajo en grupo, en el que los estudiantes llevan sus proyectos individuales terminados para discutirlos, debatirlos y compararlos con sus compañeros. Al final de la jornada, y antes de presentarse al mentor, se han hecho mejoras significativas entre todos los estudiantes y se obtiene un producto de calidad superior.

Además, la propuesta de la institución pone fin a los problemas de financiación que pueden impedir acceder al mundo educativo. “Lo más interesante es que el alumno solo paga cuando haya conseguido un trabajo con ingresos superiores y tenga una posición privilegiada, lo cual rompe con los esquemas de la educación tradicional”, asegura la directora, quien considera que en el futuro será necesario para todos saber programar, o como mínimo conocer a fondo el entorno tecnológico.

Una vez el salario del programador supere los tres millones de pesos, este debe contribuir con el 17% de su ingreso durante 42 meses a la academia. Si los ingresos del ingeniero son superiores —el sueldo promedio en Colombia para un programador full stack especializado y bilingüe es de 12 millones de pesos—, el monto máximo por pagar es de 75 millones. En el caso poco probable de no ubicarse en una plaza laboral con estas remuneraciones, el paso por Holberton es gratis.

Calidad sin profesores, sin clases y sin pago

École 42 es, quizás, la institución académica más revolucionaria del mundo. Se trata de una universidad para programadores gratuita, que no exige ningún título educativo previo para entrar, ni siquiera el bachillerato, y que está abierta al público las 24 horas del día, los siete días de la semana, adaptándose a las necesidades del alumno y no al sentido contrario. Para ser admitido el único requisito es tener más de 18 años y aprobar la fase inicial de pruebas, que dura cuatro semanas, y se conoce como ‘la piscina’.

La escuela —fundada en París, en 2013, por el magnate francés de las telecomunicaciones Xavier Neil y el informático Nicolás Sadirac— plantea un modelo pedagógico similar al de Holberton: aprendizaje de igual a igual basado en proyectos y colaboraciones participativas. Sin embargo, da un paso más hacia la vanguardia al eliminar tutores, horarios y clases, y al incluir en su estrategia la gamificación, aprendizaje por medio de juegos.

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Cuando un estudiante decide ir, se encuentra con un centro tecnológico de más de 4.000 metros cuadrados, 300 computadores Apple en cada dependencia, un anfiteatro, una sala de videojuegos, un foodtruck y hasta un bar. Todo dispuesto a su servicio y haciendo un llamado a su autonomía para buscar respuestas por sí mismos y con la ayuda de sus colegas. El esquema es sencillo: los estudiantes acceden a un juego que propone desafíos de programación que deben ir completando para avanzar hasta culminar 21 niveles y lograr graduarse.

Hasta ahora, la escuela tiene dos sedes internacionales: la de París, que alberga cerca de 3.000 alumnos, y la de Silicon Valley, que según los cálculos del instituto albergará hasta 10.000 en los próximos años. El año pasado, en el marco del foro ‘La educación en la era de la transformación digital’, realizado por la Universidad Nacional, Colombia recibió la visita de Sadirac y se hizo pública la intención de replicar este exitoso formato en el país. De suceder, se daría un paso más en la democratización de la educación al implementar un modelo que, de acuerdo con cálculos presentados por el diario El País de España, acoge en su estudiantado a un 40% de pupilos que no terminaron su formación escolar básica.

El Big Data es el gran recurso del nuevo milenio y los científicos de datos, los genios encargados de analizarlo y monetizarlo. Su labor los ha convertido en los profesionales más cotizados del mundo.

Cada periodo de la historia produce nuevas profesiones y especialidades según sus necesidades. Y la era actual, enmarcada en avances como el Internet y las comunicaciones virtuales, exige profesionales capaces de analizar los más de 2,5 trillones de bytes de información digital.  Generados diariamente a través de las redes sociales, las transacciones, las señales de GPS de los teléfonos celulares y las búsquedas en la web, entre muchas otras fuentes. Estos son conocidos como científicos de datos.

El término fue acuñado en 2008 por D.J. Patil y Jeff Hammerbacher, líderes de las áreas encargadas de analizar la data de LinkedIn y Facebook, respectivamente, quienes lo usaron para describir su labor de una manera más precisa.

Con el tiempo, empresas como Amazon, Google, Apple y Airbnb, entre otras compañías cuyo negocio se encuentra en el mundo digital; empezaron a contratar profesionales capaces de interpretar la información generada por sus usuarios para convertirla en claras tendencias de consumo.

