En busca de crear una marca que trascendiera y diera un giro en la industria textil, las manizaleñas Mariantonia Ramírez y Silvana Mejía decidieron fundar, en 2018, su propia empresa de moda consciente: Sientochenta.

Después de una amplia investigación sobre el mercado de la moda sostenible, el cual se encuentra en auge debido a las necesidades constantes del planeta y el equilibrio entre la economía y el cuidado del medio ambiente, estas dos jóvenes decidieron establecer su propia empresa bajo tres principios esenciales: procesos limpios que no tengan repercusiones negativas para el medio ambiente; dignificación del trabajo de las personas que realizan las prendas, e implementación de materiales de origen natural o reciclados como el ‘’denim’ y el algodón recuperado, las botellas pet, el lino, el cáñamo y demás elementos que facilitan la degradación de los productos.

 

“Quisimos dar un giro de 180 grados en la industria; educar sobre los diferentes hábitos de moda y el posconsumo de las prendas. Hicimos un trabajo para enseñar a consumir de manera consciente”, manifestó Mariantonia Ramírez, cocreadora y diseñadora de Sientochenta.

Tras cuatro años de trayectoria dentro de la industria de la moda sostenible, esta compañía recibió una oportunidad que marcó un hito en su carrera: participar en la Semana de la Moda en París 2022, uno de los eventos más importantes del mundo dentro de este mercado.

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“Para estar en la Semana de la Moda de París contamos con una excelente oportunidad que nos dio una tienda multimarca de Nueva York, que nos ofreció hacer parte de su desfile con nuestra marca”, relató Ramírez.

 

En el evento, al cual asistieron más de 60 diseñadores de todo el mundo tanto de ropa como de joyería, calzado y demás, Sientochenta tuvo la posibilidad de mostrar ocho atuendos completos de su línea femenina, compuestos de múltiples prendas como blusas, pantalones, faldas, chaquetas, entre otras.

“Tuvimos la oportunidad de mostrar nuestra esencia, nuestro origen, por medio de unos tocados en los que a través del follaje y las botellas plásticas pudimos comunicar nuestra misión como empresa de moda consciente, y pudimos llevar el nombre de Colombia a un escenario de la moda tan grande como este”, expresó Ramírez.

De acuerdo a Ramírez y Mejía, creadoras de Sientochenta, esta oportunidad de participar en la Semana de la Moda de París las motivó a continuar con su ardua labor de consciencia y sostenibilidad dentro del mundo de la moda, ya que lograron ampliar su público y darse a conocer dentro y fuera de Colombia.

Actualmente Sientochenta cuenta con dos canales principales para la venta. El primero es su página web y redes sociales, donde realizan envíos nacionales e internacionales, y el segundo son las tiendas multimarca en cinco ciudades de Colombia: Manizales, Pereira, Medellín, Cali y El Retiro.

 

Como objetivo a corto plazo, sus fundadoras esperan llegar a mercados más amplios y reconocidos como el europeo o el estadounidense, donde la moda sostenible ya es una realidad dentro de la industria textil, considerada como la segunda más contaminante del mundo.

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“Queremos seguir evolucionando en este amplio camino de la sostenibilidad, que es cambiante todo el tiempo. Queremos recorrer todos sus aspectos, desde el modelo de producción, el uso de los materiales y el postconsumo de la prenda. Esto es una evolución constante y el futuro de Sientochenta está en eso, en el cambio persistente y la evolución en el tema sostenible”, puntualizó la cocreadora de la marca.

 

 

Zero Project comparte modelos que mejoran la vida diaria y los derechos de las personas en condición de discapacidad en todo el mundo.

La historia de la austriaca Zero Project se remonta a octubre de 2008. La Fundación Essl, dedicada a apoyar la innovación y el emprendimiento social y a las personas en condición de discapacidad, hizo un estudio preliminar con los datos disponibles de las personas en condición de discapacidad en el mundo

Tras una ardua investigación transversal sobre el tema entre 2008 y 2010, en febrero de 2011 Michael Fembek y Tom Butcher presentaron Zero Project al Consorcio Europeo de Fundaciones de Derechos Humanos y Discapacidades en Bruselas. 

En diciembre de ese año se publicó el primer reporte de Zero Project, el día internacional de las Personas con Discapacidad.

En los años siguientes, Zero Project expandió su operación en el mundo y llegó a los cinco continentes. Organizó eventos anuales relacionados con las necesidades de personas en condición de discapacidad, participando incluso en la presentación de las Olimpiadas Especiales de Invierno en Graz, Austria, en 2017.

Anualmente, Zero Project organiza una conferencia en la sede de Naciones Unidas en Viena y reúne a cerca de 800 participantes de más de 90 países. Allí se presentan prácticas y políticas innovadoras que reciben los premios Zero Project. También incluye presentaciones de tomadores de decisiones internacionales que tienen que ver con emprendimientos sociales y temas relacionados con la discapacidad.

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La metodología de Zero Project se basa en tres pilares: selecciona prácticas innovadoras sobre la base de innovación, impacto y replicabilidad, involucra la red de Zero Project en todas las etapas del proceso de selección y difunde los resultados mediante la organización de la conferencia de Zero Project. 

La investigación de Zero Project se centra en la innovación social: soluciones novedosas para un problema social que son más efectivas, eficientes, sostenibles o justas que las soluciones que ya existen y de la cuales el valor creado se acumula en la sociedad en su conjunto más que en los particulares. 

Puede ser un producto tangible, un proceso o una tecnología, pero también un principio, una idea, una legislación o una intervención. Provienen de la sociedad civil, del sector empresarial o del sector público.

Entre  2014 y 2020, Zero Project ha recibido 1.967 propuestas de innovación, de las cuales 468 llegaron entre 2019 y 2020. Estas acciones pueden  impactar en la calidad, cantidad, disponibilidad y asequibilidad de los servicios proporcionados. También puede impactar en el número de usuarios atendidos, especialmente aquellos en comunidades desfavorecidas y postergadas.

Asimismo, las acciones pueden generar servicios sostenibles, lograr cambios en políticas y regulaciones y alcanzar múltiples regiones, países o contextos. Para Zero Project, el impacto es el criterio más importante. 

De cara a 2022, Zero preseleccionó una lista de proyectos para los premios Zero Project 2022 en el campo de la accesibilidad. Son 160 prácticas y políticas innovadoras de 54 países. 

El proceso de preselección ocurrió entre mayo y junio de 2021, con el propósito de buscar prácticas innovadoras de la sociedad civil, el sector público, el empresariado y las tecnologías de la información y la comunicación.

A partir de agosto, el ecosistema de Zero Project podrá votar por los proyectos preseleccionados, que serán premiados en septiembre de 2021. El propósito es seleccionar hasta 75 prácticas y políticas innovadoras para publicar en el reporte Zero Project 2022 sobre accesibilidad y premiarlos durante el #ZeroCon22.

En el caso colombiano, Zero Project preseleccionó a INCIRadio, La Radio Incluyente, la emisora del Instituto Nacional para Ciegos.

Zero Project está comprometido con el cierre de las brechas laborales que experimentan personas en situación de discapacidad laboral en todo el mundo. Lo logra mediante la formulación de metodologías inclusivas y la formación técnica de grupos desfavorecidos, procurando un mundo sin barreras.

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iNNpulsa Colombia, Starter Company y Grupo SURA escogieron a 51 emprendimientos entre 480 postulados, para conectarlos con fuentes de financiación, inversión, negocios y conocimiento.

Los emprendimientos están en 19 ciudades del país y pertenecen a diferentes sectores de la economía: tecnología de los alimentos, economía circular, economía naranja, financieras tecnológicas, movilidad y nuevas energías, tecnología en el sector inmobiliario, salud, tecnologías de la información y las comunicaciones y nuevas tecnologías.

El proceso de selección tuvo en cuenta criterios de modelo de negocio, innovación y proyección como negocio escalable. Son empresas con sede en Atlántico, Antioquia, Bolívar, Boyacá, Caldas, Cundinamarca, Risaralda y Santander.

En tanto hay algunos emprendimientos que pertenecen a sectores como alimentos y agro, movilidad, energías renovables y economía circular, son proyectos comprometidos con el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Así es el caso de Instacrops, Beagle Group y Cannacreto.

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Instacrops

Instacrops es una empresa chilena con sede en Colombia que intenta solucionar la vida de agricultores en América Latina. Se fija en solucionar problemas de riego en los cultivos, fumigación aérea, diagnóstico de enfermedades, plagas y malezas, que son preocupaciones comunes en la vida diaria de quien se dedica a la agricultura.

Conocido como el ‘Internet de las plantas’, Instacrops entrega soluciones y servicios tecnológicos para ayudar a agricultores a producir mejores alimentos con recursos precisos.

De esta manera, Instacrops contribuye con el Objetivo de Desarrollo Sostenible 12, garantizar modalidades de consumo y producción sostenibles. Esto quiere decir que los productores deben garantizar modalidades de consumo y producción sostenibles, ante una posible alza de habitantes en la Tierra para 2050, lo cual implicaría que tendría que haber tres planetas para mantener el estilo de vida actual de producción, según Naciones Unidas.

Beagle Group

Presta soluciones para transformar los territorios mediante el uso de fuentes alternativas de energía. Lo logra mediante sus filiales Sunity, Darwin Energía Solar y PV Plus. Sunity comercializa y distribuye equipos para proyectos de energía solar, Darwin estructura proyectos de energía solar para empresas y residencias y PV Plus planea, diseña y hace la interventoría de proyectos solares fotovoltaicos.

De esta manera, Beagle contribuye con el Objetivo de Desarrollo Sostenible 7: garantizar el acceso a una energía asequible, segura, sostenible y moderna.

Cumplir este objetivo es importante, pues, según Naciones Unidas, nuestra vida cotidiana “depende de servicios energéticos fiables y asequibles para funcionar sin trabas y de forma equitativa”.

Por eso, un sistema energético con buena infraestructura es beneficioso para todos los sectores: empresas, medicina, educación, agricultura, comunicaciones y tecnología de punta.

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Cannacreto

Cannacreto S.A.S planea convertirse en líder en la producción y procesamiento de cáñamo industrial en Colombia.

Los elementos del cáñamo tienen múltiples usos. Según Cannacreto, las flores y las hojas del cáñamo se utilizan en la producción de nutracéuticos: productos de origen natural con propiedades biológicas. Las semillas de cáñamo contienen ácidos grasos esenciales, aminoácidos y fibras dietéticas.

El tallo tiene un interior leñoso, que se adhiere bien a materiales como la cal y el agua. La corteza de la fibra de cáñamo puede convertirse en cualquier cosa: materiales de construcción, aislamiento, muebles, papel, textil y hasta se utiliza en la industria automotriz. Al construir con cáñamo se reducen emisiones de dióxido de carbono y se regula la temperatura y la humedad. Además, es un insumo rentable para quien lo utiliza.

Dadas esas características, Cannacreto ayudaría al cumplimiento del Objetivo de Desarrollo Sostenible 9: construir infraestructuras resilientes, promover la industrialización sostenible y fomentar la innovación.

Según Naciones Unidas, el cumplimiento de este objetivo es importante porque “el crecimiento económico, el desarrollo social y la acción contra el cambio climático dependen en parte en invertir en infraestructuras, desarrollo industrial sostenible y progreso tecnológico”.

Estos son tres ejemplos de empresas alineadas con la sostenibilidad. Sin embargo, en el mundo de los negocios y en Colombia hay una clara tendencia a hacer negocios mientras se hace el bien.

Xposible es un ecosistema emprendedor que quiere hacer partícipe de todas esas iniciativas a quienes están interesados en la sostenibilidad y la productividad, guiadas por la innovación.

FuckUp Nights nació en Ciudad de México en 2012. Cinco amigos emprendedores estaban cansados de escuchar historias de éxito, por lo que decidieron crear un espacio para compartir sus historias de fracaso emprendiendo y lo que habían aprendido de ellas.

Con el tiempo, FuckUp Nights comenzó a crecer. Ahora está en 90 países y más de 300 ciudades en todo el mundo. El objetivo es ayudar a las personas a romper los paradigmas sociales que limitan sus vidas.

FuckUp Nights es un ‘encontrón con la realidad’ para los emprendedores, quienes en ocasiones tienen expectativas muy altas de lo que esperan de su negocio, que no necesariamente sale como esperaban al primer intento. “El fracaso duele pero instruye”, es uno de los lemas del proyecto.

