¿Envías mensajes a tus colaboradores después de trabajar o tienes que estar pendiente del correo electrónico por si hay alguna novedad en la organización? Aprende cómo desconectarte digitalmente y los beneficios de hacerlo.

Todas las personas, además del trabajo, tienen una vida personal, pero se han olvidado un poco de esto porque en la era de las nuevas tecnologías se ven obligados (en algunas ocasiones) o sienten la necesidad de revisar su celular por asuntos de trabajo, pues temen que algo suceda mientras no están en la oficina o que sus jefes se molesten por no contestar algún mensaje.

De ahí surgieron iniciativas de países como Francia, que creó una ley que otorga el derecho a la desconexión laboral, donde se estipula que las organizaciones y los colaboradores pueden llegar a un acuerdo para dejar de responder e-mails y chats profesionales fuera del horario laboral.

Esto con el fin de evitar deterioros en la salud por causa del estrés, mejorar la calidad de vida de los colaboradores, reducir la rotación, entre otros aspectos.

En busca de este mismo objetivo, se han desarrollado planes al interior de organizaciones como Orange, operador de telecomunicaciones, que por ejemplo “le pidió a sus empleados que establecieran tiempo de no utilización de mensajería electrónica, en particular durante las reuniones para facilitar la concentración”, explica el Diario ABC de España.

Este también fue el caso de Michelin, el fabricante de neumáticos que “instauró un control de las conexiones a distancia para los directivos que trabajan con carácter itinerante entre las 9 de la noche y las 7 de la mañana en los días laborables, y los fines de semana desde las 9 de la noche de los viernes a las 7 de la mañana de los lunes”, agrega el diario.

El caso Axa

A la iniciativa francesa se unió España y la compañía de seguros Axa, que afirma que “estar pendientes del trabajo afecta tanto al ámbito personal como al familiar. Por esa razón, se firmó un convenio entre la empresa y los colaboradores que recoge el derecho a la desconexión digital una vez finalizada la jornada laboral”.

El convenio entre Axa y los empleados “contribuye a mejorar todavía más el clima laboral de la compañía y adaptarlo a los nuevos tiempos, fomentando la política de diversidad e inclusión de AXA. Además, es un importante aspecto para facilitar la conciliación de la vida personal y profesional”, cuenta en la página One Magazine, Carmen Corbatón, directora de Relaciones Laborales y Diversidad de AXA España.

De esta manera, la compañía reguló las relaciones laborales después del trabajo a través dispositivos móviles y correos electrónicos, y aseguró que únicamente se podrá contactar a un empleado en caso de fuerza mayor.

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La aplicación para Colombia

Según Iván Daniel Jaramillo Jassir, investigador del Observatorio Laboral de la Universidad del Rosario, el debate mundial sobre la conciliación de la vida laboral y personal debe llamar la atención en el contexto colombiano, para poner acento en el respeto de los espacios privados de los trabajadores que contribuyan a un esquema de prevención de riesgos laborales que derivan de la sobrecarga y la constante conexión con las responsabilidades laborales.

“Por lo que resulta deseable fortalecer los espacios de negociación colectiva como fuente de regulación de derechos laborales”, sostiene Jaramillo.

Y aunque en Colombia estos espacios no son muy comunes, los departamentos de Recursos Humanos de estas compañías deberían comenzar a pensar de qué manera otorgar este derecho, que le permite tanto a jefes, como a subalternos irse a casa con tranquilidad después de trabajar, aumentando de ese modo la motivación y las ganas de hacer mejor su trabajo.

Además de las actividades que implementan las organizaciones de los casos ya expuestos, se recomienda que se prohíba a los colaboradores llevarse los computadores portátiles de la compañía para el hogar, para así evitar con esa medida que las personas trabajen más de lo estipulado.

Asimismo, que se desconecten servidores de correo electrónico institucional durante las horas no laborales.

Pero no se trata de una responsabilidad exclusiva de la organización. El psicólogo ejecutivo Manuel Muñoz considera que el tema del uso de las herramientas tecnológicas, más allá de una ley debe ser un tema de autocontrol.

“Es una costumbre enviar mensajes fuera del horario laboral, pero la idea es desconectarse y evitar sobrecargar a las personas en su descanso o los fines de semana. Es de parte y parte, del jefe inmediato de evitar el envío de información y del colaborador de leer y responder los mensajes inmediatamente”, afirma Muñoz.

Aunque se trata de un proceso, no se puede desconocer que la desconexión es un tema que debe entrar en la agenda de los equipos de Recursos Humanos, especialmente si se considera que mantenerse ligado al trabajo día y noche, así como no contar con espacios de esparcimiento y goce de la vida para las personas, trae consigo peligrosos riesgos a sus colaboradores como el tecnoestrés.

Como consecuencia del COVID-19, la vida laboral de muchos se ha trasladado a los hogares¿Recibes frecuentemente llamadas, correos o mensajes de tu jefe por fuera del horario laboral? ¿Has sentido ganas de no contestar? Una explicación sobre la desconexión laboral desde el punto de vista legal.