¿A qué hora compran los usuarios en Internet? ¿A través de qué dispositivos se adquieren ciertos bienes? ¿Qué prefieren? ¿En qué están interesados? ¿Cuál es el mejor momento para publicar una oferta o una promoción en la web? Estas y otras preguntas por el estilo fueron resolviéndose a través del análisis de conjuntos de datos tan gigantescos, que se deben medir en petabytes.

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Para lograrlo, los llamados científicos de datos deben contar con una formación integral y un background educativo bastante amplio. No se trata de una sola carrera universitaria ni de una única especialización. En realidad, la ciencia de los datos es un campo interdisciplinario que mezcla conocimientos de las ingenierías de sistemas, la estadística, las matemáticas, la economía y hasta los negocios, con el objetivo de tomar unos cuantos millones de datos, encontrar patrones en ellos y traducirlos en excelentes estrategias de marketing y en mejores ganancias.

Uno de los profesionales de esta área más conocidos es George Roumeliotis, actual Data Science Manager de Arbnb y excabeza del equipo de análisis de datos de Walmart y de la compañía Intuit, en Silicon Valley. Su formación académica incluye un pregrado en Matemáticas Aplicadas de la Universidad de Sídney y un PhD en Astrof ísica de la Universidad de Alabama, lo que demuestra que un científico de datos puede provenir de muchas ramas de la ciencia desde que tenga un claro enfoque computacional.

Antes de autodenominarse científico de datos, Roumeliotis se desempeñaba como teórico y astrofísico computacional en la Universidad de Stanford. Desde allí tuvo la oportunidad de crear algoritmos en 3D para inferir en los campos magnéticos que producen bengalas solares.

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Esta experiencia fue la base que luego le permitió dedicarse a la construcción de productos innovadores con base en datos que no solo atrapan a los clientes, sino que también significan ventajas competitivas para una empresa.

Además de manejar las últimas tecnologías —en especial aquellas que tienen que ver con aprendizaje automático (machine learning) e inteligencia artificial—, los científicos de datos deben saber comunicar sus hallazgos. De nada les sirve encontrar patrones que evidencien los hábitos de compra de los clientes, si estos no pueden ser convertidos en productos o estrategias comerciales que generen rentabilidad o una mejor calidad de vida para el ser humano.

Antes, los expertos en datos sabían interpretar una cantidad limitada de información y podían ponerla en orden sobre una tabla de Excel. Actualmente asumen el reto de ordenar y descifrar una cantidad enorme de información flotante que resguarda en su interior un valioso tesoro: la solución a muchos de los desafíos que enfrenta el mercado de hoy.

El científico de datos…

¿Dónde formarse?

Si bien la ciencia de datos no es una carrera en sí misma y se nutre de muchas disciplinas, existen posgrados y cursos que les permiten a quienes ya tienen los conocimientos básicos una mejor aproximación a dicho oficio. Estos son algunos de ellos:

 

La revolución digital ha traído consigo grandes cambios en la forma de trabajar: el uso de herramientas móviles, sociales y analíticas ha impregnado todos los espacios. Actualizar y desarrollar nuevas competencias y habilidades digitales resultará definitivo para los empleados del futuro.

Uno de los errores más comunes que se comete al momento de hablar de transformación digital es pensar que se está haciendo referencia a un proceso, exclusivamente, de renovación tecnológica.

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Si bien la tecnología lo impulsa, en realidad nos encontramos ante un cambio organizacional en el cual las personas, los procedimientos y el modelo de negocio se reinventan, de conformidad con las nuevas oportunidades que ofrece lo digital, para generar valor tanto para sus trabajadores, como para sus clientes.

En este sentido, y dado que se trata de un cambio en las personas que forman parte de una empresa, es lógico que sea desde el individuo que se dinamice dicho cambio.

Por ello, “más que nuevos software o tecnologías, las empresas requieren profesionales con capacidades digitales; esto es, con los conocimientos, las habilidades y las aptitudes necesarias para sacarle provecho a las oportunidades estratégicas ofrecidas por la transformación digital y de las cuales dependerá, en buena medida, el éxito de la organización”, afirma Doris María González, jefe de Talento Humano de Scandinavia Pharma.

Debido a lo vertiginosa y radical que resulta la transformación digital, las empresas necesitan que sus empleados estén fuertemente comprometidos y alineados con la nueva cultura organizacional.