Uno de los casos expuestos en el podcast de FuckUp Nights es el de Sylvia Barrero, una pintora apasionada por el arte que desde muy pequeña incursionó en el mundo del emprendimiento. Fundó un negocio de venta de bolsos a los 14 años, que tuvo hasta los 28. El negocio le permitía ayudar en la casa, pagar parte de la universidad y comprarse sus cosas.

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Cuando vio que algunas señoras que compraban los bolsos para usarlos como pañaleras, cambió el núcleo del negocio para vender productos para bebés y niños pequeños. Se puso a vender pañaleras, morrales para niños y cargadores de bebés. Sin embargo, era un mercado que no conocía.

Aunque aparentemente empezó a irle bien, Sylvia no revisaba los números, sabía calcular los márgenes del producto sin saber de finanzas. Pagaba materiales de los productos con la tarjeta de crédito y los almacenes se demoraban hasta seis meses en pagar los productos. De a poco, abrió una deuda de la cual no era muy consciente.

Tras 14 años de negocio, pagó una consultoría de la Cámara de Comercio de Bogotá. Así pudo concluir, tras hacer inventario y establecer flujo de caja, que el negocio no era rentable.

Cerró el negocio de su vida sintiéndose un fracaso, para luego entender que ese fracaso precisamente era lo que más la beneficiaba. Luego comenzó a aprender más sobre negocios y se sentó juiciosa a hacer cursos gratuitos de finanzas, mercadeo y contabilidad.

Ya casada y rozando los 30, le dio una oportunidad a la pintura, su gran pasión. Los clientes comenzaron a aparecer. Tomó cursos de mercadeo digital y montó una plataforma de venta de arte, El Coleccionista.

Recién comenzó, pudo subastar vía Facebook dos esculturas para clientes de España. Esta nueva faceta laboral fue mucho más coherente con su proyecto de vida.

También puedes escuchar nuestro podcast; en este episodio, Agrapp

Mediante El Coleccionista conoció a su competencia, Artrade.co. Los visitó y les propuso que montaran un evento juntos, pues en últimas eran proyectos similares, galerías de arte digitales pioneras en Colombia.

Ambas empresas asistieron a una consultoría, en la que les sugirieron que posicionaran una sola plataforma. Los proyectos se fusionaron y se quedaron con el nombre de Artrade.co.

Tras el fracaso de su primer negocio, en su segundo intento Sylvia y su equipo han tenido más de 1.000 clientes. En Artrade entendió que muchos clientes no buscan obras de arte de artistas renombrados, sino más bien cuadros para la sala de su casa de artistas locales emergentes.

Las enseñanzas de la venta de productos para bebé son varias. Cuando se incursiona en un negocio es fundamental conocer al cliente y al mercado. Además, es importante saber de finanzas y mercadeo. Las aptitudes en mercadeo las aprendió en el segundo emprendimiento, cuando supo que no era suficiente con pintar, como tampoco lo era esperar a que los clientes llegaran.

La historia de Sylvia y de quienes cuentan su historia en FuckUp Nights es muy parecida: el fracaso es universal. A veces arranca en etapas tempranas de la vida. El fracaso puede ser dinámico: todo puede ir muy bien, pero podemos tropezar.

Sin embargo, al tener esa condición universal, el fracaso enseña que probablemente es una etapa obligatoria, por la que han pasado incluso Steve Jobs o Elon Musk.

Para aprender la historia de aciertos y procesos de emprendimiento de quienes hacen negocios haciendo el bien, no olvides seguir consultando Xposible. Aquí podrás encontrar historias destacadas del ecosistema emprendedor colombiano, de aquellos que están haciendo las cosas bien en productividad y sostenibilidad, guiados por la innovación.

Desde el punto de vista tecnológico, Arkangel AI consiste en una serie de algoritmos que utilizan redes para detectar enfermedades parasitarias, respiratorias, oculares y, más recientemente, algunos tipos de cáncer.

Con una imagen o un video de una muestra de sangre, una placa de tórax o una imagen de fondo de ojo, Arkangel Ai detecta múltiples patologías máximo en 19 segundos, con una precisión del 95 % en el diagnóstico.

Más allá de la implementación tecnológica, Arkangel se inspiró en una tragedia familiar. Tanto José Zea como Laura Velásquez, cofundadores de la empresa, perdieron a sus abuelos a causa de un diagnóstico tardío, que si se hubiera hecho a tiempo les habría salvado la vida.

Arkangel, fundada en Canadá por colombianos, es también un solucionador de problemas del ‘sur global’, en palabras de Laura, que reconoce las brechas tecnológicas y de salud entre países desarrollados y los que están en vía de desarrollo.

“Nuestro propósito es ayudar a las personas a tratar la desigualdad en el sistema de salud en el mundo, implementando la tecnología por una fracción del costo”, dice Laura.

Como alrededor del 56 % del mundo muere por enfermedades prevenibles que no se detectan a tiempo como la malaria, Arkangel comenzó a reclutar un grupo de ingenieros expertos en machine learning, científicos de datos, ingenieros, médicos, biomédicos y expertos en tecnología.

La empresa empleó una primera etapa en investigación exhaustiva y en afinar detalles de sus algoritmos para dar el salto definitivo durante la pandemia. Se conectaron con centros de innovación mundiales y accedieron a muchos datos, que les permitieron implementar su tecnología en la prognosis de Covid-19.

Al mismo tiempo, en 2020, Google For Startups escogió a Arkangel Ai entre las 11 StartUps canadienses de más alto potencial. Así pudieron participar en su programa de aceleración de tres meses diseñado para implementar lo mejor de la metodología de Google, su tecnología, programas y mentores.

Además, lograron hacerse aliados de Novartis, una farmacéutica con una capitalización bursátil de aproximadamente US$204.000 millones.

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“En el mundo hay muchas empresas que hacen detección de enfermedades. Sin embargo, nosotros le dimos la vuelta: desarrollamos una infraestructura instalada, nos enfocamos en múltiples patologías”, asegura Laura Velásquez.

El plus es que es una tecnología que se puede implementar incluso en una Institución Prestadora de Salud de categoría I-1, es decir un puesto de salud sin médicos.

Eso quiere decir que Arkangel implementa la innovación al servicio de la medicina, asegurándose ser asequible para que todas las personas detecten las enfermedades a tiempo. Ofrece tecnología adaptable a cualquier zona rural o urbana

A la fecha, Arkangel ha realizado más de 21.000 detecciones en México, Colombia y Uruguay. Además, acabó de cerrar un contrato para implementar Arkangel en 250 hospitales de España y Europa.

Su tiempo máximo de detección es de máximo 19 segundos para las patologías que puede detectar. El promedio de calificación de los profesionales de la salud que la utilizan es de 4,87 sobre 5. Como la analítica de datos es tan importante para la empresa, las cifras la respaldan. Arkangel ha logrado todo eso a pesar de las barreras que hay en la regulación de los sistemas de salud en diferentes países.

“Hace falta educación sobre inteligencia artificial en el sistema de salud, que es burocrático y cerrado. Entrar es complejo. Como nacimos apenas hace 2 años y medio, quienes van a adquirir el servicio se preguntan cómo creernos”, cuenta Laura.

Para eso les ha servido mucho los artículos académicos. La investigación y respaldo de pares son credenciales de peso ante la comunidad médica.

Sin embargo, el mensaje que quiere enviar Arkangel es que, más allá de beneficiar al paciente mediante detección rápida de enfermedades, beneficia a los centros de salud que utilizan el servicio en términos económicos.

Arkangel se volvió rentable a mitad del año pasado. En los próximos cinco años, quiere impactar a más de 300 millones de personas, mediante la implementación tecnológica de punta que elimina brechas y contribuye a prevenir enfermedades en los habitantes de países en vías de desarrollo.

Instacrops podría ser el salto cuántico que necesita el campo colombiano

Según lo que muchos vaticinan, Colombia podría convertirse en la despensa agrícola del mundo. Para que eso suceda, hay una condición primordial: que el campo colombiano se dote de infraestructura y tecnología que permita a grandes y pequeños productores comerciar sus productos de manera eficiente.

En Latinoamérica, hay una iniciativa chilena fundada en 2016, con filial en Colombia, que puede acelerar esas condiciones. Se llama Instacrops y ha logrado aplicaciones en el agro tan importantes que no por nada se hace llamar el ‘Internet de las plantas’.

Es una plataforma de AgTech, es decir, tecnología aplicada a la agricultura. Su equipo se especializó desarrollando infraestructura del Internet de las Cosas y software que recoge e interpreta datos en más de 20 tipos de cultivos en tiempo real.

Instacrops es el ave fénix de Mario Bustamante, quien contó al diario La Tercera de Chile que antes de fundarla vendió 20.000 sistemas de circuitos para empresas públicas y privadas, hasta que se quedó sin fondos y quebró.

Con las deudas hasta el cuello, Mario leyó en un diario que uno de esos sistemas que había vendido había salvado a unos cultivos de heladas. Ahí entendió que debía dedicarse a hacer más eficiente el agro y mediante Instacrops pudo renacer en el mundo de los negocios.

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Instacrops tiene múltiples  servicios, tanto físicos como virtuales. Uno es InstaWeather Plus, una estación meteorológica que mide todos los parámetros agroclimáticos esenciales para monitorear el campo de forma eficiente.

A través de este servicio, el agricultor recibe información de forma temprana para proteger sus cultivos. Genera alertas de variables climáticas que ayudan a controlar procesos productivos, además de entregar reportes diarios de forma automatizada.

Otra es InstaSoil, un servicio de riego de precisión con el que es posible monitorear la humedad y temperatura de suelo de los cultivos. Permite gestionar el tiempo y frecuencia de riego en forma eficiente, logrando un ahorro de hasta un 35 % en agua. Con InstaSoil se puede medir la calidad de los riegos a través de la medición de conductividad eléctrica y el pH de los cultivos.

El año pasado, Instacrops inauguró sus operaciones en Colombia, en medio de la incertidumbre que generó la pandemia. “Sin embargo, uno de los retos en los que estamos trabajando es generar la confianza y curiosidad por parte del agricultor, queremos agregar valor y hacerlo más productivo”, cuenta Julio Rodríguez, Country Manager de Instacrops en Colombia.

En el caso colombiano hay factores asociados a la infraestructura del campo y de las telecomunicaciones que dificultan la implementación de Instacrops. “Evidentemente hay un problema en la conectividad, el acceso a Internet no se ha democratizado. Sin embargo, también generamos los reportes en mensajes de texto para que los agricultores tomen decisiones”, dice Rodríguez.

“En el campo hay cierta resistencia a implementar la tecnología. Sin embargo, Instacrops nació para ser un aliado del campo y la agricultura”, asegura Rodríguez.

En total, Instacrops ha procurado un ahorro de 5,3 billones de litros de agua en cinco años en toda Latinoamérica en más de 20 tipos de cultivos. Es decir, el agua que utiliza Nueva York en 3,8 años aproximadamente.

Además, Instacrops ha registrado un aumento estimado entre el 20 % y el 30 % en los cultivos que utilizan sus productos. La rentabilidad de los mismos ha crecido en alrededor de 2,5 % y los costos se han reducido en un 22 %.

Esa reducción de costos es notoria en un tiempo relativamente corto. Un pequeño agricultor con pocas parcelas hace una inversión en equipos y tecnología de aproximadamente $5 millones y obtiene un retorno de la misma en ocasiones en el transcurso de un año.

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En América Latina, Instacrops ha instalado más de 800 equipos y más de 1.500 usuarios en la plataforma. Los equipos electrónicos de precisión son autónomos energéticamente porque utilizan energía solar, por lo que no generan costos extra en gasto energético.

Entre Chile, México, Perú, Argentina, Guatemala y Uruguay Instacrops tiene más de 270 clientes. “Estamos creciendo a un ritmo del 40 % anual”, cuenta Rodríguez.

En una ronda de inversión, Instacrops levantó US$2,8 millones. “Los invertiremos expandiéndonos en Colombia y México, robusteciendo la tecnología, mejorando productos y fortaleciendo equipos”, dice Rodríguez.

En cinco años en el mercado, Instacrops ha vendido US$3,5 millones y espera duplicar su crecimiento a finales de 2021, abriendo una nueva ronda de inversión para expandirse a nuevos mercados.

Instacrops trabaja con asociaciones y federaciones de agricultura colombianas para mejorar el rendimiento de los cultivos en condiciones especiales. Ha puesto el foco en la producción de un proyecto de limón tahití en el Espinal, Tolima, y otro de aguacate hass en Urrao, Antioquia.