De acuerdo con el Código Sustantivo del Trabajo, en Colombia la duración máxima legal de la jornada ordinaria de trabajo es de ocho horas al día y 48 a la semana, con algunas excepciones.

El límite puede ser repartido durante la semana teniendo como mínimo cuatro horas continuas y como máximo diez horas diarias sin lugar a recargo por trabajo suplementario.

“Esta legislación se ha ido diluyendo debido a la conectividad permanente que caracteriza a nuestros tiempos. Hay desafortunadamente abusos de la facultad subordinante y del control del tiempo de trabajo por parte de los empleadores en este contexto de la pandemia”, afirma Iván Daniel Jaramillo —abogado, profesor de Derecho del Trabajo y Seguridad Social, e investigador del Observatorio Laboral de la Universidad del Rosario, en Bogotá—.

La conectividad y los abusos a los que se refiere Jaramillo vienen de años atrás —no se han presentado únicamente durante la actual crisis de salud pública—, y tienen que ver con la posibilidad de que los empleadores comuniquen directrices a distancia, sea a través de un correo electrónico, mensajes por Twitter, Facebook o WhatsApp, por fuera del horario y espacio determinados en cada organización.

En este contexto aparece el derecho a la desconexión laboral. Jaramillo lo define de la siguiente manera: “Es la garantía del trabajador de limitar su tiempo, incluso con la conectividad que deriva de las nuevas tecnologías de comunicaciones. Es el derecho que tiene un trabajador de no contestar correos, no contestar mensajes, no estar disponible para el empleador después de la jornada laboral”.

Y agrega: “El trabajo tiene una facultad de subordinación en los contratos de trabajo, la cual está limitada en tres aspectos. Por un lado, el tiempo: la jornada laboral. Por otro, materialmente, ya que no se puede invadir el ámbito privado del trabajador. Y tercero, no se puede ser fuente de arbitrariedades o uso excesivo, ya que se afectarían derechos fundamentales”.

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Contexto

Francia fue pionera en el tema. Corría el año 2016. A través de la Ley 2016-1088, conocida como ley El Khomri —por el apellido de la entonces Ministra de Trabajo, Myriam El Khomri—, se garantizó el tiempo libre de los trabajadores en las horas no laborales.

Un año después, Italia incluyó en la Ley 81 de 2017, en la reforma denominada Jobs Act, garantías similares. Poco después, en Alemania, tras una negociación colectiva que incluía a los sindicatos, se acordó de que si una persona recibe un correo electrónico después de la jornada laboral, este inmediatamente rebota.

En Colombia no hay una regulación específica de este derecho de nueva generación; está en construcción. Sin embargo, por un lado está la limitación de la jornada laboral. También hay normativas que exigen la remuneración por disponibilidad. Si una persona está en una actividad personal, un domingo, por ejemplo, y se le pide hacer un trabajo, esa acción se debe recompensar”, explica Jaramillo.

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Recomendaciones para las dos partes

El modelo colombiano asigna unas alternativas para el acoso laboral, el cual está regulado específicamente.

“Si alguien siente que está siendo acosado recurrentemente por el exceso de trabajo, por el irrespeto a sus derechos laborales, incluido el tiempo libre, puede ir al comité de convivencia de la empresa, al Ministerio de Trabajo o donde un juez laboral. Si el trabajador es del sector público, se tiene que dirigir a la Procuraduría General de la Nación”, comenta Jaramillo, quien por otro lado da algunas recomendaciones para las empresas.

“Es aconsejable y deseable tener en cuenta el derecho a la desconexión laboral en los reglamentos internos de trabajo. También se puede tratar el tema en las comisiones colectivas, es decir, aquellos diálogos entre empleados y empresas. En este país, la regulación legal es compleja y dispendiosa, pero desde estas acciones se pueden ir regulando las afectaciones a derechos fundamentales”, dice.

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El trabajo en casa

El 17 de marzo de 2020 el Ministerio de Trabajo expidió una circular a propósito de las medidas de protección al empleo con ocasión de la declaración de la emergencia sanitaria. En este documento se mencionan las diferencias entre trabajo en casa y teletrabajo.

El primero es un acuerdo entre el empleador y la empresa, el cual se da en una “situación ocasional, temporal y excepcional, que no presenta los requerimientos necesarios para el teletrabajo”.

El segundo, en cambio, está regulado por la Ley 1221 de 2008, y, por ejemplo, contempla prestaciones y alivios patronales para equipos, conexiones de Internet, energía, entre otros.

Sobre el tema, Jaramillo opina que la figura del trabajo en casa está deteriorando los derechos de los trabajadores, sobre todo en esta crisis. “Se ha acogido el trabajo en casa a partir de una circular del ministerio.

En materia jurídica, no se puede crear una modalidad de trabajo a partir de un documento como este. Para eso están los decretos y las leyes. El trabajo en casa se está convirtiendo en un espacio de ausencia de derechos, de la anulación entre la vida laboral y la vida personal. Esto puede desencadenar en problemas de salud ocupacional no deseados en el derecho al trabajo”, finaliza.

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