Y estos a su vez —si desean mantenerse vigentes en el mercado laboral y sobrevivir al proceso de digitalización— tendrán que incorporar competencias que, de acuerdo con González, se pueden agrupar en cinco áreas, tal como se indica a continuación:

Aprendizaje continuo e innovación

El mundo de la tecnología y el de los contenidos digitales crecen a un ritmo exponencial y, en este contexto, los conocimientos que se van adquiriendo, independientemente de su calidad, pronto quedan obsoletos y, en consecuencia, es necesario habituarse a las rutinas de cambio, participar de manera proactiva en el propio proceso de aprendizaje, vincular y gestionar redes de aprendizaje colaborativo y estar en disposición de experimentar, errar y retomar.

En concreto, el empleado tendrá que: encargarse de su aprendizaje de forma autónoma, es decir, sin dependencia de terceras personas; hacer uso de Internet y de sus herramientas para identificar la información relevante y oportuna; gestionar el conocimiento adquirido; y ser muy ágil en la planificación, puesta en marcha y ejecución de mejoras a que haya lugar, en periodos cortos.

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 Comunicación

Vivimos tiempos de hiperconectividad, inmediatez y saturación de información. Nunca antes había sido tan difícil capturar la atención de las audiencias y de los clientes. Así las cosas, los profesionales tienen que contar con soluciones de comunicación innovadoras y adaptadas a la era digital, tales como:

En efecto, el colaborador deja de ser un simple portavoz de la información para adquirir un rol de catalizador de los procesos de transformación y esta situación le concede la posibilidad de sobresalir por su proactividad y por su capacidad de gestión.

Orientación a la experiencia del usuario o cliente digital

En la actualidad, los clientes están habituados a la conveniencia, inmediatez y personalización que les ofrece el mundo digital. Y en este orden de ideas esperan lo mismo de las empresas con las que deciden interactuar.

Además, la conexión constante de los usuarios y las redes sociales les dan la posibilidad de compartir información en tiempo real acerca de los productos y servicios que han adquirido, ya sea recomendándolos o criticándolos. De esta manera, logran tener un impacto, positivo o negativo, en los mercados.

Lo anterior, obliga a los nuevos profesionales a conocer y comprender la experiencia de la marca de los usuarios digitales, saber interactuar con ellos y así, poder satisfacer sus necesidades y generarles experiencias sorprendentes. Para ello, será necesario que el profesional aprenda a:

Todo esto con la finalidad de estar un paso adelante en lo que al perfeccionamiento de las relaciones, los productos y los servicios se refiere.

Apertura y trabajo en red

Nos enfrentamos a un universo caracterizado por la producción de conocimiento constante y en el que la información, además de ser muy abundante, está en permanente cambio. La expansión de Internet, el surgimiento de nuevas tecnologías y las redes sociales no solo han favorecido la conectividad, sino también la colaboración.

En estas circunstancias surge la necesidad de tener un empleado capaz de encontrar la información valiosa, organizarla y ponerla a disposición de los demás, lo cual lleva a que las organizaciones sean más productivas y eficientes, dada la apertura y el aprovechamiento de la inteligencia colectiva.

Para ello, el empleado tendrá que aprender a trabajar en el entorno digital y con otros equipos. Esto se logra fortaleciendo las siguientes destrezas:

Visión estratégica

Nos encontramos inmersos en un proceso de transformación en el que la tecnología no solo afecta nuestros patrones de comportamiento, sino también las empresas y sus respectivos modelos de negocio. Diariamente surgen nuevos dispositivos, herramientas o plataformas que nos obligan a replantear todos los proyectos en función de este nuevo escenario. En este sentido, hará falta un profesional capaz de comprender las dinámicas y los fenómenos digitales para orientar su organización hacia el éxito.

Desde esta óptica, un trabajador con visión estratégica es aquel que ha logrado adquirir conocimientos acerca de las tendencias de los fenómenos digitales y del impacto que estos pueden tener sobre el modelo de negocio de una empresa.

Entonces tendrá que ser una persona:

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La revolución digital a que nos enfrentamos genera un nuevo escenario que ofrece grandes oportunidades, y de saber capitalizarlas, dependerá que sus organizaciones no se queden rezagadas ante la transformación digital.

En la medida en que dicha transformación no es un asunto meramente tecnológico, sino un tema de reinvención de la cultura organizacional y de las personas, solo será posible de la mano de profesionales competentes, en términos digitales. Y de ahí, la necesidad de contar con colaboradores comprometidos con el aprendizaje y desarrollo de las nuevas habilidades con fines de dar paso a un nuevo ecosistema empresarial.

 

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