En últimas, Instacrops es la productividad aplicada a través de la innovación, que combina lo mejor de dos mundos, el contemporáneo y el antiguo. Es la aplicación de tecnología de punta y analítica de datos al servicio de la agricultura, un oficio fundamental para la humanidad, que nos provisiona de comida a todos y que data desde hace miles de años.

Somos arquitectos de nuestro cerebro y, en esa medida, de gran parte de nuestra vida cotidiana, desarrollo profesional, productividad y bienestar. Así lo asegura Reyes Rite, quien durante 20 años ha desarrollado el talento de las personas y las compañías, con la precisión que le da construir desde una base neurocientífica: “La idea es dejar atrás opiniones, ideas, enfoques cualitativos o sesgos para entender que hay una base física que viene con el temperamento, que es fija y no cambia, pero que el carácter lo forjas tú con las decisiones que tomas, el entorno en el que te desenvuelves y la personalidad que esculpes”.

Esa búsqueda por la mejora constante ha llevado a Rite a desarrollar y trabajar con varias metodologías, como la de Kinemotion, que surgió aproximadamente en 2001 gracias al trabajo del fisioterapeuta y osteópata francés Manuel Reich y que propone tomar conciencia simultáneamente en los cinco polos de la persona, que están profundamente interconectados entre sí.

“Es una intervención puntual que da un gran empujón: los miembros de una empresa trabajan en grupos de entre 12 y 14 personas para tomar conciencia de su cuerpo, sus emociones, su mente, sus relaciones y su sentido de vida. Al conocer la base del ser humano, podemos desarrollarlo para tener el máximo resultado de eficiencia con el mínimo gasto de energía y disgustos. Uno de los resultados es trabajar con más alegría y proactividad”, explica la autora del libro ‘¡Aquí mando yo! Un espectacular viaje desde la resiliencia hasta la ilusión’.

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Pretender ser unos durante las jornadas laborales y otros durante los fines de semana es una estrategia insostenible en el tiempo y peligrosa para el bienestar personal. Por eso, el Kinemotion busca prevenir y comprender la complejidad humana como un todo que no puede fragmentarse.

“Las culturas orientales y las medicinas tradicionales son más preventivas mientras que las nuestras son curativas. El Kinemotion busca que antes de que te rompas sepas cómo evitarlo desde tu salud física y psíquica”, dice la también directora ejecutiva de la consultora Integrando Excelencia. A esto, además, se suma el desarrollo de habilidades y del llamado know how para lograrlo. “Querer todos queremos: comunicarnos mejor, ser mejores personas, pero lo importante es saber cómo hacerlo”.

Los cinco polos que el Kinemotion propone trabajar simultánea, activa y constantemente son:

  1. Polo físico: “A veces creemos que el cuerpo da igual, no lo cuidamos y no lo respetamos. Es un error porque el cuerpo no es una casa en la que residimos, el cuerpo somos nosotros”, dice Rite. Honrarlo implica necesariamente entender sus necesidades de alimentación, descanso y movimiento —independientemente de la carga o la exigencia a la que esté expuesto— para energizarlo y relajarlo a través de prácticas como el ejercicio, el mindfulness, el sueño y la risa.
    “El cuerpo humano está hecho para correr, trotar, nadar, estar bajo el sol y tocar la tierra; no para que salgamos de madrugada en el carro, nos metamos a la oficina, todo en asfalto, y luego otra vez en el carro, un armatoste de hierro, y volvamos a casa de noche sin haber visto el sol”, agrega.
  2. Polo emocional: ver y entender la realidad actual desde afuera, entendiendo sus diversos ángulos, es una capacidad que debe trabajarse constantemente en pro del bienestar. Lograrlo exige usar nuestra libertad para descubrir, sentir, hablar y manejar positivamente las propias emociones.
    “Solo las personas somos capaces de soñar el futuro en el presente, de convertir esos anhelos en acciones y de llevar con nosotros el pasado en el presente, ya sea para deprimirse o para aprender. Es importante responder, y no reaccionar, frente a la realidad; lo que implica no dejarse llevar por las emociones sino entender el mensaje que cada una trae consigo: la ira se relaciona con lo injusto, el miedo con el peligro, el asco con el daño, la alegría con las aspiraciones, la tristeza con la pérdida”, explica la autora.
  3. Polo mental: traduce teorías científicas en ejercicios dinámicos y sencillos que fortalecen el autoconocimiento, el auto manejo, la autoaceptación y la autopercepción para, en palabras de Rite, pasar de las quejas a las propuestas.
    “Es necesario darnos cuenta de cuáles son los motores que están en nuestro subconsciente, impulsandonos repetitivamente a un comportamiento automatizado que nos aleja del resultado que queremos… Ser perfecto, ser fuerte, ser complaciente, sobre esforzarse, la idea de ser una víctima o un salvador”.
  4. Polo relacional: vincularse con otras personas de forma propositiva, respetuosa y asertiva exige una comunicación inteligente, que tenga en cuenta los sesgos personales y ajenos para tender puentes, y una actitud constante de disposición para verificar que estamos en sintonía con nosotros mismos y con los demás, y que ellos, efectivamente, nos comprenden. Al respecto, el Kinemotion propone fortalecer estas capacidades más allá de las esferas laborales, para llevarlas a las familiares y sociales.
  5. Polo del sentido: encontrar un fin y un propósito en lo que se hace cotidianamente es sinónimo de bienestar y productividad. Esto tiene una relación profunda con cómo entendemos el mundo desde nuestra infancia y en qué creemos. En esencia, el trabajo del Kinemotion en este aspecto invita a tener siempre presente que el desarrollo profesional, más allá de salarios, cargos o compañías, nutre quien sé es como persona.

“Nunca puede perderse de vista cuáles son los valores propios porque ellos son la gasolina de la automotivación. Cuando hay retos que no están conectados con los valores, se abandonan fácilmente. Trabajo para mí, para desarrollarme como persona, crecer como profesional, hacer un bien social y facilitarle la vida a los demás. Ese esfuerzo me enriquece a mí, esa innovación me mejora a mí”, explica Rite.

Kinemotion en práctica

El trabajo en estos cinco polos no se da espontáneamente, se practica en la cotidianidad y así, como hablar inglés o cualquier otra habilidad, se fortalece. Reyes Rite, propone dos ejercicios muy similares y sencillos para empezar:

El mercado voluntario de los bonos de carbono es un mecanismo mediante el cual las empresas compensan la huella de carbono que emiten.

Hace parte de iniciativas gubernamentales que implementan acciones piloto para reducir emisiones de dióxido de carbono y deforestación en áreas determinadas. Bajo esa misma lógica, este mercado sirve para que las empresas avancen en el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

En Colombia existen certificaciones que garantizan que los proyectos son integrales. Estos deben cumplir con la normativa orientada a conservar recursos naturales, con condiciones justas de negociación de series emitidas de títulos de carbono.

Los derechos sobre el carbono están definidos por la propiedad de créditos de carbono verificados, al igual que los derechos sobre los beneficios por su venta.

Para transar activos dentro del mercado voluntario de carbono, una empresa puede ejecutar proyectos de siembra o resiembra de árboles o plantas nativas de un territorio. También puede ejecutar un proyecto de energía eólica o energía solar.

Un bono de carbono equivale a una tonelada de dióxido de carbono. Para transar estos activos, las empresas deben conseguir un auditor que verifica que las emisiones compensadas son legítimas.

Algunos auditores son el Instituto Colombiano de Normas Técnicas y Certificación (Icontec), Verifit Colombia SAS y Deutsche Certification Body SAS.

Cuando un auditor aprueba el proyecto mediante la emisión de bonos o créditos de carbono, estos pueden ser comercializados en mercados nacionales o internacionales. Las certificaciones validan que los proyectos redujeron o removieron determinada cantidad de emisiones de dióxido de carbono.

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Los compradores de estos activos son empresas interesadas en disminuir sus emisiones de dióxido de carbono. Una vez realizada la transacción de carbono, el comprador disminuye sus emisiones.

Otra función de este mercado es que, mediante los bonos, las empresas terminen pagando menos en el tributo correspondiente al impuesto nacional al carbono, establecido en Colombia desde 2016. A 2021, este corresponde a $17.660 por tonelada de dióxido de carbono producida.

A 2019, según la firma suiza Allcot, desarrolladora de proyectos de transición energética, este impuesto representaba hasta $664 millones al mes a un gran consumidor de combustibles fósiles por las emisiones equivalentes a 40.466 toneladas de dióxido de carbono.

Si la misma empresa intenta compensar sus emisiones mediante la compra o emisión de créditos de carbono, puede ahorrar más de $45 millones al mes. Ese ahorro podría convertirse en más de $500 millones al año.

Beneficio económico – Gran consumidor

Un gran consumidor de varios combustibles fósiles y con emisiones de 40 mil toneladas de CO2 mensuales, puede ahorrar más de $500 millones al año en el tributo nacional al carbono ($46,5 millones x 12)

 

Proyectos en Colombia

En el Pacífico Colombiano hay ocho proyectos de Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación Forestal (REDD++). Estos buscan compensar a las comunidades por proteger los bosques, fortalecer su gobernanza y promover actividades económicas sostenibles.

Ese programa se implementó en cuatro departamentos y 14 municipios del Pacífico. Involucró a 18 consejos comunitarios y un cabildo indígena. Protegió 505.053 hectáreas y benefició a 10.809 familias.

Bonos de carbono y ODS

El programa evitó la emisión de 5,5 millones de toneladas de dióxido de carbono a la atmósfera, lo que corresponde al número de emisiones anuales producidas por un millón de personas. Esto, a su vez, permitió cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

Este avance en materia de ODS, empresas de diversas industrias y Estados resuelven algunos de los problemas más grandes que tiene el mundo.

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El cumplimiento de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y sus 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible es fundamental para que las organizaciones y empresas prosperen en un mundo con menos pobreza, desigualdad y problemas ambientales.

Así es como estos ayudan a defender las normas y principios reconocidos en materia de derechos humanos, trabajo digno, medio ambiente y lucha contra la corrupción.

Gracias a la participación del mercado voluntario de bonos de carbono, muchas empresas ya cumplen estándares que mitigan el cambio climático, gestionan los recursos hídricos de manera más eficiente y mejoran las condiciones de los países en vías de desarrollo.

Reconectar alma, mente y cuerpo. Esa fue la invitación de EXMA Holistic, un evento virtual que exploró en las profundidades de la esencia humana para buscar la tan anhelada, ahora más que nunca, armonía en la vida cotidiana.

Los seres humanos no somos unos de lunes a viernes, de ocho a seis, y otros los fines de semana. Tampoco somos cuerpo, carne y hueso, por un lado; raciocinio y pensamientos, por el otro; y emocionalidad, más allá. Los universos personales no conocen de fronteras internas: está todo junto e interrelacionado entre sí. Somos la unión de nuestro cuerpo, pensar, actuar, sentir y hacer. Con ese punto de partida inició EXMA Holistic: un evento virtual para reconectar con las distintas y complejas facetas de la vida cotidiana.

Atrás de un gran empresario, hay un gran ser humano. Por eso, este evento se dedica al fondo: al cómo llegar a ser lo mejor de ti desde una parte personal, desde un centro que es el corazón, el alma y el ser, y al poder cuidarnos y avanzar con herramientas”, Karolina Puente, CEO de la agencia de marketing Mr. Fox y coanfitriona del evento que, durante ocho horas, contó con las valiosas presentaciones de 16 ponentes internacionales.

Durante el último año, la pandemia de COVID-19 ha puesto aún más en evidencia la imposibilidad de controlar el mundo externo. “El camino que vinimos a pasar tiene que ser disfrutado. Ya sabemos que no sabemos qué pasará mañana, que no podemos controlar el próximo año. Tenemos un virus de por medio, que se va y no se va. Por eso, tenemos que trabajar desde nosotros mismos”, dijo la CEO de Mr. Fox en la bienvenida de EXMA Holistic.

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Crear emociones más sanas es crear una mejor vida

La pandemia y el teletrabajo han hecho aún más evidente la magnitud del vínculo que hay entre el bienestar emocional, la productividad laboral y el desempeño profesional. De hecho, de acuerdo a una encuesta desarrollada por la firma Deloitte, 38 por ciento de los colaboradores aseguran que las cuarentenas han impactado negativamente su bienestar mientras que 45 por ciento extraña la interacción social del trabajo presencial.

