3 laboratorios de innovación que le han hecho frente a la pandemia


¿Qué pasa exactamente en los laboratorios de innovación? ¿Cuál es su relación con la tecnología y el emprendimiento? ¿Cómo se han adaptado durante la pandemia? Aquí, la experiencia de tres de ellos.

Inicio Innovación 3 laboratorios de innovación que le han hecho frente a la pandemia Publicado el: 26 de octubre de 2020

¿Qué pasa exactamente en los laboratorios de innovación? ¿Cuál es su relación con la tecnología y el emprendimiento? ¿Cómo se han adaptado durante la pandemia? Aquí, la experiencia de tres de ellos: Ruta N, Cámara de Comercio de Bogotá y Universidad EAN.

“La gente cree que la innovación es un tema de moda o una palabra lejana y complicada. Sin embargo, la innovación está aquí para encontrar soluciones prácticas a los distintos problemas y retos de las industrias”, afirma Juan David Castaño, vicepresidente de Fortalecimiento Empresarial de la Cámara de Comercio de Bogotá.

Los laboratorios de innovación, precisamente, son esos lugares donde las ideas se convierten en soluciones, y también en negocio. No importa cuál sea el sector productivo, los emprendedores reciben una serie de mentorías para madurar sus iniciativas e incluso llegar a prototipos de productos.

Hasta antes de la pandemia, la presencialidad era fundamental para los laboratorios de innovación, ya que ahí se podían encontrar máquinas y software necesarios, y también porque servían como espacios diseñados especialmente para fomentar el networking.

Emprendedores, empresarios, financiadores, mentores e investigadores concurrían para trabajar sobre una idea.

Sin embargo; la cuarentena, decretada en Colombia el 24 de marzo, cambió las dinámicas de los laboratorios de innovación.

Estos han sabido adaptarse y han propuesto nuevos servicios para seguir acompañando a los emprendedores y a las empresas ante este nuevo panorama.

A continuación, la experiencia de tres de estos laboratorios de innovación.

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Laboratorio de Innovación. Ruta N.
Medellín

Este laboratorio de innovación, un referente en Latinoamérica, ya traía un proceso de virtualización, el cual se aceleró por la coyuntura.

Trabaja por grupos con un máximo de 5 iniciativas.

La primera fase es una serie de preguntas en el sitio web de Ruta N, con las que se evalúa el nivel de maduración de la idea de negocio y si los servicios de Ruta N pueden responder a las expectativas de los emprendedores.

Después de este tamizaje, se inicia el trabajo en sesiones —llamados internamente como ‘momentos’—. Son cuatro.

  1. La definición del problema: los emprendedores se preguntan por el mercado, por el segmento al que quieren llegar y si su idea resuelve efectivamente un problema.
  2. La propuesta de valor: se hace una validación del mercado y se llega incluso a prototipos —sean materiales o conceptuales—. Para esto se aprovechan cortadoras láser, impresoras 3D, máquinas de control numérico y software de diseño especializado.
  3. Trabajo en las conexiones: este momento depende de la maduración de la idea y se extiende a la búsqueda de aliados, financiación y en algunas ocasiones a otra ronda de validación del mercado.
  4. Presentación de los resultados: aquí es posible que el emprendedor se pregunte si vale la pena seguir adelante con su idea.

“Durante la pandemia hemos virtualizado estas sesiones y nos hemos dado cuenta de que el apetito emprendedor ha crecido. La demanda de los servicios del laboratorio ha sido muy interesante. Para finales de julio habremos acompañado a 86 empresas en la búsqueda de hacer su sueño realidad”, explica Leonor Hidalgo, líder del Laboratorio de Innovación y gerente de Investigación y Desarrollo en Ruta N.

Y agrega: “Hemos identificado que los emprendedores están buscando cómo generar nuevas fuentes de ingreso a través de servicios virtuales, lo que implica repensar muchas cosas: ¿el cliente es el mismo, las tarifas deben cambiar? En este tipo de cuestiones hemos hecho nuestro trabajo”.

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Laboratorio de innovación Innovalab
Cámara de Comercio de Bogotá

Desde hace 15 años, la Cámara de Comercio de Bogotá (CCB) ha acompañado a las empresas en la implementación de proyectos de innovación. La experiencia acumulada se materializó con el lanzamiento de Innovalab, su propio laboratorio de innovación, a finales del año pasado. Sin embargo, la pandemia cambió los planes.

“El laboratorio llevaba poco tiempo en funcionamiento cuando surgieron tres grandes retos. En primer lugar, la necesidad de virtualizar todos nuestros servicios. Dos, mostrarle a los emprendedores que la innovación puede ser la respuesta para enfrentar esta crisis: teníamos que inspirarlos. Y en tercer lugar, dado que el horizonte de los empresarios cambió, teníamos que agilizar nuestros procesos”, explica Juan David Castaño, vicepresidente de la CCB.