En un entorno en el que la incertidumbre es cotidiana, es vital retomar el control sobre las emociones. Una tarea difícil, sí, pero no imposible. Justamente esa fue la invitación de Pablo Vazquez Kunz, psicólogo especialista en biodescodificación y autor del libro Sé tu propio biodescodificador, en su ponencia durante el EXMA Holistic.

Las emociones son el motor que nos impulsa a alcanzar nuestros sueños o que nos lleva a vivir una vida que no queremos porque nos hace sentir mal física y mentalmente, y nos aleja de los demás, del amor y de la experiencia presente”, dijo el argentino, quien también resaltó la importancia de monitorear las emociones propias en tanto que estas son una brújula para saber si se está viviendo o no en coherencia con lo que se cree y anhela.

Permitirse vivir las emociones no es sinónimo de estar a merced de ellas. Por el contrario, identificarlas es un primer paso para transformarlas. Lograrlo exige tener conciencia de que las emociones las creamos nosotros mismos.

Las emociones no nos suceden, las creamos nosotros constantemente. Vos pensás y creás una emoción, primero es el pensamiento y después la emoción. Yo pienso que soy culpable, que me separé de la unidad, que hice algo malo y ahí empiezo a sentir miedo. Yo creo que nada me sale, que la vida es muy difícil y complicada y ahí empiezo a sentir tristeza”, explicó.

La importancia de la claridad sobre que las emociones son resultado de los pensamientos radica en que esa dupla —emociones y pensamientos— condiciona las conductas cotidianas y, en esa medida, los resultados obtenidos en cada aspecto de la vida. “Si yo cambio la forma en la que estoy pensando, voy a cambiar mi estado emocional. Si yo cambio mi estado emocional, van a cambiar mis hábitos y mis conductas, y, por ende, voy a transformar mi realidad”, concluyó Vazquez.

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Los siete principios del alma del liderazgo

En conversación con Ismael Cala, autor experto en mindfulness y patrocinador de EXMA Holistic, el famoso médico y líder espiritual Deepak Chopra habló sobre el liderazgo desde un enfoque innovador: su alma. Para el autor indio, este concepto —el alma del liderazgo— presente en su obra literaria, ha brillado por su ausencia en la práctica cotidiana. “La mayoría de líderes se crean desde una identidad del ego, desde su deseo de controlar, influir y estar a cargo. Ahí lastimosamente termina el verdadero liderazgo”, advirtió.

Alejarse de ese patrón —más cercano a la avaricia que a la inspiración, según el orador—, exige liderar sin ego la vida propia y encontrar nuevas maneras de manifestar y trabajar por los sueños tanto personales como colectivos. En el proceso, la alegría es fundamental: “si no estás experimentando alegría, estás tomando las decisiones incorrectas”, sentenció.

“El alma es la fuente primaria de la intención y la atención, pero también es un campo de posibilidades infinitas, de conciencia pura —sin conceptualizaciones ni historias—, de sincronicidad, de creatividad y trascendencia. Un líder efectivo es el alma de una conciencia colectiva que ayuda a catalizar los sueños grupales. Nelson Mandela, Martin Luther King, Mahatma Gandhi y la Madre Teresa de Calcuta son ejemplos de personas que lograron capturar los anhelos de los demás y hablar también en su nombre”, explicó mientras aclaró que ese, también, es el rol de los líderes empresariales.

Para alcanzar este tipo de liderazgo, Chopra propone siete principios básicos:

  1. Mirar y escuchar con el corazón, la mente y el alma en serenidad. “Crea una visión y dale forma”, dijo.
  2. Conectarse emocionalmente con el equipo a través de la empatía, la compasión, el amor, la alegría y la amabilidad para ayudarlos a lograr lo que desean: “La mejor forma de ser exitoso es ayudar a que alguien más lo sea”.
  3. Expandir la conciencia más allá del ego: hundirse diariamente en la creatividad, la visión, la intuición y la inspiración.
  4. Atreverse a soñar sin olvidar las pequeñas metas cotidianas ni la importancia de las mediciones y de registrar el progreso del equipo: “Estírate más de lo que puedes alcanzar”.
  5. Empoderar a los demás tanto como a uno mismo.
  6. Tomar responsabilidad de todo lo que se hace o se deja de hacer, lo bueno y lo malo.
  7. “Todos los empresarios coinciden: ‘estar en el lugar y el momento correctos’. Lo que algunos llaman suerte es sincronía y preparación oportuna”, concluyó Chopra.

 

Exma Holistic fue patrocinado por Xposible como parte de los beneficios para la fortalecer la productividad empresarial

La pesca y consumo responsable de especies marinas ha cobrado importancia para los consumidores y se ha convertido en un proceso intersectorial que ha cambiado la oferta y la forma de comercialización del pescado. Es el caso de Grupo Takami

Los empresarios y emprendedores han encontrado la manera de articular diversos procesos que integren en sus cadenas de valor a la sostenibilidad como elemento diferenciador. La responsabilidad social se ve expresada en proyectos y programas para la conservación del medio ambiente, la inclusión de población vulnerable, entre otras formas de impacto positivo.

Grupo Takami, desde el 2001, ha liderado una apuesta que integra diversas formas de impacto social y sostenible para transformar positivamente la vida de las personas relacionadas con su cadena de valor. Esto le ha valido el reconocimiento en el sector gastronómico y empresarial, pues “en la historia de la organización se han dado pasos hacia fortalecer cada vez más los procesos sostenibles, ya que hace parte del core del negocio. Además, apostarle al impacto positivo en términos, ambientales, sociales y económicos es un objetivo compartido entre los directivos y cada miembro de nuestra cadena de valor”, aseguró Juliana Lugo, Directora de sostenibilidad de Grupo Takami.

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Los pescadores artesanales del Pacífico chocoano han sido los protagonistas de una parte esencial de la historia de sostenibilidad de Takami. A través del programa Pescado bien Pescado, se involucran los colectivos de pescadores de municipios como Bahía Solano y Nuquí en un proceso de captura de especies marinas que cumplen con criterios sostenibles.

La talla (tamaño de pescado), arte de pesca (técnica de captura) y especie, son algunos de los elementos que los pescadores tienen en cuenta en su labor para hacer una extracción ambientalmente responsable. Según Daniela Durán, Coordinadora de Incidencia Política de Fundación MarViva, organización que ha apoyado a Takami en el proceso, “el establecimiento de cadenas de valor en torno a la pesca artesanal responsable ha traído beneficios para los pescadores en términos de un aumento en las ganancias, la consolidación de redes de solidaridad y beneficios sociales, el acceso a nuevos mercados y la consolidación de iniciativas productivas sostenibles en la región”.

Pero los beneficios no terminan allí. “Por un lado, los procesos exitosos han permitido que el producto responsable comercializado por las asociaciones sea vendido a precios competitivos en las ciudades del centro del país. Esto, junto a los beneficios económicos que trae la asociatividad con relación al acceso de los pescadores al combustible y al hielo – elementos indispensables para las faenas de pesca -, ha traído un aumento en su ganancia por kilo de pescado responsable comercializado”, continuó Durán.

Conoce el caso Dvotio, una empresa reconocida por Xposible en 2020 por su compromiso con la moda responsable

Los clientes a favor del consumo responsable

El consumidor final tiene un rol importante en el proceso de sostenibilidad que proponen las organizaciones como Takami, pues, como señaló Juliana Lugo, “los clientes reciben nuestro mensaje sobre como desde el centro del país podemos conectarnos con quienes producen nuestros alimentos, y que al final del día todas las decisiones de compra que tomemos pueden incidir en el futuro social y ambiental del país”.

Por ello, también existen alternativas para los que quieren unirse al consumo responsable desde su hogar. NuquiFish es una pesquera que está implementando un sistema de venta puerta a puerta en ciudades como Bogotá y Medellín de pescado sostenible proveniente de pesca artesanal.

Con nuestro producto, queremos darle la oportunidad a quienes quieren cocinar acercarse más a nuestras tradiciones de viajar al pacífico con una experiencia sin salir de sus casas” expresó Omar Reyes, líder pescador de NuquiFish.  Así se consolidan diversas alternativas sostenibles para aportar al desarrollo de esta región del país.

Puede decirse que la consigna de Wiga es hacer más con menos, y hacerlo mejor. Esta compañía colombiana mejora la calidad de vida en el campo gracias a sus soluciones de agricultura de precisión.

Por su capacidad de ser un catalizador tanto de prosperidad como de cambio climático, la agricultura es una pieza central en el desarrollo sostenible mundial y, por ende, una de las prioridades para garantizar un futuro de bienestar. La compañía antioqueña Wiga busca consolidar a la agroindustria colombiana y los sectores que la rodean —cadena de frío y transporte, por ejemplo— como una potencia sostenible internacional.

Una cara de la moneda: la agricultura aporta al cierre de brechas sociales y genera un crecimiento económico dos veces más eficaz en la reducción de la pobreza que el de otros sectores, de acuerdo a la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura. En la otra cara: algunas de sus prácticas —como los monocultivos y la extensión de la frontera agrícola para deforestación— ponen en jaque al medioambiente al punto de degradar la tercera parte de sus terrenos, según la misma institución.

¿Cómo convertir el bienestar en protagonista del escenario rural colombiano? La tecnología, la estabilidad económica de los agricultores y el uso responsable de los recursos están en el corazón de la respuesta.

“La gran amenaza de la agricultura, no solo en Colombia sino en el mundo, es el agua. Nosotros trabajamos con Internet de las cosas en la agricultura de precisión, que es aprovechar el uso de los recursos: con menos agua, fertilizantes y tierra buscamos maximizar la productividad de nuestros clientes. En la medida en la que se le da a cada planta de manera precisa lo que necesita, se obtiene un mejor producto y un ahorro gigante en costos e insumos”, explica Mauricio Marroquín, gerente general de Wiga.

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Por medio de sensores, Wiga monitorea variables físicas —la temperatura, la humedad, la radiación, el oxígeno y la luz— para tomar decisiones más acertadas. “Tenemos, por ejemplo, estaciones meteorológicas con las que gestionamos el riesgo de heladas en la Sabana de Bogotá; entonces nos anticipamos y generamos alertas para que los cultivos puedan tomar las medidas pertinentes y evitar la pérdida de material orgánico”, comenta Hugo Arrublá, director comercial de Wiga.

En un gremio como el floricultor, en el que las cosechas deben entregarse sin ningún tipo de retraso para no correr el riesgo de perderse totalmente, tener conocimiento sobre posibles afectaciones es un asunto de sobrevivir o no en el mercado.

“Para una fiesta internacional como San Valentín tienes que entregar las flores en las horas y las fechas específicas porque no sirven las flores antes o después. Los agricultores hacen proyecciones de cosechas y cumplirlas depende de factores climáticos que son difíciles de controlar. Nosotros medimos esas variables, las procesamos y la correlacionamos en modelos matemáticos, estadísticos, agronómicos y climatológicos para entregar información útil”, agrega Arrublá.

Su apuesta tecnológica, además, tiene en cuenta la realidad nacional y los retos de cobertura que vienen con ella:

“Distribuimos sensores en muchas hectáreas para capturar información y transportar en tiempo real esas señales en una red de radiofrecuencia, que funciona para cultivos de zonas en las que el internet aún es limitado, hasta un punto donde haya conexión Wi-Fi para mandarlo a la nube, a una plataforma donde se almacena esa información, se estructuran bases de datos, se analizan con inteligencia artificial o machine learning y se generan reportes a los que se puede acceder desde el celular”, dice Marroquín.

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Wiga, que nació en 2012 como el monitoreo de un cultivo hidropónico de tomate en un patio casero, cuenta con cinco unidades estratégicas:

  1. Wipest: “busca mejorar el manejo del proceso fitosanitario y ayudar a bajar el costo de pesticidas, para tener menos plagas gastando menos”, explica Luis Felipe Díaz, socio fundador de Wiga y actual director de Investigación, desarrollo e innovación.
  2. Wigrow: un sistema automatizado de riego que optimiza el recurso hídrico, los agroquímicos y mantiene una alta productividad.
  3. Wicold: “con la cosecha de los productos no ha terminado el trabajo, hay que llevarlos en buenas condiciones al cliente final. Para eso, debemos garantizar que en toda la logística se haga un correcto mantenimiento de la cadena de frío”, agrega.
  4. Wifarm: mejorar las estimaciones de los ciclos productivos de acuerdo a las variables fundamentales de su producción, para aprovecharlas mejor.
  5. WigaIOT: entender y solucionar las necesidades puntuales de cada cliente a través de un equipo de investigación y desarrollo interdisciplinar.

Los beneficios de este modelo empresarial incluyen: estimar bien las cosechas y la producción, disminuir el uso de agroquímicos, optimizar la nutrición del sustrato, reducir el consumo de agua, facilitar las labores en el campo y simplificar la operación en términos operativos.

Erika Lothes, trabajadora de la vicepresidencia ejecutiva de producción de Gestiones y Representaciones Chía también da cuenta del valor agregado de Wiga: “Para nosotros, lo más importante ha sido obtener información confiable y de calidad en tiempo real para tomar decisiones oportunas e informadas. Por ejemplo, gracias a los datos de las estaciones meteorológicas hemos creado y refinado modelos de trabajo para gestionar los riesgos de la temporada de heladas, que coincide con nuestras fechas más importantes: San Valentín y el Día de la Madre”, asegura.

“Al hacer todo esto simultáneamente, tenemos menos costos operativos, menos uso de recursos, menos desechos y aumentamos las ganancias del agricultor”, concluye Díaz.

Wiga ha logrado convertirse en una catapulta para los productores agrícolas colombianos, una población que ronda los 2.7 millones, según los datos más recientes del Dane. Así, logra impactar la triple hélice que pavimenta de ilusión la posibilidad de un mejor mañana: economía, sociedad y medioambiente, amparados y protegidos bajo una iniciativa del sector privado.

Desarrollo sostenible, protección medioambiental, digitalización, conectividad y empleabilidad juvenil fueron temas centrales en la edición 61 de la Asamblea del Banco Interamericano de Desarrollo, que, con Barranquilla como ciudad anfitriona, dejó en claro la importancia de la cooperación en la recuperación económica.

1.361 millones de dólares. Ese es el saldo que le dejó a Colombia la Asamblea BID 2021, el evento económico más importante del hemisferio, en términos de créditos aprobados y de cooperación no reembolsable. Los fondos buscan transformar la calidad de vida en el país y configurar, desde ya, una apuesta que permita el bienestar futuro económico, social y medioambiental.

El evento —que se llevó a cabo entre el 15 y el 21 de marzo— emitió nuevas hojas de ruta para la recuperación nacional y dio luces sobre lo que vendrá en la post pandemia y sobre cómo, desde distintas orillas, todo tipo de actores puede aportar para salir de la crisis. La lucha contra la desigualdad y el papel de las ciudades fueron de los primeros tópicos de la Asamblea BID.

“Los gobiernos están aprendiendo a construir mejores ciudades resilientes, pero deben esforzarse por realizar inversiones que permitan ciudades más incluyentes en Latinoamérica, que permitan una reactivación económica óptima y se conviertan en mitigadoras de los flagelos ambientales”, advirtió Aziza Akhmouch, jefa de Ciudades de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico – OCDE.

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Bienestar: propósito común

La protección medioambiental fue protagonista: 20 millones de dólares serán capital semilla, otorgado por el BID, para fomentar el desarrollo económico sostenible de los 34 millones de personas que habitan la Amazonía, en cuatro ejes prioritarios: bioeconomía, gestión responsable de la agricultura y ganadería, bosques y capital humano, y ciudades e infraestructura. El país, además, recibió un crédito de USD $600 millones para fortalecer y resguardar sus recursos naturales.

La meta de reducir en 51 por ciento la emisión de gases de efecto invernadero —GEI— para 2030 sigue vigente. Según lo pactado en la asamblea, el BID y la Asociación Colombiana de Ciudades Capitales —Asocapitales— buscan aportar al cumplimiento de ese propósito a través de una alianza que vincula al banco con los 32 alcaldes de las capitales colombianas.

Los centros urbanos son responsables del 70 por ciento de las emisiones GEI a nivel mundial. Por eso, sus mandatarios tienen un rol clave en la transformación de las ciudades y la de sus dinámicas cotidianas: la reducción y el aprovechamiento de residuos, la inclusión de economías circulares, el fomento de la movilidad sostenible y la democratización de energías renovables deben incluirse en las políticas distritales de toda Colombia.

“Hay ciudades que han avanzado poco y otras que han dado pasos gigantes. Queremos, con el apoyo del BID y del gobierno, volverlas ciudades sostenibles, que miran a sus ríos, que reforestan, que tienen zonas de protección, que cuidan sus humedales y utilizan transportes multimodales con energías sostenibles”, comentó Carlos Ordosgoitia, presidente de Asocapitales y alcalde de Montería.

Río Magdalena navegable

A través de una Alianza Público-Privada entre el BID y el Gobierno nacional, cuya inversión ronda el billón y medio de pesos, se busca convertir el río Magdalena en un afluente navegable en 686 kilómetros, a lo largo de los 69 municipios entre Barranquilla —Atlántico— y Barrancabermeja —Santander—.

Se espera que este proyecto se traduzca en el aumento de entre 100 y 200 por ciento del transporte de carga, en la generación de 16.300 empleos directos y cerca de 2.000 indirectos, y en la mejora de la calidad de vida de aproximadamente 6.6 millones de habitantes de las zonas de incidencia.

Por su impacto, esta iniciativa —que contará con un plazo de preconstrucción de un año y medio, cinco años de construcción y una concesión total de 15 años— se perfila como una estrategia decisiva en la recuperación económica de la zona norte del país frente a la crisis de la COVID-19.

Un país digitalizado y conectado

180 millones de dólares serán invertidos, por BID Invest, para aportar a la conectividad rural de Colombia y acercarse a la meta gubernamental de que la red digital llegue al 70 por ciento de los colombianos.

Además, 500 millones de dólares adicionales fueron prestados por la entidad financiera para reformular el sector justicia en Colombia a través de su transformación digital. Entre otros beneficios, según el presidente Iván Duque, tan solo en en el primer año de ejecución este proyecto se reduciría el uso de papel en 60 por ciento gracias al expediente electrónico, lo que implica una disminución de 80 por ciento en el presupuesto de transporte de insumos para las altas cortes.

“Primero, con la digitalización de los expedientes hay transparencia, trazabilidad y acceso en tiempo real para advertir y facilitar todas las instancias procesales ante las altas cortes; segundo, permite sistematizar todos los precedentes jurisprudenciales para la consulta de quienes administran justicia; y, tercero, permite ahorros estructurales en cuanto a la reducción de emisiones dentro de la función administrativa de la rama judicial”, explicó.

Juventud con oportunidades

Fortalecer este nicho poblacional —uno de los más afectados por la pandemia, con una tasa de desempleo de 29,7 puntos en el tercer trimestre de 2020— es un aspecto esencial para la recuperación económica en el país. A través de un crédito de 50 millones de dólares, el programa Sacúdete busca impactar positivamente la vida de 400.000 jóvenes con el fomento de su educación, su empleabilidad y sus habilidades emprendedoras.

Además, durante la Asamblea BID —el 17 de marzo— se instalaron los cinco primeros puntos de acceso gratuito a internet en colegios de Baranoa, Atlántico, para facilitar la educación virtual de aproximadamente 1.200 estudiantes. Este modelo busca replicarse en cerca de 15.000 instituciones educativas adicionales para lograr un total de 1.3 millones de beneficiados.

Apoyar hoy a la juventud para potenciar el mañana de todos: “En los Objetivos de Desarrollo Sostenible, el número cuatro es educación para todos. Es el objetivo más importante de todos porque por medio de la educación resolveremos todos los demás problemas”, concluyó Jeffrey Sachs, economista de la Organización de Naciones Unidas, sobre el programa Sacúdete.

Conjugar el éxito empresarial con la transformación social y ambiental. Esa es la esencia de las Empresas B, un grupo de compañías sostenibles del que Juan Valdez hace parte desde el pasado febrero. Le contamos cómo logró convertirse en la primera comercializadora de café del mundo en lograrlo.

Ampliar el sentido del éxito empresarial para entenderlo como la unión del crecimiento económico, la protección medioambiental y el bienestar social ha sido el motor de la certificación ‘Empresas B’ desde su surgimiento. Este reconocimiento internacional, emitido en el país por Sistema B Colombia, busca ser un diferencial global para las compañías que hacen negocios haciendo el bien y con triple impacto —económico, ambiental y social—. Tras un proceso que inició en 2019, Juan Valdez se convirtió en febrero en la primera cadena de café en el mundo en obtener este distintivo.

La certificación es una de las más exigentes de su tipo: solo cerca de 3 por ciento de las compañías que se postulan logran tener el diferencial. Sin embargo, la comunidad de empresas sostenibles en el mundo sigue creciendo: actualmente hay 70 Empresas B en el país, 800 en América Latina y 3.700 a nivel global.

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De acuerdo con Camila López, gerente de Sostenibilidad de Juan Valdez, esta certificación es fruto de un trabajo consciente que nació con la compañía en 2002. El impacto de ser una Empresa B, asegura, otorga cuatro valores fundamentales a su modelo de negocio.

  1. Sentido de interdependencia: “No estamos solos. Formamos parte de una comunidad que, desde la diversidad de sus negocios, está generando triple impacto y está entendiendo que no tenemos que hacer nada solos, que podemos trabajar entre varios para generar valor y responder a los desafíos del mundo actual. A todos los retos planetarios podemos responder desde nuestros negocios, mediante acciones mancomunadas y transversales”, explica.
  2. Reputación y competitividad: ser una Empresa B significa ser reconocido como un modelo de negocio que soluciona problemas ambientales y sociales, lo que genera reconocimiento en todos de los grupos de interés de las compañías: clientes, aliados comerciales y, en este caso, caficultores.
  3. Escala global: La certificación de Empresas B está presente en aproximadamente 70 países, por lo que contar con ella es una carta de presentación que facilita y fomenta la entrada a nuevos mercados internacionales. Para Juan Valdez, que tiene presencia en treinta naciones, esta credencial los hace parte de, en palabras de López, “un movimiento mundial donde podemos hablar un mismo lenguaje y reconocernos en medio de las diferencias con una identidad común: generar valor a tres niveles”.
  4. Beneficios de negocio: a mes de haber recibido la certificación como Empresa B, Juan Valdez ya obtuvo beneficios monetarios tangibles, como el ofrecimiento de tasas bancarias diferenciales.

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“No es fácil ser una Empresa B, pero esto demuestra el aporte de Colombia al movimiento global de sostenibilidad. Hay otras empresas colombianas que han logrado certificarse, pero no hay nada más colombiano que el café y no hay una marca nacional más conocida en el mundo que Juan Valdez. Queremos que la gente entienda el compromiso de estas compañías en entender su éxito como algo que va más allá de lo financiero”, comenta Camilo Ramírez, director ejecutivo de Sistema B.

Con el inicio de su proceso de validación, llegó también un cambio de mentalidad frente a lo que la sostenibilidad representa: “Establecimos que la certificación Empresas B se iba a convertir en un camino, para entender dónde estábamos ubicados, más que en un fin en sí”, dice López. El siguiente paso fue la creación de un comité interno para identificar, de manera transversal a la organización, dimensiones en las que cada área podía articularse con otras, autoevaluarse y aportar.

Así surgió el modelo con el que Juan Valdez ha buscado incidir positivamente en la comunidad en la que opera: “Nuestro mayor impacto se desarrolla a través de nuestra cadena de abastecimiento y de sus entornos. Tenemos una relación muy estrecha con quienes son nuestra razón de ser: los caficultores. Nosotros hemos sido diseñados, desde el inicio, como un negocio que atiende a las 540.000 familias caficultoras que en su mayoría son pequeños y medianos productores”, explica la gerente.

“La Federación Nacional de Cafeteros, principal accionista de Juan Valdez, es un ejemplo global de cómo funciona una cooperativa. Colombia es lo que es por el café y el café colombiano es lo que es por la Federación. Llevar directamente la producción de los campesinos al consumidor final, quitar intermediarios y garantizar un mejor precio para ellos fue clave”, complementa Ramírez.

Dentro de las estrategias que catapultaron a la compañía como un referente en el cierre de brechas sociales en el país están sus programas institucionales: Renacer, que fomenta el desarrollo de jóvenes caficultores; Mujeres cafeteras, que trabaja con caficultoras en todo el país, un grupo que representa cerca del 30 por ciento del gremio en Colombia; y Plan amigo inversionista, que brinda beneficios económicos y garantiza la compra de café a accionistas que también son caficultores.