Los servicios de Innovalab incluyen 3 grandes componentes:

  1. Prospectiva e inspiración
    Este bloque comprende desde boletines de tendencias en innovación para que emprendedores y empresarios estén actualizados, un showroom con ejemplos de cómo la tecnología es un mecanismo para la solución de problemas prácticos en las industrias —por ejemplo blockchain e inteligencia de las cosas— hasta charlas inspiradoras.
  2. Acelerar y conectar
    En Innovalab también se ofrece una serie de entrenamientos gratuitos para emprendedores y empresarios, tanto para acelerar proyectos de innovación como para el desarrollo de competencias. También se ponía a disposición la conexión con el ecosistema emprendedor, a través de distintos aliados en tecnología, innovación e investigación.
  3. Sistemas de gestión de la innovación
    La innovación es entendida como un proceso sistémico y sistemático, por lo que la CCB, en 2010, lanzó un modelo de gestión de la innovación, el cual es certificado por el Icontec.
    Desde entonces han acompañado a 350 medianas y grandes empresas para que incluyan dentro de su estrategia empresarial un proceso de captar ideas de sus públicos y empleados, su revisión, sus pruebas y finalmente su realización.

“Tuvimos una reacción rápida y pudimos virtualizar la oferta de Innovalab. Los boletines se convirtieron en una biblioteca virtual, el showroom se convirtió en un recorrido guiado de inmersión virtual enfocado en cada sector productivo, las charlas se volvieron videoconferencias que a la fecha han llegado a 27.000 personas”, dice Castaño.

Por otro lado, los entrenamientos no se han detenido. Innovalab ha acompañado a 93 proyectos durante la cuarentena, entre los cuales 31 ya tienen desarrollados prototipos y 13 ya han sido vendidos.

Además, agilizaron la certificación de los sistemas de gestión de la innovación. Este proceso normalmente tomaba 9 meses, pero hoy en día se hace en 4 meses.

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Instituto para el Emprendimiento Sostenible
Universidad EAN – Bogotá

Uno de los actores más importantes dentro del ecosistema emprendedor son las universidades, ya que en algunos casos funcionan como preincubadoras de emprendimientos.

Sus investigadores y profesores responden a desafíos de innovación, y sus estudiantes trabajan en el desarrollo de soluciones industriales que se pueden convertir en negocio.

Este es el caso de la Universidad EAN, la cual lleva en su ADN el apoyo a la creación de empresas y se ha especializado recientemente en emprendimientos sostenibles y bioinspirados.

“Buscamos acercar el mundo académico a las necesidades reales de la industria, sin dejar de lado la búsqueda de un impacto social y medioambiental positivo. Esta es la razón de ser del Instituto para el Emprendimiento Sostenible”, dice Juanita Rodríguez, vicerrectora de Innovación de la Universidad EAN.

Este laboratorio de innovación, que desde este año está abierto al público, lanzó el programa EAN Impacta, el cual se divide en 3 bloques.

  1. Descubre (Preincubación)
    Entrenamientos para crear y fortalecer habilidades emprendedoras. Además, los talleres incluyen retos de innovación enfocados en los Objetivos de Desarrollo Sostenible —ODS—, por lo que se abordan problemáticas como el uso del agua y el cambio climático, entre otras.
  2. Construye (Incubación)
    En esta etapa, las ideas de negocio se validan, tanto conceptualmente como en el mercado —se cuestiona a los emprendedores si estas resuelven el problema de alguien, por ejemplo—. Además, se hace una aproximación a temas de sostenibilidad.
  3. Crece (Aceleración)
    El acompañamiento está enfocado en empresas ya constituidas que buscan mejorar sus ventas, encontrar el punto de equilibrio, trazar metas sostenibles con indicadores específicos, entre otras.

Nos trasladamos a una plataforma virtual que ha permitido hacer un mejor diagnóstico y seguimiento de las tareas de mentores y emprendedores. Además, logramos atraer proyectos por fuera de Bogotá que alimentan los ecosistemas emprendedores de las regiones”, explica Rodríguez.

El Instituto para el Emprendimiento Sostenible también decidió ampliar su oferta con programas para enfrentar la crisis por las que pasan las pequeñas empresas.

“Lanzamos el Consultorio para el Comercio Electrónico, el cual busca a apropiar a las empresas colombianas en temas de marketing digital, tiendas virtuales, pasarelas de pago, logística y habeas data. Esto derivó en un seminario en el que 1.200 empresas se están certificando en e-commerce, que se suman a 32 empresas que estamos acompañando específicamente”, dice la vicerrectora.

Y añade: “Creemos que todos los negocios que están naciendo no pueden perder de vista los temas de impacto ambiental y social. Los grandes fondos de capital están migrando hacia este tipo de emprendimientos. Colombia cuenta con una ventaja y es que es un país megadiverso con muchos retos respecto a los ODS. Aquí hay grandes oportunidades de generar empresa y valor”.