Compras inclusivas para personas en situación de vulnerabilidad, iniciativas de bienestar holístico para los colaboradores, inclusión laboral de personas con discapacidad, buena gobernanza, participación en economías circulares, aprovechamiento de residuos y conversión de restos orgánicos en abono son otras de las acciones que le concedieron a Juan Valdez el título de Empresa B.

“No importa el tamaño de la compañía ni la industria a la pertenezca: todas tienen la posibilidad de ser una Empresa B. Este movimiento cada vez necesita más aliados comprometidos con cambiar realmente la forma de hacer negocios, para generar valor, tener los mejores rendimientos financieros y simultáneamente responder a las necesidades del planeta y del país”, concluye López.

Epidemias y pandemias como la viruela y el cólera han sido el punto de partida para ingeniosos proyectos que cambiaron la vida de millones de personas. ¿Qué dinámicas se transformarán en el mundo tras la Covid-19?

La viruela: un hito en la historia de la medicina

La viruela es una de las enfermedades más devastadoras que ha sufrido la humanidad. Se cree que se originó en India o Egipto, hace aproximadamente 3.000 años y se contagiaba por contacto directo con personas infectadas, o a través de los fluidos corporales. Sus síntomas iniciales eran fatiga y fiebre, pero luego aparecían pústulas y bultos en el rostro y cuerpo de quien la padecía.

La enfermedad llegó a América en el siglo XVI y arrasó con diferentes civilizaciones indígenas en todo el continente. El imperio azteca fue uno de los más afectados, con más de tres millones de muertos, debido a esta enfermedad.

Solo durante el siglo XX se estima que la viruela acabó con la vida de 300 millones de personas en todo el mundo.

Sin embargo, la lucha contra la viruela le dejó al mundo uno de los descubrimientos más importantes en la historia de la medicina. Gracias a los experimentos del doctor inglés Edward Jenner, que en 1976 demostraron que inocularse con una variedad similar de viruela, presente en las vacas, podría proteger a las personas contra esta enfermedad.

Finalizando la década de 1960, la Organización Mundial de la Salud puso en marcha una campaña masiva de vacunación que pretendía erradicar la enfermedad. El plan fue exitoso, el último caso conocido de viruela fue registrado en Somalia, en 1977 y la enfermedad fue declarada como erradicada en 1980.

El alcantarillado de Londres: una solución a los brotes de cólera

A mediados del siglo XIX la capital inglesa fue azotada de forma recurrente por brotes de cólera, una enfermedad que provocaba vómitos y diarreas agudas que podían acabar con la vida de quien la padecía en solo cuestión de horas. Entre 1853 y 1854 cerca de 10.000 londinenses murieron debido a esta enfermedad

Aunque en un principio existió la creencia de que la enfermedad era originada por los fétidos olores de la ciudad, pues desechos de todo tipo iban a parar al río Támesis; fue el doctor John Snow – considerado el padre de la epidemiología – quien aseguró que la enfermedad no se transmitía por el aire, sino por ingerir agua contaminada.

El verano de 1858 fue tan caluroso, que provocó el evento conocido como el ‘Gran hedor de Londres’, tan insoportable que el Parlamento de Westminster se vio obligado a legislar en tiempo récord, para aprobar un proyecto que permitiera la construcción de un sistema de alcantarillado que le pusiera fin a la situación.

La iniciativa fue liderada por el ingeniero Joseph Bazalgette, quien diseñó un completo y extenso sistema de alcantarillado interconectado. El proyecto consistía en la construcción de 82 millas de alcantarillas recubiertas de ladrillos y 1.100 millas de desagües subterráneos que canalizarían los desechos y aguas residuales de la ciudad.

El alcantarillado propuesto por Bazalgette fue el proyecto de ingeniería civil más grande del mundo en el siglo XIX, contribuyó de manera significativa a la salud pública de la ciudad y hoy en día sigue siendo utilizado por la población londinense.

Transformación digital e innovación: el foco de la Covid-19

La pandemia de Covid ha trastocado diferentes aspectos de la vida humana. Millonarias pérdidas de empleo, el cierre de las instituciones educativas a nivel mundial y drásticos cambios en los entornos laborales, han impulsado a la humanidad a transformarse de manera acelerada para poder hacerle frente a la pandemia.

El nacimiento de nuevos modelos de trabajo

El confinamiento obligó a millones de empresas a enviar a casa a sus empleados para poder mantenerlos seguros. Esto supuso un enorme reto que, poco a poco, se fue normalizando y ha traído beneficios tanto para las empresas como para los trabajadores.

Según una encuesta realizada por McKinsey, el 80% de las personas aseguraron disfrutar del trabajo en casa y el 41% afirmó ser más productivo. Evitar largos desplazamientos y un mayor equilibrio entre la vida personal y laboral son algunas de las ventajas que argumentaron haber experimentado durante este período.

Un estudio realizado por Global Workplace Analytics encontró que los empleadores estadounidenses ahorraron hasta 30 mil millones de dólares diariamente, debido a la implementación de iniciativas de teletrabajo durante la pandemia.

Es probable que tras la emergencia la tendencia continúe, pues las empresas reducirían costos de operación si mantienen a sus colaboradores trabajando desde casa y las ciudades o pueblos pequeños podrían verse beneficiados, pues quienes han emigrado a las grandes ciudades, en busca de oportunidades laborales, podrían retornar a sus lugares de origen, gracias a las ventajas del trabajo remoto.

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Innovación en tiempo récord: la carrera por la vacuna

Ante la emergencia sanitaria, científicos de todo el mundo se dieron a la tarea de conseguir un antídoto para frenar la propagación de la pandemia. En tiempo récord diferentes equipos de investigación anunciaron que sus innovaciones habían llegado a buen puerto. ¿Cómo logró hacerse tan rápido este proceso?

Un ejemplo es la investigación realizada en el Instituto Jenner de la Universidad de Oxford, que reunió a sus mejores expertos para diseñar una vacuna que pudiera hacerle frente a esta enfermedad.

La innovación que permitió a los científicos desarrollar esta vacuna, no es un trabajo nuevo, es fruto de extensas investigaciones previas a la Covid-19, cuando se construyó el ChAdOx1 o Chimpanzee Adenovirus Oxford One.

Antes de la Covid-19, ya se habían utilizado vacunas basadas en ChAdOx1 para tratar enfermedades como la gripe, el virus del Zika o la Chikungunya.

Este trabajo les permitió desarrollar de manera más acelerada la nueva vacuna contra la Covid-19 y luego, Oxford logró establecer una alianza con el gigante farmacéutico AstraZeneca, para su fabricación. La vacuna ha pasado por todas las etapas de ensayos clínicos necesarios para asegurar su confiabilidad.

La pandemia puso en jaque la salud y economía mundial, y aunque todavía no se le ha ganado la batalla, los planes masivos de vacunación en diferentes países del mundo, pretenden ser la solución a la catástrofe. Las nuevas tendencias en sistemas de transporte, entornos laborales y hábitos de consumo, pueden ser el punto de partida hacia una nueva humanidad, que pueda restablecer de manera sostenible lo que el mundo ha perdido durante el último año.

Fuentes:

National Geographic, BBC, McKinsey, Fast Company, Global Workplace Analytics, History, The Guardian, Museo de Londres.

Para Leidy Cuestas, el servicio está primero. Esta premisa la llevó a desarrollar un proyecto que hoy es su misión de vida: Kit Smile, una oportunidad para niños con parálisis cerebral.

El movimiento es inherente a la vida. Es una acción indispensable para conectar con el entorno desde el nacimiento. Particularmente en la infancia, el cuerpo es un vehículo de exploración para palpar y descubrir el mundo. Sin embargo, de acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), para 4 de cada 100 niños que sufren de parálisis cerebral, no es así.

Se trata de un grupo de trastornos que afectan el desarrollo normal del cerebro, generalmente durante el embarazo, causando daño en la corteza motora y limitando la capacidad de movimiento de los niños. Algunos de los síntomas son reflejos exagerados, rigidez de las extremidades y movimientos involuntarios.

Para Leidy Cuestas, diseñadora industrial y CEO de Kit Smile, la parálisis cerebral era una realidad desconocida, una estadística más, hasta que conoció a Laura. Cuenta que “en diciembre de 2013 viajamos al pueblo de mi mamá, Maya, Cundinamarca, y conocí a Laura, una niña de cinco años con parálisis cerebral que vivía en muy malas condiciones. Permanecía en un coche viejo y dañado”. Una situación definitiva en la vida de Leidy Cuestas, quien había atravesado dificultades luego de la muerte de su padre.

Junto a su madre y hermana gemela empezaron de cero. Trabajar juntas fue la mayor lección de valor que pudo haber recibido. Además, fue la perspectiva que despertó ese instinto de entender las necesidades que tienen otras personas. “Creo que esa experiencia fue lo que me ayudó a desarrollar esa ‘parte social’”, asegura.

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Su encuentro con Laura coincidió con el desarrollo de su proyecto de grado. “Fue tanto el impacto que esa historia tuvo en mí, que decidí dedicar ese año de investigación a diseñar algo que le cambiara la vida de esa niña. Empecé a investigar qué era la parálisis cerebral desde el ámbito de diseño, hasta conectarla con el universo médico”, cuenta la emprendedora de 26 años.

Aunque esta es una enfermedad que puede desarrollarse en cualquier embarazo, afecta en mayor medida a poblaciones vulnerables y de escasos recursos, quienes tienen dificultad para acceder a servicios de salud, aumentando los riesgos durante el parto.  Ese era el caso de Laura: “cuando hablé con la mamá para preguntarle qué tenía la niña, me dijo: ‘no sé; tiene algo en el cerebro, pero no sé qué porque nunca la pude llevar al médico’”.

Ese fue el inicio. Luego vino una inmersión absoluta en el tema y la búsqueda de espacios en los que pudiera observar a los niños para entender qué necesitaban. En este proceso, Cuestas tuvo un descubrimiento definitivo: “me di cuenta de que podíamos cambiar la posición de los niños, basándome en el método Bobath. Empecé a hacer prototipos y el Centro de Rehabilitación CERES me abrió sus puertas. Recuerdo muy bien que en todos los lugares me decían ‘pero tú eres diseñadora, ¿qué vas a hacer acá si solo viene personal de salud?’ Pero yo solo necesitaba que me dejaran ver a los niños”.

Asistiendo de cerca a las sesiones de fisioterapia, Leidy Cuestas pudo materializar las necesidades de los pacientes en el Kit de Rehabilitación Smile, con un objetivo en la cabeza: “romper el paradigma de que fueran los niños quienes se acercaran al sistema de salud. Kit Smile lleva salud a los niños y niñas, a través de un sistema de rehabilitación que permite tres posiciones en su diario vivir: alimentación, ejercicios y descanso”.

La estimulación es clave en niños que padecen esta enfermedad, pues mejora sus condiciones físicas y cognitivas. El kit está basado en el concepto de ‘desdramatizar’ la enfermedad, por lo que está diseñado para verse como un juguete colorido y cómodo, lo que permite llamar la atención de los niños. Además, es totalmente plegable y a medida que van creciendo los niños, se ajusta.

Unidos para Sonreír

Cuestas tardó cerca de dos años en materializar el proyecto y hacerlo rentable, junto a sus colaboradores. Sin embargo, la inspiración pareció apagarse. “El 6 de diciembre de 2015 llamé a la mamá de Laura para contarle que ya tenía patrocinio para entregarle al kit. Dos días después de la noticia, Laura murió. No sabemos por qué”. Cuestas pensó en abandonarlo todo, pero a su alrededor se referían a Laura como un ángel y una inspiración. Eso le permitió volver al ruedo; “después de unos meses muy duros decidí crear la fundación Unidos para Sonreír. Allí tomamos casos de niños y niñas que no tienen recursos, casi el 80% de la población, y buscamos aliados para poder entregarles el kit”.

La ayuda técnica va de la mano de un acompañamiento médico y psicológico. Profesionales de la salud capacitan a madres y cuidadores de los pacientes para que sepan llevar los procesos de rehabilitación de sus hijos. Cuestas asegura que esa es la clave, “este es nuestro diferencial porque construimos una relación con los cuidadores de los niños, de las cuales el 90% son madres cabeza de hogar que renuncian a sus empleos para dedicarse al cuidado y quienes representan las tasas de pobreza extrema más altas del país”.

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La pasión y el corazón hace que las cosas pasen. Y no ha sido diferente para este proyecto reconocido en más de 10 países y que ya cuenta con una patente de invención que lo hace único en el mundo. La inspiración de ayudar se renovó; por eso, Cuestas asegura con convicción: “hemos pensado antes en los demás que en nosotras mismas y ha sido un esfuerzo de que la gente conozca las necesidades de otros. Nuestros resultados son reales, seguimos de cerca los procesos de los niños y mostramos el antes y el después de sus procesos”.

El modelo de Venture Capitals abre un camino de oportunidades a las startups más innovadoras. ¿En qué consiste este esquema y cómo va en Colombia?

El emprendimiento en Colombia, en especial en el campo de las startups, cada día cobra mayor importancia y se consolida como una de las alternativas de proyecto de vida para una nueva generación de jóvenes empresarios.

Unos de los actores relevantes para este crecimiento son los inversionistas y la cacería de nuevas oportunidades de negocio es un riesgo que cientos están dispuestos a correr a través de Venture Capital o capital de riesgo. Este modelo de inversión apoya y beneficia a los emprendedores que presentan las mejores y más llamativas propuestas de startups.  De acuerdo con Camilo Velásquez Rodríguez, Coordinador de Proyectos del Parque Científico de Innovación Social, “dentro de las mayores limitantes a las que se ven enfrentadas los emprendedores en etapas tempranas está la financiación y la búsqueda de clientes. Allí, un Venture Capital aportaría valor al ecosistema de emprendimiento en el país”.

Para hacer efectiva la inversión, los Venture Capitals analizan las propuestas desde varias aristas. Según la plataforma Samaipata, especialistas en inversión en plataformas digitales en Europa, los principales pilares que definen la decisión son el equipo, el mercado y el negocio en sí. Los datos disponibles que entran en consideración dependen mucho de la etapa en la que se encuentre el negocio, por lo que se hace indispensable presentar las habilidades del equipo de trabajo, el tamaño de la marca y las competencias, así como las métricas del negocio, datos y situación financiera.

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Nuestro país es referente de estimulación del emprendimiento a nivel mundial, ya que se han generado nuevas políticas para el apoyo de generación de empresas. Además, existen entidades públicas y privadas dispuestas a apoyar las iniciativas y cada día dicho ecosistema se integra y fortalece más.

“El modelo funciona porque las pequeñas empresas ofrecen a los Venture Capitals propiedad sobre las mismas, con el fin de financiar y hacer crecer el negocio con la experiencia que tienen. En contraprestación, los Ventures obtienen grandes rentabilidades por lo invertido cuando las pequeñas empresas crecen”, explica el docente e investigador en finanzas Andrés Jiménez, de la Fundación Universitaria Konrad Lorenz.

Esto, sin embargo, representa un riesgo importante para los inversores, dado que un porcentaje bajo de startups logran superar el periodo de estabilización; de hecho, en muchas ocasiones se pierde el dinero invertido. “Los Venture Capitals se caracterizan por apuntar a esos pocos negocios que logran salir a flote y son exitosos, donde terminan recuperando toda la inversión realizada, e incluso los recursos perdidos en otros negocios”, asegura Jiménez.

El impacto a futuro en Colombia

El desarrollo de los Venture Capitals impacta positivamente diversos sectores y pone a Colombia en el mapa de los espacios de creación de propuestas emergentes de emprendimiento. Esto, según Camilo Velásquez, “en el corto plazo, hará que los emprendedores del país propongan iniciativas de negocios que brindarán empleos y moverán la economía, en especial en esta época de reactivación. Recordemos que la palabra clave fue ‘reinventarse’, una acción que ya es constante entre los emprendedores. Mi sector corresponde al agro y Colombia tiene todo el potencial para crecer en este sector, integrando tecnologías 4.0, blockchain, big data y robótica”

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La propuesta de repotenciar los sectores con componentes digitales requiere un esfuerzo de formación y estímulos para talentos en campos como las áreas STEM (Ciencias, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas), la robótica, la inteligencia artificial, y la programación. Esto debe ir acompañado por el refuerzo en componentes ‘blandos’ de innovación, liderazgo y creatividad.

El camino para la consolidación de nuevas ideas de negocios está abierto a los arriesgados para la creación y para la inversión, conformando un equipo que puede fortalecer a Colombia como una de las economías emergentes de la región.

Sostenibilidad, innovación, tecnología y financiación convergen en Unergy, una fintech que reúne a personas que deseen invertir en energía solar con empresas que quieran utilizar este modelo energético sin incurrir en gastos.

La humanidad corre una carrera contrarreloj y el futuro exige actuar desde ya en su nombre: la lucha compartida contra el cambio climático es la única puerta a un mañana de bienestar. Con esa idea como horizonte, los fundadores de la startup Unergy buscan reducir las emisiones de carbono lanzadas a la atmósfera al reemplazar el consumo de energía basado en combustibles fósiles por la masificación de la energía solar.

Su misión de democratizar la energía solar, además, está alineada con las proyecciones nacionales: para 2022, según calcula el Ministerio de Minas y Energía, Colombia contará con 2.800 megavatios de capacidad instalada de energía solar y eólica, lo que representará el 12 por ciento de la matriz energética del país. 

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El primer paso para cumplir ese objetivo fue identificar, y entender a profundidad, las barreras y necesidades que existen en Colombia para acceder efectivamente a esta fuente de energía renovable. 

Más del 90 por ciento de las personas que quieren invertir en energía solar no pueden hacerlo porque viven en apartamentos, en lugares arrendados que no tienen techos disponibles para instalar paneles solares o no cuentan con las inversiones mínimas para viabilizar sus proyectos en un techo propio, que rondan los 15 millones de pesos”, explica Eduardo Ospina, ingeniero electricista y CEO de Unergy.

Por otro lado, el sector privado —un actor clave para lograr un mundo sostenible y equitativo— enfrenta otras limitaciones para implementar la energía solar a su estrategia de negocio. “Muchas industrias tienen todo lo contrario: grandes techos y superficies, grandes consumos de energía y una rentabilidad aún más grande con energía solar, pero no hacen inversiones en energía limpia para concentrarse en su operación”, agrega Ospina.

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Con el panorama claro en ambos frentes, Unergy surgió, en 2019, para atender simultáneamente las necesidades de inversión de las personas sin techo propio con las necesidades de empresas con techo propio, pero sin capacidad de inversión. 

Su modelo de negocio beneficia tanto a inversionistas como a empresas: los primeros aportan desde un millón de pesos colombianos y reciben una rentabilidad de entre 8 y 13 por ciento de efectivo anual mientras que los segundos, sin costos de inversión ni de mantenimiento, empiezan a operar con energía renovable y reducen entre 15 y 35 por ciento sus costos en los consumos energéticos mensuales.

Básicamente hacemos un crowfunding de energía solar para que las personas tengan activos de energía sostenible que antes no tenían y para que las empresas consuman energía solar financiados por terceros y por un costo mensual menor”, asegura el CEO de la startup.

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El medioambiente, por supuesto, es el principal beneficiado por esta apuesta, ya que disminuye el consumo de combustibles fósiles —como gas y carbón— en la generación de energía y las emisiones atmosféricas asociadas a ello. Además, el funcionamiento de Unergy evidencia que sostenibilidad y rentabilidad sí pueden ir de la mano, a la vez que crea una conciencia ambiental en quienes se involucran en sus proyectos, que, como una bola de nieve, poco a poco, va llegando a otros ámbitos.

“Comienzan a tener más confianza en la tecnología y en la energía solar, y también a entender mejor todo lo relacionado con su impacto. Empiezan a pensar, por ejemplo, cómo movilizarse para tener una huella de carbono menor y cómo reciclar mejor. Es algo que trasciende y que no impacta únicamente su vida personal, sino que también llega a sus familias y empresas para generar un cambio poderosísimo respecto al cambio climático”, dice Ospina, quien asegura que durante ese año la empresa buscará expandirse al extranjero, principalmente en Ecuador, México, Perú y Panamá.

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El papel de la tecnología es fundamental para mantener la confianza y la transparencia de la operación de Unergy. Su sistema automatizado de gestión energética informa en tiempo real todas las variables asociadas al proyecto a inversionistas y a empresas: cobros y ahorros mensuales, generación y consumo energético, anomalías y rentabilidades, por ejemplo.

Trabajamos con Inteligencia Artificial para optimizar la operación, con Internet de las Cosas enviamos reportes, con desarrollo de hardware hacemos las mediciones energéticas, con algoritmos y tecnología Blockchain repartimos las rentabilidades de manera segura. De esta forma, nosotros como humanos detrás de Unergy no tenemos la potestad de cambiar los datos de estas transacciones energéticas que, finalmente, se convierten en una transacción financiera”, explica el CEO.

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Aunque el camino por recorrer aún es largo, Colombia avanza en términos de energía solar: en la edición más reciente del ranking de sostenibilidad energética, emitido por el Consejo Mundial de Energía, el país ascendió del puesto 49 al 35 y se ubicó en el sexto lugar de Latinoamérica y el Caribe.

Por su parte, Unergy ha logrado su meta democratizar y masificar la energía solar al reunir cerca de dos mil millones de pesos de financiación en proyectos de energía solar, con una participación de aproximadamente 200 inversionistas. Sin embargo, van por más: para 2025 esperan contar con un millón de personas asociadas a su plataforma y financiar 50 millones de dólares en proyectos de energía solar.

Sabemos que podemos hacerlo gracias al crecimiento del sector, a la rentabilidad y a los avances tecnológicos de la energía solar. También sabemos que tenemos que hacerlo: si no nos juntamos para cambiar fuertemente el mundo en términos de sostenibilidad vamos a acelerar un impacto negativo con posibles efectos catastróficos. Estamos corriendo todos juntos esta carrera”, concluye Ospina.

La ciudad será sede de la nueva megafábrica de Tesla, que se suma a las más de 120 empresas del sector de la innovación y la tecnología que han anunciado en el último año reubicaciones y expansiones en Austin y sus alrededores. 

Silicon Valley, al sur de la ciudad de San Francisco, es la meca tecnológica del mundo. Hoy alberga 2.000 organizaciones líderes en el sector de la tecnología y la innovación como Google, Apple y Oracle. Y aunque es un referente, otras ciudades le están haciendo competencia. 

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Una de ellas es Austin, la capital de Texas, que en el 2020 lideró el ranking ‘Tech Town’, realizado por ComTia, la Asociación de la Industria de Tecnología de la Computación. “La ciudad ocupa por segundo año consecutivo el primer puesto, subiendo del número 3 en 2018. Ese año informamos 46 traslados de empresas de tecnología a Austin. En 2019, ese número aumentó a 58, según la Cámara de Comercio de Austin, lo que se tradujo en 4.648 nuevos puestos de trabajo. Esos números se alinean con los hallazgos de CompTIA, que muestran 68.323 trabajos de TI publicados entre agosto de 2019 y julio de 2020, un aumento de más de 19.000 con respecto al año pasado”, indicó el reporte.

De acuerdo con la Cámara de Comercio de Austin, 6.500 startups y compañías de tecnología tienen base en la ciudad, y en los últimos años empresas del tamaño de Google, Facebook y Oracle abrieron oficinas allí. De hecho, esta última trasladó su planta en Silicon Valley a Texas en el último año, al igual que HP Enterprise. Por su parte, Tesla, líder en fabricación de vehículos eléctricos, anunció recientemente la compra de un terreno a las afueras de Austin, donde construirá su nueva megafábrica y generará alrededor de 5.000 empleos. 

Apple también encontró en la ciudad un centro de desarrollo, y en 2019 reveló que esta será la sede de su nuevo campus, donde se fabricarán los computadores Mac Pro. “Construir el dispositivo más poderoso de Apple hasta la fecha en Austin es tanto un motivo de orgullo como un testimonio del poder perdurable del ingenio estadounidense”, expresó Tim Cook, CEO de Apple. 

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Además, en el último año, 120 compañías del sector han anunciado reubicaciones y expansiones en la ciudad y sus alrededores. 

Gracias a este auge, la capital de Texas ha sido apodada ‘Silicon Hills’. Pero, ¿qué hay detrás del posicionamiento de esta región como centro de innovación?

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10 en calidad de vida

Austin se destaca por la calidad de vida que ofrece a sus ciudadanos. De hecho, fue escogida como la mejor ciudad para vivir en 2019 en el ranking anual que hace US News & Report debido a sus buenas calificaciones por ingresos, costo de vida, ambiente social y oferta cultural, entre otros. 

A esto se suma que Texas es uno de los pocos estados del país que no tiene impuesto sobre la renta de las personas físicas y tampoco tiene impuesto de sociedades. Por eso, los impuestos locales y estatales son 18 por ciento más bajos que los de la media nacional. Este, por supuesto, es un gran atractivo para las empresas que deciden asentarse allí.

Apoyo a la innovación

El crecimiento de los ecosistemas de innovación no es posible sin una red de apoyo integrada por la comunidad, el Estado y las empresas. Austin cuenta con varias organizaciones que soportan y promueven la creatividad, el intercambio de experiencias y el crecimiento económico. 

Por ejemplo, desde 1987 la ciudad es sede del Festival South by Southwest (SXSW), que se celebra durante la primavera y, a través de diferentes eventos, como conferencias, charlas y exhibiciones, busca fortalecer la industria musical, cinematográfica y de medios interactivos del sur del país. En la última década ha integrado otras temáticas a su agenda anual, como el SXSW Edu, un programa enfocado en la innovación educativa; y el SXSW Eco, que contiene una agenda de análisis sobre impacto medioambiental. 

También cuenta con el Austin Technology Council, una organización conformada por 250 miembros, entre los que se encuentran empresas como Amazon, eBay e Intel. El propósito de esta unión, que nació en 1992, es fomentar la colaboración, el networking y la transferencia de conocimiento, permitiendo, por medio de mentorías, encuentros y conferencias, el desarrollo de pequeños, medianos y grandes empresarios.

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Hub de transformación

En 2017 se inauguró el Capital City Innovation, el distrito de innovación de Austin que nació de una alianza entre Ascention Seton, Central Health y la Universidad de Texas. El objetivo de esta organización sin ánimo de lucro es generar una sinergia entre las diferentes startups e individuos interesados en innovar desde sus campos de acción. 

Hoy, más de 230 compañías hacen parte de este distrito, la mayoría de ellas con un fuerte enfoque en innovación en salud, pues uno de los grandes propósitos de este proyecto es generar soluciones que contribuyan a mejorar la calidad de los servicios de salud locales y, a largo plazo, nacionales. 

Para lograrlo, la participación de la academia es fundamental. Por eso dentro del hub ya se encuentran la escuela de medicina de la Universidad de Texas y el Dell Seton Medical Center.

Una crisis sin precedentes demanda una respuesta sin precedentes. Frente a la pandemia, Colsubsidio reaccionó poniendo el bienestar de su talento humano en el centro de la ecuación. La comunicación, el trabajo en equipo y la confianza fueron protagonistas en el proceso.

Inesperada y cambiante, la pandemia ha sumido al mundo en un entorno de incertidumbre que pone en jaque su bienestar. En Colombia, el panorama nacional se ha complejizado aún más a raíz de la COVID-19. “Ha desafiado todos los pronósticos en impacto y extensión, y llegó para cambiar la vida personal, familiar, económica y laboral”, dijo el director de Colsubsidio, Luis Carlos Arango, en su ponencia de apertura para el pasado VII Foro de Sostenibilidad. 

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Sin embargo, durante esa misma intervención, el director también rescató la capacidad de la sostenibilidad de transformar la realidad y “garantizar la perdurabilidad de las empresas, generar soluciones, reactivar sectores y evitar que la crisis sanitaria se convierta en una crisis económica crónica”.

¿Cómo ha asumido Colsubsidio el reto de responder a la pandemia desde la sostenibilidad y el bienestar? La misma naturaleza de la caja de compensación facilitó que la compañía le midiera el pulso a la pandemia de COVID-19 desde su aparición en Colombia. 

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“Nuestras líneas de servicios incluyen sectores como salud, supermercados, droguerías, recreación, turismo, deporte, educación y alimentos y bebidas. También tenemos una IPS y una red de clínicas y centros médicos. Por ese contacto, estábamos muy al tanto de lo que pasaba día a día con el coronavirus y teníamos muy claro que sus impactos no solo iban a afectar a nuestros clientes sino también a nuestros trabajadores”, explica Martha Cecilia Castaño, quien lleva cinco años ejerciendo como gerente de Talento Humano de Colsubsidio.

Antes de que el aislamiento estricto empezará a regir en todo el país, Colsubsidio empezó a tomar medidas para hacer frente a la pandemia:

“Es un equipo humano interdisciplinario con representantes de distintas áreas de la empresa: Talento Humano, Salud y seguridad en el trabajo, Relaciones laborales, Cultura y comunicaciones internas, Servicio al cliente, Infraestructura, Servicios generales y compras, y Comunicaciones externas. Nos juntamos para estar en línea y hacerle frente a la situación con un equipo base que interactúa con todos los demás servicios de Colsubsidio”, dice Castaño.

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“Empezamos a saber cuáles eran los colaboradores que estaban enfermándose, dónde estaban, en qué estado de salud, si necesitaban apoyo, cuántos estaban hospitalizados y cuántos recuperados. Actualmente seguimos generando un reporte diario con toda esta información y también con reportes de seguridad sobre nuestros puntos de atención”, dice la gerente.

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Tener una fuerza humana conformada por cerca de 16.000 trabajadores exige un modelo de comunicación muy robusto. Especialmente durante momentos de incertidumbre. Por eso, la comunicación con los colaboradores ha sido uno de los pilares fundamentales en el plan de acción de Colsubsidio frente al COVID-19.

“El 60 por ciento de nuestra gente es gente front, que no puede recibir nuestras notificaciones desde su computador fácilmente. Nuestro sistema busca llegar a cada uno de los trabajadores sin excepción, a través de mensajes de texto, de Whatsapp y de nuestros principales voceros, que son los líderes”, explica Castaño, cuya experiencia en el rubro de los Recursos Humanos suma veinte años.

La comunicación con los líderes, a través de conversaciones significativas y empáticas, aunque breves y mediadas por la distancia, es un elemento vital para marcar la diferencia en la experiencia de los trabajadores durante la pandemia

De hecho, esos vínculos constituyen una motivación mayor para el talento humano que el temor a perder su trabajo: según una encuesta de Glassdoor, 81 por ciento de los empleados trabaja más al sentirse apreciado frente al 37 por ciento cuyo rendimiento responde al miedo.

“Durante la pandemia fue clave mantener al talento humano informado casi en tiempo real —por todos los canales, tanto por escrito como por medio de videos— sobre las decisiones que iba tomando la organización, la ciudad y el país. Esa fue nuestra alternativa para mitigar la incertidumbre de esta época”, agrega la gerente.

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Además, la caja de compensación decidió esforzarse al máximo por no despedir a ningún colaborador a raíz de la pandemia, un factor clave que se comunicó desde el inicio a los trabajadores para transmitirles tranquilidad, seguridad y estabilidad.

Para lograr mantener intacta su fuerza de trabajo, Colsubsidio optó por cerrar los contratos que tenía con terceros para dar esas vacantes resultantes a sus trabajadores internos. Esto, además, demandó un proceso de reskilling y de reubicación para aproximadamente 3.000 colaboradores

“Tuvimos que cerrar todos los clubes y hoteles. A esos trabajadores, amas de llaves, auxiliares de piscina, botones y recepcionistas, les hicimos un plan de reentrenamiento para ampliar otros servicios que surgieron a raíz de la pandemia. Por ejemplo, tomar la temperatura en clínicas y supermercados, y trabajar en el call center”, puntualiza Castaño.

Aquellos colaboradores que no pudieron vincularse inmediatamente a otra línea de servicio, se mantuvieron en casa sin una asignación laboral específica, pero recibiendo su salario habitual, y simultáneamente capacitándose en habilidades digitales para que permanecieran comunicados y con una sensación de ocupación y propósito. Finalmente, estas personas sin asignación conformaron una bolsa interna de trabajo.

“Durante un tiempo, congelamos la planta y dejamos de contratar personas. Si alguna vacante se abría o un cupo rotaba, reentrenabamos a uno de esos trabajadores para que pudiéramos suplir esa necesidad con el talento que ya teníamos. Así, nuestro talento humano se certificó, adquirió nuevas habilidades, ascendió y mejoró la calidad de su trabajo durante la pandemia”, concluye Castaño.

Esta empresa colombiana, fundada por dos hermanos paisas, crea prendas playeras, hechas con plástico reciclado sacado del mar. Además, su estrategia de sostenibilidad incluye trabajar con adultos mayores y madres cabeza de familia.  

‘Hecho a lo abuelita’, con esmero y cariño. Bajo ese lema, los hermanos Daniel y Juan Camilo Velásquez han conformado Bohío Playa, una marca de ropa inspirada en el Caribe y su esencia: el mar y sus colores, la cumbia, el vallenato, las orquestas musicales de las décadas de los 80 y los 90, y figuras como las de Joe Arroyo, Diomedes Díaz y Bob Marley. En su propuesta confluyen la vida playera y el cuidado de una abuela. Por eso, protegen la primera y dan trabajo a las segundas.

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“Más que pensar únicamente en la sostenibilidad económica de la marca, nos interesa su sostenibilidad ambiental y social. Por eso, muchas de nuestras prendas están hechas a partir de plástico reciclado y contratamos a adultos mayores y a madres cabeza de familia con una buena remuneración”, dice Juan Camilo y agrega que “gracias a eso, trabajan con una muy buena calidad y el resultado son prendas duraderas, hechas con amor y detalle”, agrega el administrador de negocios.

Su colección Salvando Mares está protagonizada por camisetas, pantalonetas y tapabocas confeccionados con botellas PET provenientes del mar, cuyos pigmentos también dan vida a sus estampados. “Si uno ama el mar y se inspira en él, no tiene sentido que lo contamine de ningún modo”, asegura Daniel, quien está al frente de todos los procesos creativos de la marca.

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El plástico no es el único insumo reutilizado en sus prendas. “Cada camiseta está hecha con cinco botellas recicladas y el otro 50 por ciento es algodón reciclado de ropa de segunda mano. Nuestros sombreros, además, están hechos a base de palma de moriche y son tejidos manualmente por indígenas de la Amazonía una vez el cogollo cae naturalmente de la palma”, explica Juan Camilo.

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La gestión ambiental de Bohío Playa —que nació en 2015 como un ecommerce y ya tiene presencia internacional en Puerto Rico, Guatemala, Panamá y Chile— adquiere aún más peso y un impacto global si se tiene en cuenta la complejidad y los desafíos que el plástico ha traído consigo: desde el auge de su producción masiva, hace aproximadamente siete décadas, se han producido 8.300 millones de toneladas métricas de plástico, según un estudio publicado en Science Advances. 

Por su ciclo de vida, en el que pueden durar 400 años en degradarse, la mayoría de los plásticos —6.300 millones de toneladas métricas— existen aún hoy como residuos y solo el 9 por ciento ha sido reciclado. Esas cifras son difíciles de dimensionar: tan solo la cantidad que llega anualmente a los océanos —8 millones de toneladas métricas— equivale a tener cinco bolsas plásticas de mercado por cada 30 centímetros de costa en el mundo.

De no transformarse los hábitos de consumo, el futuro no será esperanzador: en 2050, el mar tendrá más plástico que peces, según el Foro Económico Mundial, y los vertederos alojarán 12 millones de toneladas métricas de plástico, un peso 35.000 veces mayor al del Empire State.

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La industria de la moda es la segunda más contaminante del mundo, según la ONU. Por eso, su rol es fundamental en la construcción de un mundo sostenible. Transformarla desde la sostenibilidad ambiental y social es esencial para que un futuro de bienestar sea viable.

A través de Bohío Playa —empresa participante de la versión colombiana del programa Shark Tank—, han logrado aportar su grano de arena a la preservación playera: han reciclado 40.000 botellas, ahorrado 20 millones de litros de agua, apoyado limpiezas del mar en Valle del Cauca y Sapzurro, y destinado fondos para ayudar a víctimas de la pandemia y del Huracán Iota en el archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina.

“Han pasado mil cosas en el camino de emprender. Qué más que una pandemia, pero seguir creando prendas sostenibles con un propósito social es nuestro mayor aliciente”, dice Daniel, quien también es músico y comunicador social. Para lograrlo, Bohío Playa busca expandir aún más su red de distribución y conquistar los mercados de Estados Unidos, Centroamérica, e, incluso, llevar el cuidado de las abuelas y la esencia del Caribe al otro lado del Atlántico, en Europa.

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